El régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo han vuelto a emprender una serie de ataques frontales en contra de la iglesia católica de Nicaragua y sus líderes; sacerdotes y obispos.

Pues el inicio de este mes de octubre ya ha dejado en menos de un día la detención ilegal de tres sacerdotes, dos pertenecientes a la diócesis de Estelí y uno de la diócesis de Jinotega, sin dejar por fuera los secuestros y expulsiones de varios religiosos de la iglesia católica en la zona de Matagalpa, principalmente la de monseñor Rolando José Álvarez Lago, quien era el administrador apostólico de Estelí y obispos de Matagalpa.

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Recientemente una fuente ligada a DarioMedios Internacional, informó que la Curia episcopal de Jinotega se encuentra vigilada y asediada por paramilitares y policías en diferentes puntos. En esta curia reside el obispo de la diócesis de Jinotega, monseñor Carlos Herrera, quien también ha asumido como administrador apostólico de las diócesis de Estelí y Matagalpa tras la detención ilegal de monseñor Álvarez.

Iglesia católica bajo ataque ¿Qué le molesta al dictador? 5

Además, hay que recordar que monseñor Herrera es el presidente de la Conferencia Episcopal de Nicaragua en la actualidad.

¿Qué le molesta al dictador sobre la iglesia?

De acuerdo con un analista que pidió anonimato para evitar represalia esta escalada represiva de la dictadura en contra de la iglesia católica de Nicaragua y principalmente con la de los líderes religiosos de las diócesis en las que está a cargo monseñor Carlos Herrera, se da debido a las declaraciones que brindó el pasado 24 de septiembre al finalizar la misa en honor a la virgen de La Merced en Matagalpa.

“Hay que tomar en cuenta que esta escalada se está dando en contra de los sacerdotes de la iglesia que están bajo la administración del obispo Herrera, quien recientemente expresó que la Conferencia Episcopal sigue orando por el obispo Álvarez”, señaló el analista.

Es muy importante recordar que Herrera presidió en Matagalpa la misa solemne en honor a la virgen de La Merced, patrona de la Diócesis de Matagalpa y en conmemoración de los 25 años de haber sido nombrada Patrona Diocesana.

“En nombre de nuestros hermanos obispos de la Conferencia (Episcopal) estamos siempre orando por ustedes, (por) monseñor Rolando (Álvarez), para que, siempre unidos en oración, que el Señor nos conforte y nos consuele”, dijo el presidente de la CEN al finalizar dicha homilía.

Estas declaraciones al parecer le molestaron al dictador Daniel Ortega quien una semana después ordenó la detención de los sacerdotes Iván Centeno, Julio Norori, ambos miembros de la Diócesis de Estelí y Cristóbal Gadea párroco de la Iglesia Nuestra Señora de la Merced, ubicada en el municipio de El Cuá, Jinotega.

Declaraciones de religiosos a medio internacional

Hay que tomar en cuenta que el pasado 30 de septiembre se publicó un poderoso informe filmado en secreto por la periodista de televisión australiana Prue Lewarne, quien describe el estado policial de Ortega que encarcela a los opositores, incluido al obispo Álvarez condenado a 26 años.

En esta publicación audiovisual una de las fuentes que habló sobre la situación que viven en Nicaragua fue un religioso de la iglesia católica que por motivos de seguridad se evitó dar su nombre y rostros, y se presume que esto pudo también detonar otra molestia al dictador, pues en su declaración el religioso dijo.

“Lo primero que uno piensa es cuando me toca a mí, ¿me puede tocar a mí?, ¿voy a ser el próximo?… si saben que un sacerdote o cualquier persona está dando una entrevista a un medio extranjero y donde se están denunciando las atrocidades del gobierno, inmediatamente esa persona es apresada, sin que medie ninguna, orden judicial simplemente llegan a la casa y lo sacan de ahí y lo meten preso”, exteriorizó al medio internacional el religioso.

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Sin duda alguna se puede señalar que el dictador pretender silenciar si o si a todas las voces críticas que denuncien dentro o fuera de Nicaragua las violaciones a los derechos humanos y crímenes de lesa humanidad que estos cometen contra del pueblo nicaragüense, incluyendo a la iglesia católica.