Washington acusa a la dictadura Ortega-Murillo de negar la libertad religiosa en Semana Santa
El subsecretario de Estado de Estados Unidos, Christopher Landau, denunció que el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo volvió a impedir este año las tradicionales procesiones de Semana Santa, una de las expresiones religiosas más emblemáticas del país.
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DaríoMedios Internacional
4/1/20263 min read


Washington señala represión contra las manifestaciones religiosas
El subsecretario de Estado de Estados Unidos, Christopher Landau, lanzó una crítica directa contra la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo por prohibir nuevamente las procesiones públicas de Semana Santa en Nicaragua.
A través de un mensaje difundido en sus redes sociales, el alto funcionario estadounidense cuestionó que el régimen continúe restringiendo las manifestaciones religiosas en el país, impidiendo que miles de fieles expresen su fe en las calles como lo han hecho históricamente durante esta celebración.
“Semana Santa, o Holy Week, es un tiempo sagrado para familias en todo el mundo, incluida la mía. En toda América Latina, las personas se reúnen en las calles para profesar su fe y conmemorar la Pasión”, escribió Landau.
El funcionario añadió que, “una vez más este año, la dictadura Ortega-Murillo niega al pueblo de Nicaragua el derecho a expresar su fe de esta manera al prohibir esas procesiones públicas”.
Una tradición profundamente arraigada en Nicaragua
Las procesiones de Semana Santa han sido durante décadas una de las manifestaciones religiosas más importantes en Nicaragua.
Ciudades como Granada y León se han destacado históricamente por organizar algunas de las procesiones más multitudinarias y reconocidas de la región, en las que miles de fieles participan acompañando imágenes religiosas, alfombras de aserrín y recorridos por calles históricas.
Estas celebraciones no solo forman parte de la tradición religiosa del país, sino también de su identidad cultural.
Sin embargo, en los últimos años el régimen ha impuesto restricciones cada vez más severas sobre este tipo de manifestaciones públicas.
Las procesiones han sido limitadas, trasladadas al interior de los templos o sometidas a estrictos controles policiales, lo que ha generado malestar entre comunidades religiosas y fieles que ven en estas medidas una forma de represión contra la fe.
Un mensaje de respaldo a los creyentes nicaragüenses
En su publicación, Landau también destacó el valor cultural y religioso de estas celebraciones y expresó su esperanza de que los nicaragüenses puedan recuperar plenamente su libertad para practicar su fe.
“Nicaragua ha albergado históricamente algunas de las procesiones más hermosas y famosas de la región (…) y espero con ansias el día en que nuestros amigos nicaragüenses recuperen su libertad religiosa”, escribió el funcionario estadounidense.
Sus palabras fueron acompañadas por imágenes de procesiones tradicionales en ciudades nicaragüenses, recordando el carácter histórico de estas manifestaciones religiosas.
La creciente confrontación entre la dictadura y la Iglesia
La prohibición de las procesiones se enmarca dentro de un deterioro prolongado de la relación entre la dictadura sandinista y la Iglesia católica.
Desde el estallido de la crisis política en 2018, el régimen ha incrementado las presiones contra instituciones religiosas que han denunciado abusos de poder, violaciones a los derechos humanos y la represión contra opositores.
En los últimos años, el régimen ha expulsado sacerdotes y religiosas del país, cerrado organizaciones vinculadas a la Iglesia, confiscado bienes eclesiásticos y encarcelado a figuras religiosas críticas del poder.
Estas acciones han sido denunciadas por organismos internacionales como parte de un patrón de restricción sistemática a la libertad religiosa en Nicaragua.
La fe bajo vigilancia
A pesar de las restricciones, comunidades católicas en distintas ciudades del país continúan celebrando actividades religiosas durante la Semana Santa, aunque en muchos casos bajo vigilancia policial o con limitaciones impuestas por las autoridades.
Las procesiones, que durante décadas llenaron calles y plazas del país, han sido una de las tradiciones más visibles de la fe popular nicaragüense.
La prohibición de estas manifestaciones ha sido interpretada por muchos fieles como un intento del régimen de controlar incluso los espacios de expresión religiosa.
Un nuevo foco de presión internacional
Las declaraciones del subsecretario de Estado reflejan la creciente atención que Washington mantiene sobre la situación de derechos humanos y libertades fundamentales en Nicaragua.
Estados Unidos ha impuesto sanciones contra funcionarios del régimen y ha denunciado repetidamente las restricciones a la democracia, la libertad de prensa y la libertad religiosa en el país.
El pronunciamiento de Landau añade ahora un nuevo elemento de presión internacional al denunciar públicamente que la dictadura Ortega-Murillo continúa impidiendo que los nicaragüenses vivan plenamente sus tradiciones religiosas.
Mientras tanto, miles de creyentes celebrarán este año la Semana Santa en un contexto de restricciones que contrasta con la historia de un país donde la fe ha sido siempre una de las expresiones más visibles de su vida pública y cultural.


