Valdrack desafía a Washington desde la ONU
El canciller de Ortega y Murillo llevó a Naciones Unidas el alineamiento internacional de la dictadura, respaldó a China, Rusia y Cuba y presentó a los BRICS como una alternativa frente al orden liderado por Occidente.
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DaríoMedios Internacional
9/27/20264 min read


El régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo volvió a utilizar la principal tribuna diplomática del mundo para exhibir sus alianzas internacionales y marcar distancia con Estados Unidos.
Durante su intervención en la 81.ª Asamblea General de Naciones Unidas, el canciller Valdrack Jaentschke reafirmó el respaldo de Nicaragua a China, Rusia y Cuba y defendió las posiciones de sus principales aliados geopolíticos.
Desde Nueva York, el funcionario presentó la política exterior de la dictadura como parte de una apuesta por un mundo “multipolar” y llamó a los países a observar el crecimiento de los BRICS.
El mensaje de Managua fue directo: Ortega y Murillo mantienen su apuesta por fortalecer vínculos con las potencias que disputan influencia a Washington.
Jaentschke llama a seguir el ejemplo de los BRICS
Uno de los puntos que más llamó la atención en el discurso del canciller fue su defensa de los BRICS.
Jaentschke destacó el crecimiento de este bloque y planteó a los países la conveniencia de mirar hacia ese modelo de cooperación y desarrollo.
Entre sus principales integrantes se encuentran Brasil, Rusia, India y China, mientras que Irán también forma parte del grupo ampliado.
La defensa del bloque ocurre en un momento de creciente competencia geopolítica entre Estados Unidos y China y de fuertes tensiones entre Washington y Moscú.
Para Managua, los BRICS representan una expresión del nuevo equilibrio internacional que el régimen promueve. Su apuesta consiste en estrechar relaciones con gobiernos que cuestionan el peso predominante de Estados Unidos en la política y la economía mundial.
Nicaragua respalda a China, Rusia y Cuba
Jaentschke también aprovechó su intervención para cerrar filas con los aliados tradicionales de Ortega y Murillo.
El canciller expresó el respaldo de Nicaragua a Cuba y reiteró su posición favorable a China en asuntos de interés estratégico para Beijing.
También defendió a Rusia y su narrativa sobre el conflicto internacional, reafirmando la cercanía política que Managua mantiene con Moscú.
La posición no es nueva.
Ortega y Murillo han profundizado durante los últimos años sus relaciones con China y Rusia, mientras mantienen una alianza política histórica con Cuba.
La presencia de estas potencias en la política exterior nicaragüense se ha convertido además en uno de los puntos de preocupación para Washington, especialmente por la cooperación económica, tecnológica, militar y de seguridad que Managua mantiene con algunos de estos gobiernos.
El desafío a Washington desde la ONU
La intervención de Jaentschke ocurre mientras Estados Unidos mantiene una creciente presión sobre la dictadura Ortega-Murillo por la situación política y de derechos humanos en Nicaragua.
Desde Washington también existe preocupación por la presencia y expansión de China en sectores estratégicos de Nicaragua, así como por los vínculos de Managua con Rusia e Irán.
En ese contexto, el discurso del canciller nicaragüense puede interpretarse como una reafirmación de la política exterior del régimen: en lugar de acercarse a Washington, Managua profundiza sus alianzas con las potencias que compiten con Estados Unidos por influencia internacional.
Y lo hace desde la misma sede en la que representantes estadounidenses y de otros países han cuestionado reiteradamente las prácticas del régimen.
Un canciller señalado por Naciones Unidas
La presencia de Valdrack Jaentschke en la Asamblea General también tiene un elemento particularmente polémico.
El funcionario ha sido señalado por mecanismos internacionales de derechos humanos en relación con la estructura de poder del régimen y con acciones vinculadas a la persecución de nicaragüenses fuera del país.
La represión transnacional se ha convertido en uno de los principales señalamientos contra Ortega y Murillo, debido a denuncias de vigilancia, amenazas, hostigamiento y ataques contra opositores, periodistas y defensores de derechos humanos que viven en el exilio.
Mientras Naciones Unidas documenta estos hechos, el régimen envía a uno de sus principales operadores políticos a defender su posición ante la comunidad internacional.
La diplomacia de la dictadura vuelve a mostrar sus cartas
La intervención de Jaentschke no fue un discurso de acercamiento.
Por el contrario, el canciller utilizó la Asamblea General para reivindicar las alianzas internacionales que Ortega y Murillo han construido durante los últimos años.
China, Rusia y Cuba volvieron a ocupar un lugar central en el mensaje de Managua, mientras los BRICS fueron presentados como una referencia dentro del nuevo escenario internacional que el régimen pretende impulsar.
La estrategia también coincide con el discurso que Ortega y Murillo han mantenido frente a Estados Unidos, al que responsabilizan reiteradamente de supuestas campañas de agresión contra Nicaragua.
Pero mientras Managua denuncia lo que denomina “injerencia” estadounidense, continúa ampliando sus vínculos con potencias que mantienen profundas diferencias estratégicas con Washington.
Valdrack cumple la línea de Murillo
Desde Nueva York, Jaentschke terminó haciendo exactamente lo que la política exterior de Ortega y Murillo viene mostrando: defender a sus aliados, reivindicar a los BRICS y confrontar discursivamente el liderazgo de Estados Unidos.
El canciller llevó esa posición hasta la Asamblea General de Naciones Unidas y convirtió el discurso de Nicaragua en una nueva plataforma para defender a China, Rusia y Cuba.
La dictadura no escondió sus alianzas: las exhibió desde la ONU. Y Valdrack Jaentschke dejó claro que Managua seguirá cerrando filas con las potencias que Ortega y Murillo consideran sus socios estratégicos.


