Trump sacude a Ortega-Murillo con acusación por narcotráfico

La Casa Blanca señala al régimen Ortega-Murillo por su falta de acción contra el narcotráfico y acusa a sus actores de complicidad con el negocio ilícito.

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DaríoMedios Internacional

9/17/20264 min read

Las acusaciones contra Daniel Ortega y Rosario Murillo escalan a un nuevo nivel desde Washington. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, incluyó nuevamente a Nicaragua entre los principales países de tránsito o producción ilícita de drogas para el año fiscal 2027, pero esta vez la determinación presidencial fue acompañada de un señalamiento directo contra el régimen sandinista por su actuación frente al narcotráfico.

En el documento presentado al Congreso estadounidense el 15 de septiembre, Trump sostuvo que el régimen Ortega-Murillo “no ha tomado medidas suficientes” contra el tráfico de drogas y señaló la presunta complicidad de actores vinculados al régimen con el negocio del narcotráfico. La acusación coloca a la dictadura nicaragüense dentro de la agenda de seguridad nacional de Washington y eleva el nivel de presión sobre “El Carmen”.

Nicaragua forma parte de una lista de 23 países identificados por Estados Unidos como principales territorios de tránsito de drogas o producción ilícita para el próximo año fiscal. El listado incluye también a China, México, Venezuela, Colombia, Costa Rica, Honduras, Guatemala, Panamá, Ecuador y otros países utilizados por las redes del narcotráfico para mover drogas o precursores químicos.

La propia determinación estadounidense establece una diferencia importante: aparecer en esta lista no significa automáticamente que el Gobierno de un país haya fracasado en combatir el narcotráfico, ya que la clasificación también toma en cuenta factores geográficos, comerciales y económicos que facilitan el tránsito de drogas. No obstante, en el caso de Nicaragua, Washington añadió un señalamiento específico contra el régimen Ortega-Murillo por su actuación frente al tráfico de drogas y por la presunta complicidad de actores estatales.

Nicaragua, en el radar de seguridad de Washington

El nuevo señalamiento llega apenas un día después de que la congresista estadounidense María Elvira Salazar encabezara en el Congreso una audiencia dedicada exclusivamente a la dictadura Ortega-Murillo y a los riesgos que representa para la seguridad nacional de Estados Unidos.

Durante la audiencia del 15 de septiembre, Salazar cuestionó la creciente cooperación de Ortega y Murillo con China y Rusia y advirtió sobre la entrega de infraestructura estratégica nicaragüense a adversarios de Estados Unidos. La congresista puso especial atención en la ampliación de Punta Huete, el papel de China en proyectos de infraestructura y las concesiones mineras otorgadas a intereses chinos.

En esa misma audiencia, Salazar interrogó a Ana Quintana-Lovett, subsecretaria adjunta para Centroamérica y Asuntos Migratorios del Departamento de Estado, sobre la creciente presencia estratégica y económica de China en Nicaragua y sus implicaciones para la seguridad estadounidense.

El mensaje que salió del Capitolio y el que posteriormente quedó plasmado en la determinación presidencial apuntan en una misma dirección: Washington está dejando de observar a Nicaragua únicamente desde el ángulo de la represión política y está incorporando cada vez más al régimen Ortega-Murillo dentro de una discusión de seguridad regional.

La propia Casa Blanca ha convertido la lucha contra las organizaciones criminales transnacionales y el narcotráfico en una prioridad de seguridad nacional. Su estrategia antidrogas de 2026 contempla investigaciones contra organizaciones criminales transnacionales, persecución de sus redes financieras y operaciones para desarticular sus estructuras de mando y distribución.

El corredor de la cocaína y las acusaciones contra el régimen

El señalamiento presidencial estadounidense coincide además con investigaciones recientes que han colocado a Nicaragua como una pieza estratégica dentro de las rutas de la cocaína que atraviesan Centroamérica.

Una investigación publicada en agosto bajo el título Narcotráfico en Nicaragua: el corredor oculto de la cocaína en Centroamérica documentó la posición geográfica del país entre los productores de cocaína de Sudamérica y los mercados del norte, además de cuestionar la falta de información pública suficiente para determinar la verdadera dimensión del tráfico que atraviesa territorio nicaragüense.

La investigación señala que las rutas utilizan tanto el Pacífico como el Caribe y corredores terrestres que conectan Nicaragua con Costa Rica, Honduras y el resto de Centroamérica. También documenta la falta de estadísticas completas y verificables sobre las operaciones antidrogas del régimen.

El nuevo documento firmado por Trump da ahora una dimensión oficial desde Washington a una preocupación que ya había sido expuesta por investigaciones periodísticas y especialistas en crimen organizado: Nicaragua aparece no solamente como territorio ubicado en una ruta estratégica para el narcotráfico, sino como un país cuyo régimen es señalado por Estados Unidos por no actuar suficientemente contra ese fenómeno y por la presunta participación de actores vinculados al poder.

Para Ortega y Murillo, el señalamiento abre un nuevo frente de presión. La acusación ya no se limita a las violaciones de derechos humanos, la persecución política o el desmantelamiento de las instituciones democráticas. Ahora Washington coloca sobre la mesa el narcotráfico, el crimen organizado y la seguridad nacional estadounidense.

Y mientras desde “El Carmen” el régimen continúa presentándose como víctima de una supuesta campaña internacional, desde Washington la narrativa comienza a ser otra: Nicaragua aparece cada vez con mayor frecuencia dentro de los análisis estadounidenses sobre amenazas a la seguridad del hemisferio, mientras las relaciones de Ortega y Murillo con China y Rusia añaden otro componente estratégico al conflicto.

La Casa Blanca ha dejado así un nuevo mensaje sobre la mesa. Ortega y Murillo no solamente enfrentan cuestionamientos por haber desmontado las instituciones democráticas de Nicaragua; ahora el propio presidente de Estados Unidos los señala en un documento oficial por la insuficiente respuesta de su régimen frente al narcotráfico y por la presunta complicidad de actores vinculados al poder con el negocio de las drogas.

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