Trump abre 2026 con tres golpes que reconfiguran el orden global

La caída de figuras clave, operaciones de alto riesgo y golpes estratégicos están reconfigurando el mapa político internacional mientras gobiernos aliados observan con cautela el nuevo escenario.

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DaríoMedios Internacional

2/28/20263 min read

El inicio de 2026 no fue gradual ni diplomático. Fue abrupto, y por la magnitud de los acontecimientos, quedará registrado como uno de los comienzos de año más intensos en la política exterior estadounidense reciente.

En enero, la captura de Nicolás Maduro marcó un punto de quiebre en la crisis venezolana. Durante años, el aparato de poder en Caracas resistió sanciones, aislamiento diplomático y presión internacional. La detención del hombre que encarnó el sistema autoritario venezolano alteró el equilibrio político regional y dejó a sus aliados en una posición defensiva.

El impacto no fue únicamente interno. Venezuela funcionó durante años como pieza de un entramado geopolítico que incluía alianzas con Irán, Rusia y gobiernos latinoamericanos afines. La caída de su figura central debilitó esa red.

Febrero: presión en México y golpe al crimen organizado

En febrero, el foco se trasladó a México. La presión política y estratégica alcanzó un punto máximo hasta desembocar en una ofensiva directa contra el liderazgo del Cártel Jalisco Nueva Generación.

La muerte de Nemesio Oseguera, conocido como “El Mencho”, no solo representó la eliminación de uno de los narcotraficantes más poderosos del hemisferio. Fue también un mensaje regional: las estructuras criminales que habían acumulado poder territorial y financiero ya no eran intocables.

El episodio tuvo repercusiones inmediatas en materia de seguridad y cooperación bilateral. La lucha contra el narcotráfico dejó de ser un tema retórico para convertirse en una operación de impacto visible.

Marzo anticipado: el golpe en Irán

Y antes de que marzo iniciara formalmente, se produjo otro movimiento de alto calibre: ataques contra objetivos estratégicos en Irán.

La ofensiva impactó infraestructura vinculada al aparato militar y de seguridad del Estado iraní, elevando la presión sobre la estructura de poder encabezada por el ayatolá Ali Jamenei, figura central del sistema político iraní durante décadas.

Hasta el momento, no existe confirmación oficial sobre la muerte de Jamenei. Lo que sí es verificable es que los ataques afectaron zonas sensibles y aumentaron la tensión en la región.

Irán no es un actor menor en el tablero global. Su influencia atraviesa Medio Oriente, alianzas energéticas y redes militares indirectas. La operación reavivó tensiones regionales, encendió alarmas diplomáticas y abrió una nueva etapa de incertidumbre sobre el equilibrio de poder en la zona.

Una secuencia que no es casual

Tres escenarios, tres focos sensibles y tres impactos consecutivos.

No se trata de episodios aislados, sino de una cadena de decisiones que alteraron simultáneamente América Latina y Medio Oriente.

Semanas antes, el presidente Donald Trump había declarado que donde detectara focos de conflicto, Estados Unidos actuaría con rapidez y determinación. Los hechos muestran que esa postura se convirtió en línea de acción.

El inicio de 2026 dejó claro que la política exterior adoptó un ritmo acelerado, con intervenciones que no se limitaron a sanciones o comunicados diplomáticos.

Managua observa el tablero moverse

Mientras el mapa internacional se reconfigura, en Managua el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo sigue cada movimiento con atención.

Nicaragua ha mantenido vínculos políticos y simbólicos tanto con Caracas como con Teherán. Durante años, esas alianzas formaron parte de una narrativa de resistencia frente a presiones occidentales.

La caída o debilitamiento de aliados altera ese entorno.

Cuando figuras centrales del eje político al que pertenecían empiezan a tambalear, el cálculo interno cambia. No se trata solo de ideología, sino de supervivencia estratégica.

El orteguismo entiende que los acontecimientos de enero, febrero y marzo no son simples titulares internacionales, son precedentes.

Un comienzo que ya es histórico

En menos de noventa días, tres movimientos alteraron equilibrios regionales, modificaron alianzas y enviaron un mensaje global sobre la capacidad de intervención estadounidense.

América Latina experimenta una recomposición política. Medio Oriente entra en una fase de tensión renovada. Y gobiernos con estructuras cerradas observan cómo el margen de maniobra puede reducirse cuando el tablero internacional comienza a moverse con velocidad.

El año apenas empieza, pero su inicio ya quedó marcado en la historia.