Tiro de gracia a Bayardo Arce: el régimen entierra a su antiguo arquitecto económico
. La condena marca la ruptura definitiva con uno de los hombres que durante décadas diseñó el modelo económico del sandinismo y revela el miedo del poder a lo que pueda salir a la luz.
ESCENARIO NACIONALNACIÓNPOLÍTICA
DaríoMedios Internacional
1/27/20263 min read


De aliado estratégico a enemigo interno
La dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo habría consumado la caída definitiva de su antiguo aliado Bayardo Arce Castaño, uno de los hombres más influyentes del sandinismo en las últimas décadas.
En una resolución difundida a través de canales afines al oficialismo, la Procuraduría General declaró culpable a Arce por los delitos de lavado de activos en la modalidad de defraudación al Estado, vinculándolo a un esquema financiero de grandes proporciones. En el mismo documento también se señala como responsable a su socio Ricardo Bonilla Castañeda.
Una condena anunciada desde el poder
La resolución, contenida en un documento de cinco páginas, sostiene que Arce y Bonilla habrían operado una estructura de evasión tributaria y ocultamiento de capitales mediante el uso de 49 sociedades mercantiles, cuentas bancarias y operaciones financieras diseñadas para esconder el origen y destino de los fondos.
Según el texto oficial, el esquema incluía el uso sistemático de testaferros, reclutando empleados y terceros que figuraban como socios de empresas fachada, siempre bajo la dirección directa de Arce y Bonilla, con el objetivo de ocultar a los verdaderos beneficiarios de las operaciones.
La familia en la mira
La nota oficial incorpora de forma directa a Amelia Ibarra Roja, esposa de Bayardo Arce, quien logró salir del país antes de que se ejecutaran las acciones judiciales. Su mención explícita en la sentencia ha sido interpretada por analistas como un intento preventivo del régimen para desacreditar cualquier testimonio que pueda surgir desde el exterior.
Dentro del círculo de poder sandinista existe temor real por la información que tanto ella como otros familiares cercanos, incluido un cuñado de Arce, podrían revelar sobre finanzas, acuerdos y secretos internos del sandinismo gobernante.
Pánico interno y control de daños
Fuentes cercanas al caso aseguran que el régimen se encuentra en alerta máxima, ante la posibilidad de filtraciones que comprometan directamente a la cúpula gobernante. No se descarta que ya se estén ejecutando medidas de contención y control de daños para neutralizar cualquier revelación que exponga los mecanismos reales de acumulación de riqueza dentro del poder.
La condena contra Arce no solo tiene un componente judicial, sino también político y simbólico: enviar un mensaje interno de que nadie es intocable cuando el poder se siente amenazado.
El comunicado oficial atribuye a Bayardo Arce una fortuna supuestamente mal habida superior a dos mil setecientos trece millones de dólares, además de ochenta y dos mil trescientos cuarenta y cuatro millones de córdobas, cifras que buscan dimensionar el caso y respaldar la dureza de la ofensiva judicial.
Sin embargo, analistas subrayan que gran parte de esa fortuna se acumuló durante los años en que Arce fue pieza clave del modelo económico del sandinismo, actuando como asesor presidencial y operador del vínculo entre el Frente Sandinista y el gran empresariado.
El arquitecto del “consenso” cae en desgracia
Bayardo Arce no fue un actor menor. Fue el arquitecto del modelo de diálogo y consenso entre el sandinismo y el gran capital, el cerebro del llamado matrimonio empresa-Estado, una alianza que generó miles de millones de dólares y consolidó el poder económico de Ortega y Murillo durante años.
Ese mismo conocimiento profundo del sistema, de sus acuerdos y de sus flujos financieros, es hoy lo que convierte a Arce en una figura incómoda y peligrosa para el régimen.
El mensaje detrás del castigo
La condena de Bayardo Arce representa algo más que una causa judicial. Es una purga interna, un sacrificio político que busca blindar a la cúpula gobernante y reordenar el poder económico dentro del sandinismo.
El mensaje es claro: quien sabe demasiado y deja de ser útil, se convierte en un riesgo que debe ser neutralizado.
La caída de Bayardo Arce marca el final de una era dentro del sandinismo. El hombre que diseñó el modelo económico que sostuvo al régimen durante años hoy es presentado como el gran culpable.


