Sicarios sandinistas asestan otro atentado en Costa Rica
Reinaldo Picado, exiliado y refugiado político nicaragüense, recibió tres impactos de bala y permanece en estado reservado.
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DaríoMedios Internacional
9/14/20263 min read


Los tentáculos de la dictadura sandinista vuelven a alcanzar a los nicaragüenses que han tenido que huir del país para salvar sus vidas. Hace escasos minutos, sicarios atentaron contra la vida del exiliado y refugiado político Reinaldo Picado, en un nuevo episodio de violencia que vuelve a poner bajo alerta a la comunidad nicaragüense exiliada en Costa Rica.
Picado se encontraba junto a Marvin Sáenz Castillo, ambos miembros retirados de la contrarrevolución sandinista, cuando fueron atacados con armas de fuego cerca de una parada de buses, en pleno centro de San José.
Información preliminar confirmada por DaríoMedios indica que los atacantes realizaron más de seis detonaciones contra ambos exiliados.
El objetivo principal del ataque, Reinaldo Picado, recibió tres impactos de bala: uno en el abdomen y dos en el pecho. Fue trasladado de emergencia al Hospital San Juan de Dios, donde permanece en estado reservado y está siendo atendido en el quirófano.
Marvin Sáenz Castillo, afortunadamente, no recibió ningún impacto de bala y sobrevivió al ataque.
Una nueva agresión contra un exiliado que ya estaba bajo amenaza
El atentado contra Picado adquiere una gravedad todavía mayor porque no se trata de la primera vez que su vida estaría en peligro.
El exiliado nicaragüense ya había denunciado un intento de asesinato en junio de 2026, y actualmente cuenta con medidas cautelares otorgadas por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) ante el Estado de Costa Rica.
Es decir, pese a encontrarse bajo un mecanismo internacional de protección, Picado volvió a ser blanco de un ataque armado.
La situación plantea una pregunta que las autoridades costarricenses deberán responder: ¿cómo fue posible que un hombre que ya había advertido sobre el riesgo contra su vida terminara nuevamente bajo las balas?
Los tentáculos de la dictadura, bajo sospecha
Para el exilio nicaragüense, el atentado representa mucho más que un hecho criminal aislado.
Durante años, opositores, periodistas, defensores de derechos humanos y antiguos miembros de la resistencia contra el sandinismo han denunciado amenazas, seguimientos y actos de intimidación que, según sus testimonios, estarían relacionados con estructuras vinculadas al régimen Ortega-Murillo.
Ahora, un exiliado con antecedentes de amenazas y medidas cautelares internacionales vuelve a ser atacado a tiros en Costa Rica.
La investigación deberá establecer quién ordenó el atentado, quiénes fueron los autores materiales y si detrás de los sicarios existe alguna estructura vinculada a la dictadura sandinista.
Hasta el cierre de esta nota, las autoridades costarricenses no habían establecido públicamente la identidad de los atacantes ni habían confirmado oficialmente la autoría política del atentado.
Costa Rica, refugio que también comienza a ser escenario de temor
La agresión vuelve a encender las alarmas entre los nicaragüenses que encontraron refugio en Costa Rica después de escapar de la persecución política y la represión de la dictadura Ortega-Murillo.
Para muchos de ellos, abandonar Nicaragua significó intentar poner distancia entre sus vidas y el aparato represivo del régimen.
Sin embargo, episodios como el ocurrido contra Picado vuelven a instalar el temor de que la persecución pueda cruzar las fronteras y alcanzar a quienes se encuentran en el exilio.
El ataque también representa un desafío para Costa Rica, país que ha recibido a miles de nicaragüenses perseguidos y que ahora debe garantizar que quienes buscaron protección en su territorio no continúen expuestos a amenazas contra su vida.
Un ataque que exige respuestas
Las autoridades policiales costarricenses ya investigan el atentado. Hasta el momento no se conocen mayores detalles sobre los responsables, su posible ruta de escape ni si existen personas detenidas.
Mientras tanto, Reinaldo Picado permanece hospitalizado y su estado de salud es reservado.
El nuevo ataque contra un exiliado nicaragüense vuelve a poner sobre la mesa una realidad que el régimen Ortega-Murillo intenta ocultar: la persecución contra quienes se oponen a la dictadura no termina necesariamente cuando cruzan la frontera.
Picado ya había advertido que su vida estaba en peligro. Ahora permanece en un quirófano después de recibir tres impactos de bala.
Y mientras las autoridades buscan a los responsables, queda una pregunta que no puede ser ignorada:
¿Hasta dónde llegan los tentáculos de la dictadura sandinista para perseguir a sus adversarios incluso fuera de Nicaragua?


