“Se les acabó el tiempo”: Salazar sentencia a Ortega y Murillo desde el Congreso de EE. UU.

El mensaje fue directo y sin ambigüedades: para Estados Unidos, la impunidad del régimen nicaragüense ha llegado a su límite.

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DaríoMedios Internacional

2/5/20262 min read

La congresista estadounidense advirtió que no habrá impunidad ni refugio para dictadores y colocó al régimen nicaragüense en el centro de la agenda hemisférica por violaciones sistemáticas a los derechos humanos y a la libertad religiosa.

La presión internacional contra la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo entró en una nueva fase. Desde el Congreso de Estados Unidos, la congresista María Elvira Salazar lanzó una advertencia directa y sin matices: “El tiempo de Ortega y Murillo se acabó”.

Salazar, presidenta del Subcomité del hemisferio occidental de la Cámara de Representantes, pronunció un discurso de alto voltaje político durante una audiencia dedicada a la defensa de la libertad religiosa en el mundo. En ese escenario, colocó a Nicaragua como uno de los casos más graves del continente, denunciando un patrón de persecución sistemática contra líderes religiosos, comunidades de fe y ciudadanos que no se alinean con el poder.

Nicaragua, bajo escrutinio directo del Congreso

La congresista fue enfática al señalar que el régimen nicaragüense no solo ha destruido las libertades políticas, sino que ha cruzado una línea peligrosa al criminalizar la fe, cerrar espacios religiosos y utilizar la represión como política de Estado.

Según Salazar, la persecución religiosa en Nicaragua no es un hecho aislado ni una reacción coyuntural, sino parte de una estrategia deliberada para controlar todos los ámbitos de la vida social. “Cuando un régimen le teme a la fe, es porque le teme a la verdad”, afirmó.

Mensaje a Ortega y Murillo: no habrá refugio

El discurso dejó claro que Washington ya no observa a Managua como un problema periférico. Salazar advirtió que Estados Unidos no permitirá que dictadores del hemisferio utilicen la represión, el exilio forzado o la manipulación institucional como mecanismos de supervivencia política.

En ese contexto, subrayó que Daniel Ortega y Rosario Murillo han agotado cualquier margen de tolerancia internacional. La congresista insistió en que los responsables de crímenes, persecución y violaciones a los derechos humanos deben rendir cuentas, independientemente del tiempo que lleven en el poder.

Libertad religiosa como línea roja

Salazar remarcó que la libertad religiosa es un principio no negociable para Estados Unidos y que su violación activa respuestas políticas, diplomáticas y legales. Nicaragua, dijo, se ha convertido en un ejemplo de cómo un régimen autoritario intenta someter incluso la conciencia espiritual de su población.

La congresista vinculó directamente la represión religiosa con otros abusos documentados: encarcelamientos arbitrarios, destierros, confiscaciones, censura y ataques contra opositores dentro y fuera del país.

Un mensaje que trasciende Nicaragua

El pronunciamiento no solo apunta a Managua. Salazar dejó claro que el mensaje es regional: los regímenes autoritarios del hemisferio están bajo observación constante y enfrentarán consecuencias crecientes.

“No hay excusas culturales ni políticas para justificar dictaduras. No hay tiempo indefinido para violar derechos. Y no hay escondite seguro para quienes creen que el poder los hace intocables”, sentenció.

Cuenta regresiva política

Las declaraciones de Salazar marcan un endurecimiento del discurso estadounidense y refuerzan la idea de que el régimen Ortega-Murillo enfrenta una cuenta regresiva política, con mayor aislamiento y menor margen de maniobra internacional.

El mensaje desde Washington fue claro, directo y público: la impunidad no es eterna y el respaldo político se agota. Para Ortega y Murillo, el reloj ya empezó a correr.