“Sáquenlo de la lista” la demanda social contra Bayardo Arce

Un debate con matices legales y morales resurge dentro de la oposición nicaragüense y exhibe una fractura que pareciera ser nueva, pero que en realidad ha estado presente desde hace muchos años.

ESCENARIO NACIONALNACIÓNPOLÍTICA

DaríoMedios Internacional

3/5/20265 min read

Más allá de los fundamentos legalistas, algunos borrosos y poco esclarecidos, los cuales citan al Derecho Internacional, la discusión pareciera acercarse más a un debate que lacera la moral y la visión política opositora.

La inclusión de Bayardo Arce dentro del Mecanismo de Reconocimiento para las Personas Presas Políticas, ha causado un mar de opiniones, la mayoría en oposición a la aseveración de considerar la prisión de Arce como un encarcelamiento político de otra víctima del régimen sandinista.

Entre estas voces retumban la de los grupos de excarcelados políticos, los cuales fueron perseguidos, apresados, torturados y devastados por la dictadura sandinista.

La Unión de Presas y Presos Políticos Nicaragüenses, organización de excarcelados políticos de la dictadura sandinista escribió en un comunicado público: “UPPN desconoce el reconocimiento de cualquier persona vinculada a la maquinaria unificada de representación del régimen, sin la debida distinción cualitativa calificada que el contexto nicaragüense exige”.

Para la excarcelada política Yaritzha Mairena, la inclusión de Arce en la lista de personas presas políticas infringe un daño al reconocimiento de las víctimas de la dictadura: “Confundir una purga interna o un conflicto intraélites con persecución por razones políticas desdibuja el concepto y debilita la causa de quienes sí han sido encarcelados por ejercer sus derechos”, aseguró Mairena.

Además, a esta demanda se suman las voces de líderes religiosos los cuales afirman que no pueden considerar el reconocimiento como preso político de una persona que fue clave para la construcción del sistema represivo sandinista.

“Dentro de la conciencia y la memoria del pueblo nicaragüense, Arce fue parte central del poder sandinista, arrastra décadas de crímenes y víctimas, desde los 80 construyó y se benefició de la corrupción del sistema”. Aseguró el padre exiliado Edwin Román a DaríoMedios.

Para el padre Edwin Román, exiliado desde el año 2021 por la persecución del régimen sandinista por su activo apoyo al pueblo nicaragüense en las manifestaciones iniciadas en abril del 2018, la situación de Arce no trasciende a una realidad legalista, sino a un problema interno en el engranaje de la dictadura: “El pueblo sabe que los operadores sandinistas purgados por la dictadura no son presos políticos, esto es únicamente una guerra y una pasada de cuentas entre mafiosos por poder y dinero”.

Según la Unión de Presas y Presos Políticos Nicaragüenses, en su comunicado público solicitaron al Mecanismo de Reconocimiento de Personas Presas Políticas, no incluir a Bayardo Arce Castaño como un preso político, y solicitaron crear una categorización a los disidentes del régimen detenidos por purgas internas, sin embargo, este llamado no fue atendido y Arce fue incluido en la lista, afirmó públicamente UPPN.

¿Qué es el Mecanismo de Reconocimiento de Personas Presas Políticas?

Según datos públicos, este mecanismo opera desde el año 2018 e inició su trabajo desde las primeras detenciones a jóvenes activistas que se manifestaban contra la dictadura Ortega Murillo, creando listados y recopilación de datos para comunicar a los organismos internacionales sobre las cifras, situación y el reconocimiento de las personas encarceladas en el contexto represivo.

Cabe señalar, que este mecanismo ha sido conformado por diversas organizaciones de defensores de Derechos Humanos y organizaciones de víctimas como organizaciones de presos políticos, sin embargo, públicamente se desconocen a sus integrantes directivos y las políticas implementadas para la definición de las personas presas políticas en estos listados “oficiales”, lo que conlleva según los grupos de excarcelados políticos y otras facciones de la sociedad civil nicaragüense organizada a una situación preocupante rodeada por el hermetismo y la selección no colegiada del listado de personas presas políticas.

A pesar de las reacciones de las múltiples organizaciones gremiales y actores de la sociedad civil, incluso de aquellas que conforman dicho mecanismo, este no ha brindado una explicación pública sobre la inclusión de Bayardo Arce como un apresado político de la dictadura sandinista.

¿Quién es Bayardo Arce Castaño?

Bayardo Arce Castaño fue un comandante de la Revolución Sandinista en la década de los años 80 y se convirtió en una pieza fundamental dentro de la estructura de poder del régimen sandinista durante esa época. A lo largo de su trayectoria política ha sido señalado por múltiples crímenes y violaciones a los derechos humanos, así como por su implicación directa en el proceso de confiscaciones masivas ejecutado por el gobierno revolucionario, conocido popularmente como “la piñata”, mediante el cual propiedades estatales y privadas pasaron a manos de altos cuadros del sandinismo.

Tras la derrota electoral del Frente Sandinista en 1990, Arce continuó siendo una figura fiel y cercana al partido, manteniendo influencia dentro de la organización durante los años en que el sandinismo permaneció fuera del poder. Su papel volvió a fortalecerse con el retorno de Daniel Ortega a la presidencia en 2007, cuando fue designado como asesor económico de la pareja gobernante Ortega Murillo.

Durante su función como asesor para asuntos financieros del régimen, Arce fue considerado una de las figuras clave en la construcción del sistema económico que permitió consolidar la estructura empresarial vinculada al poder político. Diversos críticos y analistas han señalado que dicho sistema favoreció un esquema de enriquecimiento ilícito corporativo a gran escala, que contribuyó a convertir a la cúpula del régimen en una de las élites más ricas en la historia contemporánea de Nicaragua.

En el año 2019, el gobierno de Estados Unidos sancionó a Bayardo Arce a través del Departamento del Tesoro, señalándolo por su participación en actos de corrupción y enriquecimiento ilícito vinculados al círculo de poder del régimen sandinista.

Arce fue detenido la madrugada del 30 de julio de 2025 en Managua, como parte de la estrategia de Rosario Murillo para desplazar a figuras sandinistas históricamente vinculadas a Daniel Ortega, en lo que muchos críticos han denominado como un “reordenamiento del poder de la dictadura”.

Según informes de sus familiares, Arce fue trasladado y recluido en el Sistema Penitenciario Nacional, conocido como La Modelo, y en la última semana se conoció que fue trasladado en condición médica reservada, a un centro hospitalario.

Después de su arresto el régimen sandinista inició un proceso judicial en su contra, acusándolo por cargos de corrupción y enriquecimiento ilícito, lo que conllevó a la expropiación de sus bienes, propiedades y parte del capital acumulado durante décadas a través de los negocios oscuros que sostuvo con la dictadura, lo que representa para muchos críticos una “recuperación del botín económico” en los bolsillos de Arce, el cual ahora está en el poder de Murillo.

Fue en este contexto, ante la condición crítica del excomandante de la revolución, que su nombre fue incluido en la lista de presos políticos, decisión que ha causado molestias en muchos sectores de la oposición, pero que también ha sido respaldada por algunos grupos opositores, principalmente aquellos ligados a la disidencia sandinista exiliada.

La purga social y política más allá del régimen sandinista

El destino de Bayardo Arce Castaño parece haber sido sellado por el mismo sistema político que apoyó con dedicación durante más de cinco décadas.

Después de haber sido durante años una pieza clave en la operación política y económica del sandinismo, Bayardo Arce ha terminado reducido a pasar sus últimos días en una de las celdas del aparato del poder económico y represivo que él mismo ayudó a construir. Su caída simboliza, para muchos observadores, las luchas internas y las purgas que se desarrollan dentro del propio régimen.

Además, el rechazo a su reconocimiento como preso político, proveniente desde "la otra acera” opositora, revela la realidad de un personaje político señalado y purgado no solo por sus propios socios, sino también por aquellas víctimas del sistema que ayudó a construir.