Rosario Murillo intensifica cacería navideña contra el círculo íntimo de Bayardo Arce
Fuentes sandinistas advierten que la ofensiva podría escalar hasta su esposa, en una señal de que el régimen no reconoce ni vínculos familiares ni pasaportes extranjeros.
ESCENARIO NACIONALNACIÓNPOLÍTICA
DaríoMedios Internacional
12/30/20252 min read


La dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo mantiene activa una ofensiva silenciosa pero implacable contra el círculo más cercano de Bayardo Arce, exasesor económico del régimen y durante años una de las figuras clave del poder sandinista.
El encarcelamiento del ciudadano nicaragüense-estadounidense Amílcar Ibarra-Rojas Brogden, ocurrido el pasado 24 de diciembre durante un operativo policial, fue interpretado dentro del propio sandinismo como una señal inequívoca de que la purga no distingue fechas ni jerarquías. Ibarra-Rojas, cuñado de Bayardo Arce, pasó la Navidad tras las rejas, evidenciando que ni los lazos familiares ni el pasado político ofrecen ya protección.
El próximo blanco: la esposa de Bayardo Arce
Fuentes cercanas al entorno sandinista aseguran que la cacería no se detendría ahí. El siguiente objetivo sería Amelia Ibarra Brogden, esposa de Bayardo Arce y también ciudadana estadounidense, quien podría ser enviada a la cárcel de El Chipote como represalia directa, en una escalada que expone la disposición del régimen a encarcelar incluso a ciudadanos de Estados Unidos.
Amelia Ibarra es hija de Amílcar Ibarra-Rojas y fue socia de su padre en uno de los negocios más lucrativos del país: la importación de arroz a gran escala a través del conglomerado Agricorp. Su perfil empresarial y su ciudadanía estadounidense no parecen representar un freno ante la ofensiva política dirigida desde El Carmen.
Ciudadanos estadounidenses bajo riesgo
Este nuevo episodio ocurre mientras Estados Unidos ha emitido reiteradas alertas a sus ciudadanos sobre los riesgos de permanecer o invertir en Nicaragua. El Departamento de Estado ha advertido sobre detenciones arbitrarias, confiscación de propiedades, ausencia de garantías judiciales y persecución política, subrayando que los ciudadanos estadounidenses no están exentos de la represión del régimen Ortega-Murillo.
Pese a estas advertencias, la dictadura ha demostrado que está dispuesta a tensar aún más la relación con Washington, encarcelando a ciudadanos estadounidenses vinculados incluso a su propio entramado histórico de poder.
Una purga que profundiza el aislamiento
Paradójicamente, mientras operadores económicos y asesores del régimen han intentado tranquilizar a actores internacionales asegurando que no se promoverán cambios políticos ni sociales, la realidad apunta en sentido contrario. El encarcelamiento de ciudadanos estadounidenses, la confiscación sistemática de propiedades privadas y la persecución de antiguos aliados elevan el nivel de confrontación diplomática y profundizan el aislamiento del régimen.
La ofensiva contra el entorno de Bayardo Arce revela una dictadura cada vez más cerrada, donde la lealtad se mide día a día y cualquier acumulación de poder económico independiente es percibida como una amenaza directa.
En este clima de miedo y purga interna, la pregunta ya no es quién será el próximo, sino hasta dónde está dispuesta a llegar Rosario Murillo en su cruzada por el control total del poder.



