Rosario Murillo impide al cardenal Leopoldo Brenes viajar a Roma
La ausencia del único cardenal residente en Nicaragua en el Consistorio celebrado en el Vaticano vuelve a evidenciar las restricciones del régimen Ortega-Murillo contra la Iglesia católica.
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DaríoMedios Internacional
1/9/20262 min read


El cardenal Leopoldo José Brenes, arzobispo de Managua y único purpurado residente en Nicaragua, no participó en el Consistorio de cardenales celebrado en Roma los días 7 y 8 de enero de 2026, en un hecho que vuelve a poner en evidencia las limitaciones impuestas por la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo a la jerarquía de la Iglesia católica.
Aunque públicamente Brenes afirmó que no asistió porque no había “recibido invitación”, fuentes eclesiales coinciden en que la verdadera razón estaría vinculada a la negativa del régimen a autorizar su salida del país, en un contexto de férreo control estatal sobre la movilidad de obispos y sacerdotes.
Una versión oficial puesta en duda
Tras una misa celebrada en la catedral de Managua, el cardenal aseguró en una entrevista televisiva que revisó su correo electrónico, WhatsApp y otros canales oficiales sin encontrar ninguna comunicación del Colegio Cardenalicio que le permitiera viajar.
Sin embargo, esta explicación es cuestionada por fuentes cercanas a la Conferencia Episcopal de Nicaragua, que señalan que todos los cardenales en ejercicio son convocados formalmente a los consistorios, independientemente de su ubicación geográfica, lo que refuerza la hipótesis de una prohibición política encubierta.
Guerra abierta contra la Iglesia
La dictadura sandinista mantiene desde 2018 una ofensiva sistemática contra la Iglesia católica, a la que considera un actor incómodo por su acompañamiento pastoral durante la crisis sociopolítica. Desde entonces, sacerdotes, obispos y fieles han sido objeto de persecución, hostigamiento, criminalización y destierro.
Bajo órdenes directas de Rosario Murillo, el régimen ha expulsado del país a obispos críticos, cerrado medios católicos, confiscado bienes eclesiales y restringido severamente la actividad pastoral.
Brenes, atrapado entre la fe y la presión política
Analistas eclesiales consideran que Brenes se encuentra en una situación límite. Por un lado, enfrenta la presión directa del régimen, que ha forzado al exilio a varios obispos, entre ellos su auxiliar, Silvio Báez. Por otro, carga con la responsabilidad de permanecer en el país para sostener a una Iglesia golpeada, vigilada y debilitada por la represión estatal.
Otras fuentes sostienen que el cardenal habría optado por no revelar públicamente las razones reales de su ausencia para evitar una confrontación directa con la dictadura Ortega-Murillo o para no agravar aún más la delicada situación de la Iglesia nicaragüense, hoy sometida a un nivel de control sin precedentes.
La ausencia de Brenes en Roma no es un hecho aislado. Es una señal más del cerco impuesto por el régimen, que busca someter incluso a las máximas autoridades religiosas del país, limitando su libertad de movimiento y silenciando cualquier voz que escape al control del poder.



