Roger Stone pone al Dictador Daniel Ortega bajo la lupa de Washington
Stone sostiene que el dictador está dejando atrás incluso la fachada electoral, mientras el régimen Ortega-Murillo enfrenta una creciente presión y escrutinio internacional.
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DaríoMedios Internacional
8/12/20264 min read


Roger Stone, estratega político republicano y aliado histórico de Donald Trump, puso el foco sobre Daniel Ortega después de que el régimen nicaragüense instalara una escultura del fallecido dictador cubano Fidel Castro, en momentos en que el dictador ya anunció que en Nicaragua no volverá a haber elecciones.
Para Stone, el mensaje detrás de la decisión de Ortega es todavía más contundente: se terminó incluso la simulación electoral.
El estratega Stone publicó la fotografía y acompañó la imagen con un mensaje directo contra Ortega:
“El dictador comunista nicaragüense y títere de la inteligencia cubana, Daniel Ortega, instala una escultura del asesino en masa Fidel Castro semanas después de anunciar que ya no celebrará elecciones.”
Y luego remató con una interpretación que apunta directamente al modelo político impuesto por el régimen:
“Lo que Ortega realmente quiere decir es que ya no celebrará elecciones FALSAS. Está poniendo fin a la farsa.”
El peso político de quien señala a Ortega
Roger Stone es un estratega político republicano cuya carrera está ligada a algunas de las grandes batallas electorales de Estados Unidos. Su trayectoria comenzó en el entorno de Richard Nixon y posteriormente pasó por las campañas de Ronald Reagan, además de participar en otras importantes operaciones políticas del Partido Republicano.
Pero su vínculo político más conocido es con Donald Trump. Stone conoce a Trump desde 1979 y fue uno de los primeros operadores políticos que impulsó la posibilidad de que el empresario neoyorquino diera el salto a la política presidencial. Durante años promovió esa posibilidad y posteriormente estuvo vinculado a la campaña presidencial de Trump en 2016.
Es decir, Stone conoce desde dentro las campañas, las estrategias electorales y las disputas de poder que han marcado la política republicana estadounidense.
Que ahora utilice su plataforma para señalar directamente a Daniel Ortega, vincularlo con Fidel Castro y advertir sobre el futuro electoral de Nicaragua coloca al régimen nicaragüense dentro de una conversación política que trasciende las fronteras del país.
Y Stone no está hablando solamente de una elección, está hablando del fin de la fachada.
Ortega cierra vía electoral
Daniel Ortega afirmó que “aquí no volverá a haber elecciones” y dejó planteada su intención de cerrar la vía electoral como mecanismo para que sus adversarios puedan llegar al poder.
La declaración resulta especialmente significativa porque el régimen ya no estaría discutiendo las condiciones de una elección, ni siquiera la posibilidad de celebrar comicios bajo sus propias reglas.
El mensaje de Ortega es que no habrá elecciones.
Stone interpreta ese anuncio como el reconocimiento definitivo de algo que la oposición nicaragüense ha denunciado durante años: que los procesos electorales bajo el régimen no han funcionado como una verdadera vía de alternancia.
Por eso insiste:
“Ya no celebrará elecciones FALSAS.”
Para Stone, Ortega estaría dejando de utilizar las elecciones como mecanismo de legitimación y avanzando hacia un modelo donde ni siquiera necesita mantener la apariencia de competencia política.
Dictador Fidel Castro símbolo de la Dictadura Sandinista
Y es justamente aquí donde la imagen publicada por Stone cobra relevancia.
Mientras Ortega anuncia que Nicaragua no volverá a las elecciones, aparece una enorme escultura de Fidel Castro, uno de los máximos referentes históricos del régimen comunista cubano.
La fotografía no fue publicada de manera aislada. Stone la utiliza para acompañar su denuncia sobre el rumbo que está tomando Nicaragua.
El contraste es evidente: menos espacio para la competencia electoral y más símbolos de los modelos políticos que históricamente han eliminado la alternancia.
Para Stone, Ortega estaría dejando atrás la etapa en la que necesitaba presentar elecciones como mecanismo de legitimación, ahora, según su interpretación, la farsa estaría llegando a su final.
Una señal que no debería pasar desapercibida
La advertencia de Stone coloca una pregunta incómoda sobre la mesa:
Si Ortega dice que no habrá más elecciones, ¿Qué mecanismo queda para que Nicaragua pueda salir de una dictadura?
La respuesta parece estar precisamente en las propias palabras del dictador: cerrar la vía electoral y blindar la permanencia del régimen Ortega-Murillo en el poder.
Pero el contexto internacional tampoco juega a favor de la dictadura.
El régimen Ortega-Murillo permanece bajo una creciente lupa internacional, mientras sus decisiones políticas, sus vínculos con Cuba y la eliminación de espacios para la oposición continúan generando presión y cuestionamientos desde el exterior.
Que ahora Roger Stone, estratega republicano y aliado histórico de Donald Trump, ponga públicamente a Ortega y a Fidel Castro en la misma fotografía agrega una dimensión política que Washington no puede ignorar.
La señal es especialmente relevante en un escenario donde la política exterior de Trump ha colocado nuevamente el foco sobre los regímenes autoritarios y la influencia de Cuba en América Latina.
Mientras Nicaragua se aleja de las urnas, Fidel Castro aparece convertido en monumento y Ortega anuncia que ya no habrá elecciones.
Para Roger Stone, el mensaje no puede ser más claro:
Ortega no estaría acabando con unas elecciones democráticas, estaría acabando con la necesidad de fingir que todavía existen.
Y mientras el régimen se atrinchera en el poder, la lupa internacional sobre Ortega y Murillo se hace cada vez más estrecha.


