Roger Stone pone a Ortega bajo el radar de Trump
El estratega republicano arremete contra Ortega por homenajear a Fidel Castro, mientras Murillo responde con insultos a quienes cuestionan el monumento.
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DaríoMedios Internacional
8/14/20264 min read


Los dictadores Daniel Ortega y Rosario Murillo comienzan a acumular nuevas voces críticas dentro de los círculos políticos cercanos a la Casa Blanca. Esta vez, el estratega republicano Roger Stone, conocido por su relación política de décadas con Donald Trump, lanzó un duro señalamiento contra el régimen nicaragüense y calificó a Ortega como un “dictador comunista” y “títere de la inteligencia cubana”.
Stone reaccionó a la instalación en Managua de una gigantesca escultura metálica dedicada al fallecido dictador cubano Fidel Castro, uno de los principales referentes políticos e ideológicos de Ortega y Murillo.
En una publicación en X, Stone escribió:
“El dictador comunista nicaragüense y títere de la inteligencia cubana, Daniel Ortega, instala una escultura del asesino en masa Fidel Castro semanas después de anunciar que ya no celebrará elecciones.”
La crítica de Stone coloca nuevamente a Ortega en el radar político de una figura cercana al presidente estadounidense, precisamente en un momento en que Washington mantiene bajo presión al régimen sandinista.
Murillo responde a las burlas contra el “Fidel de lata”
Las palabras de Stone llegaron después de que la instalación de la escultura provocara una ola de burlas y críticas entre nicaragüenses. En redes sociales, la estructura fue bautizada popularmente como “Fidel de lata”, una referencia al material utilizado para construirla.
Rosario Murillo reaccionó airadamente contra quienes se burlaron del monumento y dedicó parte de su alocución a atacar a sus críticos.
La dictadora calificó a quienes cuestionan la escultura de “engendros”, “traidores”, “cobardes”, “serviles” y “siervos”, además de acusarlos de formar parte de supuestas “jaurías” y de actuar contra las llamadas “fuerzas del bien”.
Murillo defendió la figura de Fidel Castro y presentó el homenaje como una reivindicación de lo que considera un legado de “decencia”, “grandeza” e “integridad”.
La reacción de Murillo terminó aumentando la controversia alrededor de una estructura que el régimen decidió colocar en uno de los puntos más visibles de Managua como parte de las actividades dedicadas a conmemorar el centenario del nacimiento de Fidel Castro.
Un monumento que también se convirtió en mensaje político
La instalación del monumento no ocurre de manera aislada.
Ortega y Murillo mantienen una estrecha alianza política con el régimen cubano y han convertido durante años a Fidel Castro en uno de los referentes históricos de su proyecto político.
Por eso, para Stone, la decisión de levantar una escultura de Castro en Managua tiene un significado que va mucho más allá de un simple homenaje.
El estratega republicano vinculó directamente la instalación del monumento con el cierre de los espacios electorales en Nicaragua, señalando que Ortega decidió exaltar a Castro poco después de anunciar que el país dejaría de celebrar elecciones.
La crítica apunta así a dos elementos que Washington observa con especial atención: la deriva autoritaria del régimen y sus alianzas con gobiernos adversarios de Estados Unidos.
Stone vuelve a señalar directamente a Ortega
El estratega republicano no se quedó únicamente con la crítica al monumento.
En otra publicación, Stone advirtió:
“Más temprano que tarde, EE. UU. pondrá sus ojos en el dictador nicaragüense Daniel Ortega un títere de la inteligencia cubana.”
La declaración adquiere relevancia por la relación histórica entre Stone y Trump.
Stone fue una de las figuras que impulsó políticamente a Trump desde décadas atrás y ha mantenido una relación cercana con el presidente estadounidense dentro del movimiento conservador republicano.
Por ello, sus señalamientos contra Ortega son observados con especial interés por quienes siguen la política estadounidense hacia Nicaragua.
Una advertencia que llega desde el entorno de Trump
Para analistas, que una figura política cercana a Trump señale públicamente a Ortega como aliado de Cuba y lo coloque entre las amenazas que Washington debería observar representa una señal incómoda para Managua.
El régimen sandinista ha profundizado sus relaciones con Cuba, Rusia, China e Irán, mientras continúa enfrentando sanciones y cuestionamientos internacionales por la falta de libertades políticas y las violaciones de derechos humanos.
En este contexto, las declaraciones de Stone pueden contribuir a alimentar el debate dentro de los sectores conservadores estadounidenses sobre la necesidad de aumentar la presión contra Ortega y Murillo.
La preocupación para Managua es que el mensaje no proviene únicamente de un crítico cualquiera. Proviene de un estratega republicano con una relación política histórica con Donald Trump.
Ortega, entre Fidel y Washington
Mientras Murillo responde con insultos a quienes se burlan de su monumento y defiende públicamente la figura de Fidel Castro, Roger Stone utiliza precisamente esa imagen para cuestionar a Ortega y advertir sobre sus vínculos con La Habana.
El contraste difícilmente podría ser mayor.
En Managua, Ortega levanta una figura de Fidel Castro. En Estados Unidos, una voz cercana a Trump utiliza ese mismo monumento para señalar al dictador nicaragüense como aliado de la inteligencia cubana.
Y la advertencia de Stone deja una frase que podría preocupar todavía más al régimen:
“Más temprano que tarde, EE. UU. pondrá sus ojos” en Daniel Ortega.
Para los analistas, el verdadero problema para la pareja dictatorial no está en las burlas contra el llamado “Fidel de lata”, sino en que sus símbolos, sus alianzas y sus decisiones políticas comiencen a convertirse en argumentos para quienes dentro de Washington presionan por una respuesta más frontal contra la dictadura sandinista.


