Resiliencia en el exilio: Tres mujeres nicaragüenses que conquistan sus sueños en Costa Rica

Esta es la historia de resiliencia de tres mujeres migrantes nicaragüenses que, tras huir de la represión política y la crisis en su país, han logrado abrirse camino en Costa Rica a través de la educación y el emprendimiento.

MIGRACIÓNREPORTAJE

Jeanneth Rodríguez

1/18/20266 min read

El camino de la educación: Marlene González López

"Nunca es tarde para echar a andar lo que uno ha anhelado". Marlene González López

Marlene González López salió de Nicaragua en diciembre de 2018 huyendo de la represión política y estatal del régimen. Al llegar a Costa Rica, enfrentó la falta de documentos y el alto costo de vida, lo que le impidió continuar sus estudios a pesar de haber dejado el cuarto año de secundaria con excelentes notas. Con el tiempo, la responsabilidad de ser madre hizo que su prioridad fuera trabajar para sobrevivir.

Sin embargo, Marlene vio en Costa Rica una oportunidad para alcanzar su sueño de infancia. Tras mudarse a San José, conoció a la Organización REDI, (es una Asociación privada e independiente que agrupa a Organizaciones sin ánimo de lucro de España y de países de América Latina que trabajan por el desarrollo humano y social en sus respectivos países) que brinda apoyo a mujeres nicaragüenses mediante cursos técnicos y becas. Se inscribió en el programa de corte y confección, una pasión que tenía desde niña pero que sus padres en Nicaragua no pudieron costear.

González asegura que nunca imaginó que, al refugiarse en Costa Rica, alcanzaría sus sueños y una mejor vida para su familia. Al ver la oportunidad de la beca completa, no lo pensó dos veces. Describe la experiencia como “muy emocionante" y "bonita".

El desafío técnico: Marlene compara el corte y confección con las matemáticas debido a la precisión necesaria: "Son puros números, medidas hacia acá, que quitas, que pones; pero estoy feliz”. Ella es un ejemplo de que desde el exilio se pueden lograr las metas; el secreto es ser resiliente. Aunque enfrenta retos diarios, como el cuido de su bebé para no perder clases y la dificultad de adquirir maquinaria propia, se siente lista para trabajar en empresas que ya cuentan con los equipos.

Ahora ve el futuro con esperanza y metas establecidas: en este 2026 espera convertirse en una diseñadora de moda y ya ahorra para comprar su propia máquina de coser y emprender desde casa. "Nunca es tarde para echar a andar lo que uno ha anhelado", concluye, instando a otros a buscar instituciones y becas.

Transformar el trauma en negocio: María Rojas

"A mí muchas veces me dijeron: Vos estás loca... vos no tenés reales. Es cierto, yo no tenía nada, pero tenía una idea". María Luisa Rojas

En otra acera está María Luisa Rojas. A diferencia de Marlene, ella no tiene hijos, pero le sobra ingenio y valentía. María Luisa relata cómo transformó una situación de trauma y carencia absoluta en un emprendimiento innovador y una herramienta de sanación psicológica.

Llegó a Costa Rica en 2023 tras un camino difícil donde fue víctima de robo y llegó sin documentos. Describe su estado inicial con el "alma destruida", enfrentando depresión, ansiedad y un terror paralizante a salir a la calle. Su mentalidad era de derrota extrema: "O me muero allá o me muero aquí".

De un hobby ajeno a un negocio propio: Sin empleo y sintiéndose incómoda por no poder aportar en el hogar que la acogió, observó que la familia hacía "mecha mecánica" (hilos de tela para limpieza industrial) solo como un pasatiempo. Con una simple segueta y retazos de algodón o sábanas viejas, comenzó a deshilar la tela manualmente para crear un producto de limpieza utilizado en construcción y mecánica.

María Luisa desafía la idea de que se necesita capital para empezar: "A mí muchas veces me dijeron: 'Vos estás loca... vos no tenés reales'. Es cierto, yo no tenía nada, pero tenía una idea". Hoy sueña con establecer un taller propio que dé empleo a otras mujeres migrantes. "Somos de las personas que no nos dejamos... me caí, bueno, me sobo y me vuelvo a levantar”, afirma con orgullo.

De profesional a emprendedora: Yadira Hernández

"Me considero una persona bastante resiliente. Ante las dificultades, siempre he tenido fe en Dios y la actitud positiva para captar las oportunidades". Yadira Hernández

Al otro extremo tenemos a Yadira Hernández, ingeniera agropecuaria que logró levantar su emprendimiento "Yadimel Cosmética". Su historia es un ejemplo de cómo la formación profesional se adapta a nuevas realidades.

"Lo comencé como un hobby en Nicaragua porque tenía mi trabajo formal", relata. Hace dos años decidió emigrar a Costa Rica con sus hijos, uno de los cuales tiene la condición de autismo. Al llegar, enfrentó el choque de la realidad migratoria: "Vengo desde cero. Soy ingeniera agropecuaria, sin embargo, no he podido homologar mi título; es muy difícil acá".

Ante el poco acceso a un trabajo formal, decidió emprender con lo que ya sabía y perfeccionarse con cursos de especialización. Antes de consolidar su negocio, trabajó en restaurantes y cualquier labor digna para sustentar su hogar. "Me considero una persona bastante resiliente. Ante las dificultades, siempre he tenido fe en Dios y la actitud positiva para captar las oportunidades".

Yadira no olvida las palabras de su guía espiritual antes de salir de Nicaragua bajo amenazas del régimen: “Donde quiera que vayas, sé un buen ciudadano”. Su filosofía es clara: identificar la pasión, vencer el miedo e iniciar con lo que uno tenga a mano. Actualmente, forma parte de la Red de Mujeres Pinoleras, donde ha impulsado su negocio de cosmética natural.

La visión experta: Redes de apoyo contra el trauma

Para Ruth Quiroz, psicóloga costarricense especialista en traumas, estas mujeres tienen algo en común: no se quedan con los brazos cruzados. "Lo más importante es que aquí encuentran una red de apoyo que les ayuda a superar los traumas y reencontrarse con lo que les gusta hacer", afirma.

La especialista destaca cómo Yadira aplicó sus habilidades de ingeniería en la cosmética, y cómo Marlene y María Luisa cumplieron anhelos de la infancia en su fase de exilio. "Ya sea como una válvula de escape para el trauma o como un anhelo cumplido, encontraron la satisfacción de ejercer un oficio".

Estas tres historias representan a muchas mujeres migrantes que, con resiliencia, demuestran que sí se puede salir adelante y alcanzar sueños en el exilio, viendo en Costa Rica un país donde se pueden crear oportunidades.

Con el auspicio del Fondo Canadá para Iniciativas Locales (FCIL) de la Embajada de Canadá para Costa Rica, Nicaragua y Honduras.

Producción audiovisual de: DaríoMedios internacional

Producción audiovisual de: DaríoMedios internacional

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