Régimen Murillo-Ortega tiembla ante Washington y libera a monseñor Abelardo Mata
La dictadura anunció la liberación del obispo emérito de Estelí horas después de que el Departamento de Estado calificara su detención como arbitraria y exigiera su libertad inmediata.
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DaríoMedios Internacional
7/5/20263 min read


La liberación de monseñor Abelardo Mata, obispo emérito de la Diócesis de Estelí, se produjo pocas horas después de que el Gobierno de Estados Unidos incrementara la presión sobre el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo al exigir públicamente su libertad inmediata y denunciar que su detención constituía un acto "completamente arbitrario".
El pronunciamiento fue emitido por la Oficina de Asuntos del Hemisferio Occidental del Departamento de Estado, que cuestionó el arresto del líder religioso y sostuvo que monseñor Mata no representaba ninguna amenaza para el régimen nicaragüense. Además, instó a las autoridades sandinistas a cesar la persecución contra la Iglesia católica y a respetar la libertad religiosa en el país.
La reacción de Managua no tardó en llegar. Horas después del mensaje estadounidense, el Ministerio del Interior divulgó un comunicado en medios oficialistas informando que el obispo emérito ya había sido trasladado a su vivienda.
En la nota, el régimen aseguró que durante el tiempo que permaneció bajo custodia, monseñor Mata recibió un trato "con toda la dignidad", insistiendo en que se actuó conforme al ordenamiento jurídico nicaragüense. Sin embargo, el comunicado evitó responder las principales interrogantes que rodean el caso.
Las autoridades no explicaron por qué el obispo fue privado de su libertad, tampoco informaron dónde permaneció retenido durante más de cuatro días ni aclararon si su liberación es plena o si continuará bajo algún tipo de vigilancia o arresto domiciliar, una práctica utilizada anteriormente contra otros miembros de la Iglesia católica.
Más de cuatro días sin conocerse su paradero
Monseñor Abelardo Mata desapareció después de trasladarse a la ciudad de Estelí para participar en actividades pastorales. De acuerdo con denuncias de organizaciones defensoras de derechos humanos y de libertad religiosa, agentes del régimen interceptaron al obispo y desde ese momento se desconoció oficialmente su paradero.
Durante más de cuatro días no existió información sobre su estado de salud ni sobre el lugar donde permanecía retenido, situación que fue denunciada como una desaparición forzada y provocó preocupación entre fieles, sacerdotes y organismos nacionales e internacionales.
Diversas organizaciones sostuvieron que la captura del obispo estuvo relacionada con las restricciones impuestas previamente por la dictadura, que le impedían presidir actividades religiosas fuera de su residencia. Pese a esas limitaciones, monseñor Mata continuó acompañando celebraciones pastorales, lo que habría desencadenado su detención.
Washington elevó la presión
La intervención de Estados Unidos marcó un punto de inflexión en el caso.
En su mensaje, la Oficina de Asuntos del Hemisferio Occidental afirmó que la detención de monseñor Mata era completamente arbitraria y recordó que el obispo no representaba ninguna amenaza para el Estado nicaragüense.
El Departamento de Estado también aprovechó el pronunciamiento para reiterar sus críticas contra la persecución que la dictadura mantiene contra la Iglesia católica y demandó el respeto a los derechos fundamentales de los líderes religiosos en Nicaragua.
Aunque el régimen no reconoció que la decisión estuviera vinculada al reclamo estadounidense, la liberación del obispo fue anunciada pocas horas después del pronunciamiento de Washington, una secuencia que volvió a colocar la atención internacional sobre la situación de los derechos humanos en el país.
Uno de los obispos más críticos al régimen
Monseñor Abelardo Mata ha sido durante años una de las voces más críticas dentro de la Iglesia católica frente a la deriva autoritaria del régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo.
Desde el estallido de la crisis sociopolítica de 2018 denunció la represión contra la población, la criminalización de la disidencia y el cierre de los espacios democráticos, convirtiéndose en uno de los principales blancos de campañas de hostigamiento impulsadas por el oficialismo.
En distintas ocasiones fue objeto de vigilancia policial, ataques desde los medios de propaganda del régimen y restricciones para ejercer libremente su ministerio pastoral.
La persecución contra la Iglesia continúa
La detención de monseñor Mata se suma a una política sostenida de persecución contra la Iglesia católica emprendida por la dictadura desde 2018.
En los últimos años, decenas de sacerdotes han sido detenidos, expulsados o forzados al exilio. El régimen también ha confiscado universidades y organizaciones religiosas, clausurado medios de comunicación católicos, prohibido procesiones y otras expresiones públicas de fe, además de desterrar a obispos y presbíteros.
El caso más emblemático fue el de monseñor Rolando Álvarez, quien permaneció encarcelado durante más de 500 días antes de ser desterrado a Roma junto a otros miembros del clero en enero de 2024.
La liberación de monseñor Abelardo Mata pone fin, al menos por ahora, a un nuevo episodio de hostigamiento contra la Iglesia católica. Sin embargo, el régimen continúa sin ofrecer explicaciones sobre las razones de su detención ni sobre las condiciones en las que recuperó su libertad, mientras persisten las denuncias nacionales e internacionales por la sistemática persecución contra líderes religiosos en Nicaragua.



