Régimen multiplica multa por no usar casco y habilita arrestos de 24 horas
La Dirección de Tránsito comenzó a calificar la falta de casco como “conducción temeraria”, multiplicando por seis la multa y habilitando arrestos preventivos sin que se haya anunciado una reforma formal a la ley.
ESCENARIO NACIONALNACIÓN
DaríoMedios Internacional
2/20/20263 min read


El régimen de Nicaragua incrementó de forma drástica las sanciones contra motociclistas que circulen sin casco protector. Lo que hasta ahora constituía una multa de 500 córdobas pasó a convertirse en una infracción castigada con 3,000 córdobas y la posibilidad de detención preventiva de hasta 24 horas en una delegación policial.
El cambio no fue presentado como resultado de una reforma legislativa aprobada por la Asamblea Nacional, sino como una nueva aplicación administrativa bajo la figura de “conducción temeraria”. Esta reclasificación implica consecuencias más severas que una simple infracción de tránsito, ya que permite a las autoridades retener al conductor y elevar considerablemente la sanción económica.
La comisionada general Vilma Reyes, jefa de la Dirección de Tránsito Nacional, defendió la medida asegurando que busca que los conductores “tomen conciencia de lo que vale su vida” y reducir el número de accidentes fatales en motocicleta, uno de los principales problemas de seguridad vial en el país.
Sin reforma visible, pero con efectos inmediatos
Hasta el momento, no se ha informado públicamente sobre una modificación formal a la Ley de Tránsito que sustente el incremento de la multa ni el cambio en la tipificación de la infracción. Sin embargo, la medida ya se estaría aplicando en retenes y operativos policiales en distintos departamentos.
El hecho de que la falta de casco sea considerada ahora “conducción temeraria” representa un giro significativo. Tradicionalmente, esta figura se ha asociado a conductas que ponen en riesgo directo a terceros, como exceso de velocidad extremo o maniobras peligrosas. La ampliación del concepto para incluir la omisión del casco genera interrogantes sobre el criterio legal utilizado y su proporcionalidad.
Especialistas en temas jurídicos señalan que cualquier modificación sustancial en la clasificación de faltas y sanciones debería estar respaldada por reformas claras y publicadas oficialmente, especialmente cuando se trata de medidas que restringen la libertad personal.
Impacto económico y social
El aumento de la multa seis veces mayor que la anterior representa un impacto considerable para miles de nicaragüenses que utilizan motocicleta como medio principal de transporte y herramienta de trabajo. Repartidores, comerciantes, trabajadores informales y empleados del sector privado dependen de este vehículo para generar ingresos diarios.
En un contexto económico marcado por bajos salarios y alto costo de vida, una sanción de 3,000 córdobas equivale a varios días de trabajo para muchos conductores.
En redes sociales, la reacción ha sido inmediata. Algunos usuarios respaldan la obligatoriedad del casco y consideran que la medida puede salvar vidas si se cumple estrictamente. Otros, sin embargo, sostienen que el endurecimiento tiene un carácter recaudatorio y forma parte de una estrategia de presión económica mediante sanciones elevadas.
Comentarios difundidos en plataformas digitales reflejan esa división: mientras unos llaman a cumplir la norma para evitar multas, otros cuestionan las motivaciones detrás del cambio y señalan que la medida se aplica sin suficiente claridad legal.
Mayor control en las calles
La disposición coincide con un incremento de retenes y operativos de tránsito en diversas ciudades del país. La combinación de mayor fiscalización y sanciones más altas amplifica el alcance práctico de la medida.
Con la nueva clasificación, no portar casco deja de ser una falta menor y pasa a convertirse en una infracción grave que no solo afecta el bolsillo, sino que puede implicar privación temporal de libertad.
Más allá del debate sobre seguridad vial, el cambio introduce un elemento adicional en la relación entre ciudadanía y autoridades: la posibilidad de detención por una falta que antes se resolvía exclusivamente con una multa económica.
La medida ya está en marcha. Ahora la discusión pública se centra en si se trata de una política efectiva de prevención o de un endurecimiento punitivo aplicado sin una reforma transparente del marco legal vigente.


