Régimen impone cuatro nuevos feriados y politiza el calendario nacional en Nicaragua
Nicaragua pasa de 10 a 14 feriados nacionales tras una ley aprobada por la Asamblea Nacional, en una maniobra que profundiza la politización del calendario cívico y consolida el uso simbólico del Estado al servicio del régimen Ortega-Murillo.
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DaríoMedios Internacional
1/19/20262 min read


La Asamblea Nacional aprobó este domingo una ley que incorpora cuatro nuevos feriados nacionales obligatorios, con goce de salario, ampliando de forma significativa el calendario oficial del país. La sesión fue realizada de manera especial en Ciudad Darío, Matagalpa, en el marco del 159 aniversario del natalicio de Rubén Darío, un escenario cuidadosamente escogido para reforzar la narrativa oficial.
Con esta decisión, Nicaragua pasa de 10 a 14 feriados, una modificación que el régimen presenta como un esfuerzo por fortalecer la identidad, la soberanía y la reconciliación, pero que en la práctica profundiza la apropiación política de fechas históricas, culturales y religiosas.
Un calendario reescrito desde el poder
La ley declara como feriados nacionales los días 18 de enero, 2 de febrero, 21 de febrero y 8 de noviembre, todos vinculados a figuras y conceptos que el oficialismo ha incorporado a su discurso ideológico.
El 18 de enero queda instituido como feriado en honor al natalicio de Rubén Darío, exaltado por la normativa como Poeta Universal y prócer de la identidad cultural. Sin embargo, críticos señalan que la figura del poeta ha sido progresivamente despojada de su carácter universal para ser integrada al relato político del régimen.
El 2 de febrero se declara Día Nacional de la Reconciliación y la Paz, en conmemoración del centenario del natalicio del cardenal Miguel Obando y Bravo. La fecha se oficializa bajo un concepto de “reconciliación” promovido desde el poder, en un país donde persisten presos políticos, exilio forzado y represión sistemática.
El 21 de febrero se establece como feriado nacional en honor al general Augusto C. Sandino, presentado como símbolo máximo de la soberanía nacional, en una reinterpretación histórica alineada con el pensamiento sandinista oficial.
Finalmente, el 8 de noviembre se declara feriado en memoria de Carlos Fonseca Amador, fundador del Frente Sandinista de Liberación Nacional, consolidando la presencia directa de referentes partidarios dentro del calendario cívico del Estado.
Feriados, control simbólico y culto político
Más allá del impacto laboral, la reforma evidencia una estrategia sostenida del régimen para ocupar el espacio simbólico del Estado. El calendario nacional deja de ser un reflejo plural de la historia para convertirse en una vitrina ideológica, donde las fechas oficiales refuerzan un culto político permanente.
La ley también reforma el artículo 66 del Código del Trabajo, ampliando la lista de feriados obligatorios y reafirmando la potestad del Ejecutivo de decretar nuevos días de asueto con goce de salario, consolidando un margen discrecional que fortalece el control desde el poder central.
Una narrativa que sustituye a la realidad
Mientras el régimen habla de paz y reconciliación, Nicaragua continúa registrando presos políticos, destierros, confiscaciones y persecución, una contradicción que no desaparece con decretos ni con días feriados.
La ampliación del calendario no solo redefine fechas: redefine el relato oficial de país, imponiendo desde el Estado una versión única de la historia, la memoria y la identidad nacional, al tiempo que silencia otras voces, otras lecturas y otras memorias que no encajan en la narrativa del poder.


