¿Protegerá Avilés a Ortega y Murillo hasta la ruina?

El jefe del Ejército, Julio César Avilés, juró lealtad a la pareja de El Carmen, pero analistas cuestionan cuánto tiempo la cúpula militar estará dispuesta a asumir el costo de sostener a la dictadura.

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DaríoMedios Internacional

9/5/20264 min read

El jefe del Ejército de Nicaragua, Julio César Avilés, volvió a colocar a la cúpula militar en el centro de la crisis política del país después de comprometer públicamente su respaldo a Daniel Ortega y Rosario Murillo y asegurar que las Fuerzas Armadas no se rendirán ni se venderán ante una eventual operación militar de Estados Unidos.

La declaración de Avilés, pronunciada frente a la estructura política y militar que rodea a la pareja de El Carmen, ha sido interpretada por analistas internacionales como un nuevo gesto de alineamiento con el régimen Ortega-Murillo. Sin embargo, detrás de esa demostración pública de lealtad aparece una pregunta que permanece abierta: ¿hasta dónde estará dispuesto el jefe militar a llegar para defender a los dictadores si el costo de esa protección comienza a afectar directamente sus intereses?

Avilés promete lealtad, pero los analistas cuestionan el costo

Aunque Avilés ha asegurado que el Ejército “no se vende ni se rinde” y ha expresado su disposición a defender al régimen ante cualquier escenario militar, expertos consultados por DaríoMedios cuestionan que esa posición pueda mantenerse indefinidamente si aumentan las presiones económicas y personales contra la cúpula militar.

Para estos analistas, el Ejército no necesariamente actúa movido por una lealtad ideológica absoluta hacia Ortega y Murillo, sino también por intereses económicos y de poder que podrían modificar su posición frente a una eventual transición política.

“Ellos son un consorcio económico. El Ejército no tiene ideología, tiene intereses económicos, y se verán obligados a traicionar a Ortega y van a ser parte del proceso de transición en la nueva Nicaragua, sin el yugo sandinista”, sostienen los expertos.

Bajo esa lectura, el principal factor que podría modificar el comportamiento de la cúpula militar no sería necesariamente un cambio ideológico, sino el cálculo de supervivencia política, económica y personal.

El dilema de los millones y las posibles sanciones

El compromiso público de Avilés con Ortega y Murillo abre además otra interrogante: ¿estará dispuesto a poner en riesgo su patrimonio y sus intereses económicos para mantener su respaldo a la pareja dictatorial?

Analistas consultados por DaríoMedios plantean este escenario ante la posibilidad de que Washington incremente las medidas dirigidas contra integrantes de la estructura de poder del régimen y alcance directamente sus activos e intereses financieros.

La pregunta, por tanto, deja de ser únicamente si Avilés está dispuesto a defender militarmente a Ortega y Murillo y pasa a ser cuánto está dispuesto a perder por hacerlo.

El escenario sería particularmente complejo para una cúpula militar acostumbrada a preservar su influencia económica y política. Si las medidas estadounidenses llegaran a afectar directamente esos intereses, sostienen los analistas, el cálculo podría cambiar.

Las palabras que, según analistas, “se las lleva el viento”

Las declaraciones del jefe militar tampoco han convencido a quienes consideran que la actual demostración de lealtad podría responder a una estrategia de protección institucional mientras se mantiene abierta la posibilidad de un cambio político.

Analistas que explicaron a DaríoMedios el escenario consideran que Avilés es un actor con capacidad para calcular los riesgos y que difícilmente estaría dispuesto a conducir a toda la estructura militar hacia un escenario de ruina si las condiciones políticas terminan cambiando.

Desde esta perspectiva, una eventual transición podría convertir a la cúpula militar en un actor estabilizador, especialmente si decide apartarse de Ortega y Murillo cuando el costo de permanecer junto a ellos sea mayor que el beneficio de mantener la alianza.

El escenario se vuelve todavía más complejo ante la creciente presión de Washington sobre los regímenes que considera adversarios y frente a la política exterior de la administración republicana de Donald Trump, bajo la conducción del secretario de Estado Marco Rubio.

¿Por qué el Ejército podría terminar apartándose de Ortega?

El analista Jaime Arellano plantea dos escenarios para explicar por qué la cúpula militar podría terminar tomando distancia de la pareja dictatorial: sus propios intereses y el efecto de las acciones impulsadas por Estados Unidos para aumentar la presión sobre el régimen.

La tesis parte de una premisa sencilla: mientras Ortega y Murillo mantengan el control del Estado, la estructura militar puede encontrar incentivos para permanecer alineada con ellos. Pero si el equilibrio cambia y la permanencia junto a los dictadores comienza a representar un riesgo económico, político o personal demasiado elevado, el comportamiento de la cúpula podría modificarse.

Ese eventual giro no necesariamente tendría que producirse mediante una ruptura pública inmediata. Podría comenzar con una posición de mayor distancia, una negativa a asumir determinadas acciones o, finalmente, con la participación de sectores militares en un proceso de transición.

El abrazo de Avilés y una pregunta que sigue abierta

La imagen de Julio César Avilés estrechando la mano de Ortega y Murillo después de reiterar su compromiso de protegerlos se convirtió en una representación del actual pacto entre la cúpula militar y la pareja que controla el poder en Nicaragua.

Pero ese abrazo también deja abierta una pregunta que trasciende el acto político: ¿cuánto puede durar una alianza cuando el costo de sostenerla comienza a superar sus beneficios?

Los sectores críticos del régimen y los analistas que siguen la situación nicaragüense consideran que la presión internacional continuará aumentando y que la cúpula militar tendrá que decidir, tarde o temprano, si permanece atada al destino político de Ortega y Murillo o si busca preservar sus propios intereses ante una eventual transición.

Porque una cosa es jurar lealtad frente a las cámaras y otra muy distinta es estar dispuesto a perderlo todo por una dictadura que enfrenta un escenario internacional cada vez más adverso.

La pregunta queda sobre la mesa: ¿Julio César Avilés protegerá a Ortega y Murillo hasta las últimas consecuencias, aun si eso significa poner en riesgo su patrimonio, su poder y su propio futuro?

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