Ortega y Murillo: “No están a salvo”
El exdiplomático Alberto Fernández desmonta el triunfalismo de «El Carmen» y advierte que la presión de EE. UU. continúa.
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DaríoMedios Internacional
11/8/20263 min read


El ex portavoz de la Embajada de EE. UU. en Nicaragua advierte que la presión de Washington contra la dictadura continúa y sostiene que los cambios en el Congreso estadounidense no neutralizan las facultades del presidente Donald Trump en materia de seguridad nacional.
Los dictadores de «El Carmen» intentan convertir un revés electoral del Partido Republicano en Estados Unidos en una supuesta victoria política para su régimen. Mientras Rosario Murillo y sus voceros alimentan una campaña de triunfalismo, el exdiplomático estadounidense Alberto Fernández advierte que la dictadura Ortega-Murillo no está a salvo y que la presión de Washington no ha desaparecido.
En una entrevista exclusiva con DaríoMedios, Fernández, quien fue portavoz de la Embajada de Estados Unidos en Nicaragua durante la década de 1980, desmontó la narrativa que pretende instalar el régimen sobre una supuesta reducción de las amenazas estadounidenses. A su juicio, los cambios en la correlación de fuerzas dentro del poder legislativo de EE. UU. no significan un giro en la política exterior de la Casa Blanca ni el fin de la presión contra la dictadura.
El exdiplomático sostuvo que la orientación de Washington sigue dirigida a debilitar al régimen Ortega-Murillo hasta obligarlo a ceder. Por ello, consideró que la propaganda de «El Carmen» no debe confundirse con un cambio real en la política estadounidense.
Murillo intenta convencer a los militares de que el régimen es intocable
Fernández explicó que la dinámica de la dictadura sandinista continúa marcada por dos factores: el miedo y la traición. Desde esa perspectiva, interpretó la campaña de victoria, así como el discurso oficial sobre una supuesta «paz y estabilidad» y el fin del riesgo de una acción contundente de Estados Unidos, como un mensaje dirigido también a los mandos del Ejército sandinista.
Según su análisis, los dictadores necesitan convencer a los sectores militares de que el régimen permanece protegido y es intocable. La intención sería evitar fisuras internas y cualquier posibilidad de que quienes sostienen el aparato de poder terminen apartándose de la pareja dictatorial.
La insistencia de Murillo en presentar un escenario de tranquilidad y control, por tanto, también tendría una dimensión interna: sostener la lealtad de quienes forman parte de la estructura de poder en Nicaragua.
Fernández advierte sobre las facultades de Trump
El exdiplomático también se refirió a las consecuencias de los cambios políticos en el Congreso estadounidense y a las facultades del presidente Donald Trump en materia de seguridad nacional. Fernández sostuvo que el mandatario conserva atribuciones ejecutivas para ordenar determinadas operaciones militares contra las dictaduras de Nicaragua y Cuba, sin que el Senado pueda impedirlas de antemano.
Sus declaraciones colocan el debate más allá de la composición del poder legislativo y apuntan a las competencias que conserva la Casa Blanca en materia de defensa y seguridad nacional.
No obstante, el alcance de esas facultades depende del marco constitucional y legal estadounidense, así como de las circunstancias concretas de cada eventual operación.
Nicaragua continúa bajo la declaración de emergencia nacional
La permanencia de Nicaragua en la agenda de seguridad de Washington también quedó reflejada el 3 de noviembre, cuando la administración Trump anunció la prolongación de la declaración de emergencia nacional relacionada con el país.
Esa medida mantiene vigente la determinación estadounidense de que la situación en Nicaragua constituye una amenaza extraordinaria para la seguridad nacional y la política exterior de Estados Unidos.
Este antecedente contradice el intento de la dictadura de presentar los acontecimientos políticos estadounidenses como una señal de alivio para el régimen. Mientras Murillo y sus voceros celebran un supuesto debilitamiento de la presión internacional, la Casa Blanca mantiene vigente la declaración de emergencia nacional sobre Nicaragua.
Las advertencias de Alberto Fernández y la continuidad de esa medida dejan en evidencia la distancia entre la propaganda de «El Carmen» y el escenario que enfrenta la dictadura Ortega-Murillo en su relación con Estados Unidos. El triunfalismo que intenta imponer Murillo no significa que el régimen haya dejado de estar bajo presión.



