Ortega y Murillo avanzan en el desmantelamiento de la jefatura única de la Policía Nacional

Aunque no existe un nombramiento oficial, la presencia del comisionado general Victoriano Ruiz en un espacio tradicionalmente reservado al director general primer comisionado Francisco Díaz, fue leída como una señal inequívoca de que será designado como co-jefe de La Policía Nacional confirmando los rumores de un reacomodo en la cúpula policial impulsado directamente por Rosario Murillo.

ESCENARIO NACIONALNACIÓN

Darío Medios

8/27/20252 min read

Un día después de que la Asamblea Nacional, bajo control del régimen Ortega Murillo, aprobara la polémica reforma constitucional que abre la puerta a tener dos jefes en la Policía Nacional, el primer comisionado Francisco Díaz apareció públicamente acompañado del comisionado general Victoriano Ruiz en una conferencia de prensa el 28 de agosto de 2025.

Aunque no existe un nombramiento oficial, la presencia del comisionado general Victoriano Ruiz en un espacio tradicionalmente reservado al director general primer comisionado Francisco Díaz, fue leída como una señal inequívoca de que será designado como co-jefe de la institución, confirmando los rumores de un reacomodo en la cúpula policial impulsado directamente por Rosario Murillo.

Durante la comparecencia, Díaz defendió la reforma promovida por el régimen Ortega-Murillo, alegando que la medida fortalecerá la capacidad policial frente a la delincuencia y el crimen organizado. “Esta decisión acertada de nuestra jefatura suprema viene a fortalecer y consolidar el trabajo de la Policía Nacional en todo el territorio nacional”, sostuvo Díaz.

Sin embargo, detrás del discurso oficial se esconde un visible relevo de poder. Desde hace meses se asegura que Ruiz es quien ejerce las funciones de dirección debido a los problemas de alcoholismo de Díaz, quien, por su condición de consuegro de Ortega y Murillo, ha permanecido en el cargo pese a su desgaste.

El desplazamiento de Díaz

Analistas y voces en el exilio consideran que este cambio representa el inicio del fin para el cuestionado consuegro presidencial. La exguerrillera y excarcelada política Dora María Téllez calificó la reforma como un “invento” de Murillo para apartar a Díaz, a quien describe como un jefe “ya no funcional ni operativo”.

“Aquí baja Francisco Díaz y sube una persona que no conocemos, pero que en la práctica tendrá todos los poderes. De manera que la jefatura policial de Francisco Díaz hasta aquí llegó”, advirtió Téllez al medio de comunicación 100% Noticias.

Para la dirigente opositora, la creación de una jefatura compartida no traerá estabilidad sino nuevas tensiones internas: “Ya es un desastre tener de jefes a Ortega y Murillo, que usan la institución para reprimir. Ahora, con dos cabezas en la cúpula policial, los conflictos se multiplicarán. La figura de Díaz quedará relegada a actos públicos, sin poder real”.

Una reforma con sello de control absoluto

La reforma constitucional aprobada el 27 de agosto modifica el numeral 10 del artículo 125, permitiendo que la Presidencia designe a dos jefes policiales en lugar de mantener una dirección única. El esquema refleja la misma lógica de “copresidencia” que Murillo ha extendido en las instituciones del Estado.

El ingeniero Alex Aguirre, director del Instituto para la Paz y el Desarrollo (Ipades), advirtió que el cambio implica una militarización encubierta de la Policía. “El reemplazo de la figura de director por jefes y el nuevo término de Fuerzas Policiales tiene una connotación militar. Se trata de eliminar cualquier autonomía civil y transformar la institución en un cuerpo armado al servicio exclusivo del régimen”, señaló Aguirre a medios de comunicación independientes.

Con este giro, Ortega y Murillo no solo sellan la marginación de Díaz, sino que consolidan un modelo de control absoluto sobre la institución armada civil más importante del país, profundizando el desmantelamiento de su carácter profesional e institucional.