Ortega y Murillo abren Nicaragua a tropas rusas y chinas en plena tensión internacional
El decreto autoriza el ingreso de efectivos militares extranjeros durante el primer semestre de 2027, mientras crecen las alertas por las alianzas estratégicas de la dictadura.
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DaríoMedios Internacional
11/2/20264 min read


Daniel Ortega y Rosario Murillo vuelven a colocar sus alianzas militares en el centro de la atención regional. A través del Decreto Presidencial N.º 13-2026, publicado en el diario oficial La Gaceta, los dictadores autorizaron el ingreso a Nicaragua de efectivos militares, naves y aeronaves de Rusia, China, México, Estados Unidos y países miembros de la Conferencia de las Fuerzas Armadas Centroamericanas (CFAC), durante el primer semestre de 2027.
La disposición contempla la participación de fuerzas extranjeras en ejercicios militares, intercambios y actividades de adiestramiento, así como en operaciones de asistencia humanitaria. También autoriza la salida de efectivos, naves y aeronaves del Ejército de Nicaragua hacia otros países para desarrollar actividades de cooperación y entrenamiento.
Aunque la autorización del ingreso de tropas extranjeras forma parte de un procedimiento que el régimen realiza periódicamente, su publicación vuelve a generar interrogantes por el momento político en que se produce. Nicaragua enfrenta cuestionamientos internacionales por la concentración del poder, la represión y el deterioro de las libertades, mientras distintos sectores promueven nuevas medidas de presión contra la dictadura.
Rusia y China, los aliados estratégicos de Ortega y Murillo
La presencia de Rusia y China dentro de la disposición adquiere especial relevancia por los vínculos políticos, económicos y militares que ambos países mantienen con la dictadura nicaragüense.
Moscú ha sido uno de los principales aliados internacionales de Ortega y Murillo, con acuerdos de cooperación militar, asistencia técnica y acercamientos estratégicos que han permitido al régimen sostener una relación estrecha con el Kremlin. Pekín, por su parte, ha fortalecido sus relaciones con Managua desde el restablecimiento de los vínculos diplomáticos en 2021, ampliando su presencia mediante acuerdos económicos, comerciales y de cooperación.
Para los analistas, la autorización debe observarse más allá de su carácter administrativo. El ingreso de efectivos militares y medios de transporte de potencias como Rusia y China se produce en un escenario de creciente tensión internacional, en el que la dictadura busca mantener el respaldo de sus aliados frente a los cuestionamientos de Estados Unidos y otros países.
La interrogante es qué alcance político y estratégico tendrán estos ejercicios y actividades de cooperación en un momento en que la presencia de potencias extrarregionales en América Latina vuelve a ser objeto de preocupación para los gobiernos de la región.
Una decisión que genera preocupación en Centroamérica
La autorización también reabre el debate sobre las implicaciones regionales de los vínculos militares que mantiene Nicaragua con países que no pertenecen al continente americano.
La relación de Managua con Moscú ha despertado preocupación en distintos momentos, particularmente por la cooperación militar y los acuerdos que permiten la presencia de personal y medios rusos en territorio nicaragüense. Costa Rica ha expresado ante la Organización de los Estados Americanos (OEA) preocupaciones relacionadas con la seguridad regional y las actividades militares vinculadas a Nicaragua.
En este contexto, la nueva disposición vuelve a poner bajo observación la política exterior y militar de Ortega y Murillo. Para los críticos del régimen, la cercanía con Rusia y China no puede analizarse de manera aislada de la estrategia internacional de la dictadura ni de sus tensiones con Washington.
El hecho de que el decreto incluya también a Estados Unidos, México y países centroamericanos demuestra que la autorización tiene un alcance más amplio que la cooperación con los aliados extrarregionales del régimen. Sin embargo, la participación efectiva de cada país y el desarrollo de las actividades previstas dependerán de los acuerdos y coordinaciones correspondientes.
Washington y los centros de pensamiento piden mayor presión
Mientras Ortega y Murillo fortalecen sus relaciones con Moscú y Pekín, en Estados Unidos continúan los planteamientos sobre la necesidad de endurecer la respuesta frente a la dictadura nicaragüense.
Centros de pensamiento estadounidenses han advertido sobre las implicaciones de seguridad que representan las alianzas del régimen con potencias extrarregionales y han defendido una estrategia de mayor presión para debilitar su capacidad de mantenerse en el poder.
Estas propuestas también se enmarcan en una visión regional que busca limitar la influencia de los gobiernos autoritarios y reducir las alianzas entre Managua, La Habana y otros actores que Washington considera adversarios estratégicos.
En esa perspectiva, Nicaragua no aparece como un caso aislado. La permanencia de Ortega y Murillo en el poder, sus relaciones con Rusia y China y sus vínculos con el régimen cubano forman parte de un escenario geopolítico más amplio, que también tiene implicaciones para Venezuela y las discusiones sobre una eventual transición democrática en ese país.
Ortega y Murillo exhiben sus alianzas en un momento de tensión
La publicación del Decreto Presidencial 13-2026 confirma que la dictadura pretende mantener abiertos sus canales de cooperación militar con potencias internacionales y países de la región durante los primeros seis meses de 2027.
Sin embargo, el momento en que se anuncia esta autorización vuelve a colocar a Nicaragua en el centro de las preocupaciones sobre seguridad y estabilidad regional. Mientras aumentan los llamados a ejercer presión internacional para alcanzar una salida democrática, Ortega y Murillo mantienen su apuesta por las alianzas que consideran estratégicas para su permanencia en el poder.
La cooperación militar puede presentarse oficialmente como una actividad de intercambio y adiestramiento, pero sus implicaciones políticas no desaparecen por esa denominación. La relación de la dictadura con Rusia y China seguirá siendo un asunto de atención para Washington y los países que observan con preocupación la influencia de esas potencias en Centroamérica.
El interrogante de fondo es hasta dónde está dispuesto a llegar el régimen para sostener esas alianzas y qué consecuencias tendrá su estrategia internacional en un escenario de creciente presión diplomática.


