Ortega y Delcy, aliados del castrismo bajo presión de EE. UU.

El homenaje de la dictadora venezolana a Fidel Castro provoca una nueva ofensiva republicana, mientras Daniel Ortega ya fue señalado por Roger Stone como “títere de la inteligencia cubana”.

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DaríoMedios Internacional

8/14/20264 min read

El homenaje de la dictadora venezolana a Fidel Castro provoca una nueva ofensiva republicana, mientras Daniel Ortega ya fue señalado por Roger Stone como “títere de la inteligencia cubana”.

La defensa pública de Fidel Castro por parte de la dictadora venezolana Delcy Rodríguez provocó una contundente reacción desde el Partido Republicano de Estados Unidos y vuelve a colocar bajo el foco de Washington a los regímenes latinoamericanos que mantienen vínculos con la dictadura cubana.

El congresista republicano Carlos Giménez, una de las voces más críticas del castrismo dentro de Estados Unidos, reaccionó a una publicación de Rodríguez en la que exaltó la figura de Fidel Castro y su supuesto legado político.

La respuesta de Giménez fue directa y sin concesiones.

“La dictadora interina de Venezuela, Delcy Rodríguez, revela una vez más sus verdaderos colores: comunista y marxista, al rendir homenaje a Fidel Castro, un brutal dictador comunista asesino que destruyó Cuba y obligó a mi familia y a millones de cubanos a huir en busca de libertad”.

El congresista sostuvo además que Rodríguez representa “esa misma ideología fallida” y la responsabilizó por la tragedia, la represión y la destrucción que ha sufrido Venezuela.

Finalmente, lanzó una sentencia política sobre el futuro del régimen venezolano:

“Los venezolanos ya han sufrido demasiado bajo el socialismo. Es hora de sacar del poder a Delcy Rodríguez y comenzar una nueva era de libertad y democracia en Venezuela”.

La adoradora del régimen castrista, Delcy Rodríguez

La reacción del congresista republicano se produjo después de que la dictadora venezolana publicara un mensaje dedicado a Fidel Castro.

Rodríguez afirmó que el dictador cubano es uno de los líderes que “trascienden el tiempo y permanecen en la memoria colectiva” y reivindicó su supuesto compromiso con la dignidad, la justicia social, la soberanía y el internacionalismo.

Para Giménez, el mensaje no es simplemente una referencia histórica.

Es la confirmación de que la dictadura venezolana continúa abrazando la ideología castrista, una corriente política que Washington y buena parte del exilio cubano consideran responsable de décadas de represión y destrucción en Cuba.

Y aquí aparece Nicaragua.

Delcy y Ortega, unidos por la plaga dictatorial

La defensa de Fidel Castro por parte de Delcy Rodríguez adquiere una dimensión particular cuando se observa la relación histórica entre La Habana, Caracas y Managua.

Daniel Ortega y Rosario Murillo han mantenido durante décadas una alianza política con la dictadura cubana y han convertido a Fidel Castro en una de las principales referencias ideológicas del sandinismo.

Pero mientras Delcy Rodríguez reivindica públicamente a Castro, Daniel Ortega acaba de hacer exactamente lo mismo en Managua, llevando esa admiración al terreno de los símbolos oficiales con la instalación de una enorme escultura dedicada al fallecido dictador cubano.

Y esa decisión ya provocó la reacción de una figura especialmente cercana al presidente Donald Trump.

Roger Stone ya puso nombre y apellido a Ortega

El estratega republicano Roger Stone, histórico aliado de Trump, calificó recientemente a Daniel Ortega como “dictador comunista nicaragüense y títere de la inteligencia cubana”.

Stone reaccionó precisamente ante la decisión de Ortega y Murillo de instalar en Managua un monumento dedicado a Fidel Castro.

Pero el estratega republicano fue todavía más lejos al advertir que, “más temprano que tarde”, Estados Unidos pondrá sus ojos sobre Daniel Ortega.

El mensaje adquiere especial relevancia porque Stone mantiene una relación política de décadas con Trump y ha sido una de las figuras más combativas contra el comunismo y los regímenes autoritarios en América Latina.

Una señal incómoda para “El Carmen”

La coincidencia resulta difícil de ignorar.

Mientras Delcy Rodríguez reivindica a Fidel Castro, el congresista republicano Carlos Giménez responde denunciando el comunismo y reclamando el fin del régimen venezolano.

Mientras tanto, Daniel Ortega levanta en Managua una escultura de Fidel Castro y Roger Stone responde calificándolo como “títere de la inteligencia cubana”.

No se trata de la misma declaración ni de una acción coordinada, pero ambas situaciones muestran cómo el castrismo continúa funcionando como uno de los principales puntos de conexión política entre los regímenes de Cuba, Venezuela y Nicaragua.

Y ese vínculo es precisamente uno de los elementos que más preocupa a los sectores republicanos que promueven una política de mayor presión sobre las dictaduras de la región.

El problema para Ortega es que ya no pasa inadvertido

Durante años, el régimen Ortega-Murillo ha intentado presentar sus alianzas con Cuba, Venezuela, Rusia, China e Irán como una estrategia para protegerse de Estados Unidos.

Sin embargo, esas mismas alianzas pueden terminar convirtiéndose en uno de sus principales puntos de vulnerabilidad.

La instalación del monumento a Fidel Castro no ocurrió en silencio. Por el contrario, provocó una reacción inmediata de sectores anticomunistas y terminó colocando nuevamente a Ortega en conversaciones dentro del entorno político republicano estadounidense.

Y ahora, la defensa de Castro realizada por Delcy Rodríguez vuelve a poner sobre la mesa la misma conexión ideológica.

Washington observa

La discusión sobre el futuro de Venezuela, Cuba y Nicaragua ya no puede separarse del debate sobre seguridad y política exterior de Estados Unidos.

Para sectores republicanos, estos regímenes no representan únicamente gobiernos con los que Washington mantiene diferencias ideológicas. También son considerados parte de un entramado regional que ha permitido la presencia y cooperación de potencias adversarias de Estados Unidos.

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