Ortega desata una ofensiva regional
Analistas sostienen que la decisión de eliminar las elecciones en Nicaragua endureció la postura de Estados Unidos y podría acelerar el aislamiento político, diplomático y económico de la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo.
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DaríoMedios Internacional
7/24/20263 min read


La decisión de Daniel Ortega y Rosario Murillo de anunciar que en Nicaragua no volverán a celebrarse elecciones mientras permanezcan en el poder continúa generando fuertes repercusiones fuera del país. Para diversos analistas internacionales, esta medida representa un punto de quiebre que podría acelerar la respuesta impulsada por Estados Unidos y sus aliados en el continente contra la dictadura sandinista.
El exvicepresidente de Argentina y analista político internacional afirmó que la eliminación abierta del derecho de los nicaragüenses a elegir a sus gobernantes cambió el escenario político regional y colocó nuevamente al régimen en el centro de las prioridades de Washington. A su juicio, la decisión de Ortega equivale a desafiar directamente a Estados Unidos y a los países que han exigido el restablecimiento de la democracia en Nicaragua.
Washington endurece el tono
La reacción estadounidense no tardó en llegar.
La Oficina de Asuntos del Hemisferio Occidental del Departamento de Estado condenó la decisión del régimen e hizo un llamado a los gobiernos del continente para actuar de forma coordinada en defensa del pueblo nicaragüense.
En su pronunciamiento, la dependencia estadounidense instó a los países aliados a unirse para garantizar que Nicaragua pueda recuperar un futuro democrático y libre de dictadura, un mensaje que analistas interpretan como el inicio de una nueva etapa de presión internacional contra Ortega y Murillo.
El aislamiento podría ampliarse
Especialistas consideran que la respuesta de Washington no se limitará a las sanciones individuales contra funcionarios del régimen, sino que podría extenderse a medidas de mayor alcance político y económico.
Entre los temas que vuelven a cobrar fuerza figura la permanencia de Nicaragua en el Tratado de Libre Comercio entre Estados Unidos, Centroamérica y República Dominicana (CAFTA-DR), un mecanismo que diversos sectores políticos estadounidenses han planteado revisar ante el deterioro democrático y las constantes violaciones a los derechos humanos cometidas por la dictadura.
Los analistas sostienen que la economía del régimen depende en gran medida de sus vínculos comerciales con Estados Unidos, por lo que cualquier decisión en esa dirección tendría un fuerte impacto sobre la estructura que sostiene a Ortega y Murillo.
Más países comienzan a reaccionar
La presión diplomática también empieza a extenderse por la región.
Costa Rica y Panamá ya condenaron públicamente la decisión del régimen de eliminar las elecciones en Nicaragua, mientras especialistas consideran que otros gobiernos aliados de Washington podrían sumarse en los próximos días a los llamados para incrementar el aislamiento político de la dictadura.
Según los expertos, el objetivo es impedir que el régimen continúe manteniendo relaciones normales con gobiernos democráticos mientras elimina derechos fundamentales y consolida un sistema de partido único.
Crece la presión sobre la dictadura
El analista y exasesor de la Administración Trump, Luis Quiñones, considera que la decisión de Ortega fortalece la percepción de que Nicaragua representa un factor de inestabilidad regional debido a las alianzas estratégicas que mantiene con Rusia, China e Irán.
A su juicio, la eliminación de las elecciones no solo agrava el aislamiento internacional del régimen, sino que también fortalece la coordinación entre Estados Unidos y los gobiernos que han expresado preocupación por el rumbo político de Nicaragua.
Un nuevo escenario para Ortega y Murillo
Especialistas coinciden en que la eliminación de cualquier posibilidad de elecciones democráticas modificó el contexto internacional que enfrenta la dictadura.
Consideran que la decisión de Ortega y Murillo ofrece nuevos argumentos a los gobiernos que promueven una respuesta más firme contra el régimen y podría acelerar medidas diplomáticas, políticas y económicas impulsadas desde Washington junto a sus aliados en el continente.
Para los analistas, el anuncio del 19 de julio no solo cerró la puerta a una salida democrática para Nicaragua, sino que también abrió un nuevo frente de confrontación con Estados Unidos y con los países que han condenado la consolidación del régimen autoritario sandinista.



