ONU aumenta presión sobre Ortega y Murillo y exige investigación independiente por el asesinato de Brooklyn Rivera

Naciones Unidas elevó la presión sobre la dictadura Ortega-Murillo al exigir una investigación independiente por la muerte de Brooklyn Rivera, ocurrida tras 32 meses de detención, desaparición forzada y aislamiento bajo custodia estatal.

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DaríoMedios Internacional

6/3/20263 min read

El Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Volker Türk, elevó la presión internacional sobre el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo al exigir una investigación independiente sobre la muerte del líder indígena miskito y exdiputado de YATAMA, Brooklyn Rivera Bryan, fallecido el pasado fin de semana tras permanecer 32 meses bajo custodia estatal.

La demanda de Naciones Unidas se suma a las condenas emitidas por gobiernos, organismos internacionales y organizaciones de derechos humanos que han cuestionado las circunstancias que rodearon el deterioro de la salud y posterior fallecimiento de Rivera, considerado una de las figuras más representativas de la lucha por los derechos de los pueblos indígenas y afrodescendientes de la Costa Caribe nicaragüense.

Türk expresó su preocupación por el caso y reiteró las denuncias acumuladas durante años sobre las condiciones de detención en Nicaragua y los abusos cometidos contra personas privadas de libertad.

«La Oficina de Derechos Humanos de la ONU ha denunciado durante años un patrón recurrente de graves acusaciones de tortura y maltrato a reclusos en cárceles nicaragüenses. Desde agosto de 2025, nuestra Oficina ha registrado otros tres casos de muerte bajo custodia, que también parecen estar relacionados con las precarias condiciones de detención y la atención médica insuficiente», dijo Martha Hurtado, portavoz de Türk.

El Alto Comisionado también instó al régimen Ortega-Murillo “a garantizar que los centros de detención cumplan con las normas internacionales” y demandó la liberación de todas las personas detenidas arbitrariamente.

La declaración ocurre pocos días después de que se conociera la muerte de Rivera, quien permaneció desaparecido durante más de dos años antes de que las autoridades reconocieran públicamente su estado de salud y difundieran imágenes donde aparecía hospitalizado en condición crítica.

La petición de una investigación independiente refleja la desconfianza de Naciones Unidas hacia la capacidad o voluntad de Nicaragua para esclarecer de forma objetiva lo ocurrido bajo custodia.

Cuando un alto funcionario de la ONU reclama una investigación imparcial, está señalando implícitamente que existen dudas razonables sobre la versión oficial y sobre el cumplimiento de las obligaciones internacionales del Estado respecto a la protección de las personas privadas de libertad.

Además, la exigencia coloca el caso de Brooklyn Rivera en una dimensión internacional. Si una investigación independiente llegara a determinar que hubo negligencia deliberada, privación de atención médica, tortura o condiciones de detención incompatibles con los estándares internacionales, las conclusiones podrían fortalecer futuras acciones de rendición de cuentas en organismos internacionales y servir como evidencia dentro de los expedientes que documentan presuntas violaciones sistemáticas de derechos humanos en Nicaragua.

Las Naciones Unidas destacaron además que Brooklyn Rivera había sido reconocido previamente como víctima de represalias por colaborar con mecanismos internacionales de derechos humanos.

El dirigente indígena participó en el Foro Permanente para las Cuestiones Indígenas celebrado en Nueva York en mayo de 2023 y posteriormente fue incluido en los informes del secretario general de la ONU sobre represalias contra personas que cooperan con el sistema internacional de derechos humanos.

El Alto Comisionado también llamó al régimen Ortega-Murillo a “restablecer” el acceso de la Oficina de Derechos Humanos de la ONU y de otros mecanismos internacionales a Nicaragua, especialmente a los centros de detención donde permanecen recluidas decenas de personas consideradas presos políticos.

Según el Mecanismo para el Reconocimiento de Personas Presas Políticas de Nicaragua, actualmente unas 46 personas continúan encarceladas por motivos políticos. Hasta marzo de este año, al menos 11 de ellas se encontraban en condición de desaparición forzada, incluido Brooklyn Rivera.

La reacción de Naciones Unidas se suma a la condena emitida por Estados Unidos. El vicesecretario de Estado, Christopher Landau, responsabilizó directamente al régimen de Ortega y Murillo por la muerte del dirigente indígena, profundizando el creciente escrutinio internacional sobre el caso y las condiciones de detención de los presos políticos en Nicaragua.

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