Nicaragüenses destacan el valor del voto en las elecciones de Costa Rica

Desde el exilio, ciudadanos nicaragüenses han expresado su admiración por el proceso electoral costarricense y han instado a la población a acudir a las urnas como forma de preservar la democracia y las libertades.

POLÍTICA MUNDO

DaríoMedios Internacional

2/2/20263 min read

Un proceso electoral observado con esperanza

Las elecciones en Costa Rica han acaparado la atención de ciudadanos nicaragüenses que, desde hace años, viven fuera de su país tras la profunda crisis de derechos y la erosión democrática en Nicaragua. Para muchos de ellos, la jornada de votación costarricense representa algo más que una elección nacional: una reafirmación de la participación popular y de la democracia verdadera.

Grupos de nicaragüenses exiliados han compartido públicamente mensajes de apoyo a la sociedad costarricense, resaltando el valor de acudir a las urnas, ejercer el derecho al voto y defender una tradición democrática que en Costa Rica ha sido un pilar del orden institucional y la convivencia ciudadana.

Voz nicaragüense en favor del voto responsable

Desde redes sociales hasta declaraciones públicas ante medios de prensa, nicaragüenses han celebrado la oportunidad que tienen los costarricenses de decidir el rumbo de su país por medio de elecciones competitivas y libres. Muchos han recordado su propia historia reciente, marcada por reprimendas, manipulación del sistema electoral y restricciones a la participación civil en Nicaragua, y han subrayado que votar es la primera línea de defensa contra el autoritarismo.

La participación ciudadana, han señalado, no es un acto trivial ni rutinario, sino una herramienta concreta para preservar la democracia, los derechos y las libertades públicas.

Admiración desde la experiencia del exilio

En entrevistas y mensajes compartidos, nicaragüenses que hoy residen en Costa Rica, Estados Unidos, Europa y otros destinos han relatado cómo la experiencia costarricense les inspira. Para ellos, el simple hecho de que la población discuta, debate y acuda a las urnas sin temor a represalias es un ejercicio que en su país fue arrebatado o restringido a fuerza de leyes represivas y control institucional.

“La manera en que los costarricenses debaten sus opciones, defienden sus proyectos y van a votar sin miedo nos llena de emoción y esperanza”, dijo uno de ellos a un medio regional. “Ver esto nos recuerda que la democracia no está muerta, que todavía es posible construir sociedades donde la voz de la gente cuenta”.

El valor del derecho al voto

La narrativa que comparten nicaragüenses no es solo de admiración, sino de advertencia y concientización. Han insistido en que el sufragio no es solo un derecho, sino un deber cívico imprescindible para mantener el equilibrio entre poderes, garantizar la rendición de cuentas y evitar que figuras autoritarias concentren el poder en detrimento de las libertades individuales.

Desde su propia experiencia de haberse visto privados de mecanismos legítimos de participación, muchos hacen énfasis en que una elección libre y competitiva es una de las garantías más poderosas contra la arbitrariedad, la corrupción y la represión estatal.

Una lección regional

El llamado de los nicaragüenses a sus pares costarricenses también incorpora una dimensión regional: recordar que la talentosa estabilidad democrática de Costa Rica puede ser un faro para otras sociedades que han visto sus libertades recortadas. El mensaje es claro: la democracia no es un accidente, se sostiene con votos, participación activa y defensa permanente de las instituciones.

Alentando a votar, los nicaragüenses no solo expresan su respaldo a Costa Rica, sino también su compromiso con un modelo de sociedad donde los ciudadanos tienen la voz, el poder de decisión y la posibilidad de corregir errores sin miedo a persecución.

Mientras Costa Rica encara una elección decisiva, miles de nicaragüenses observan, participan y, sobre todo, se inspiraron para recordar el valor del voto responsable.

Su mensaje es sencillo pero poderoso: votar no solo decide gobiernos; preserva la democracia.

Y desde afuera, muchos lo saben mejor que nadie.