“Nicaragua es un país huérfano de libertad”: fuerte mensaje durante ordenación de sacerdote nicaragüense en el exilio
La Iglesia volvió a alzar la voz sobre la crisis que atraviesa Nicaragua durante una homilía cargada de referencias al exilio, la persecución y la resistencia espiritual.
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DaríoMedios Internacional
5/10/20262 min read


La ordenación sacerdotal del nicaragüense Cristhian David Mendieta, celebrada en Miami este fin de semana, se convirtió en mucho más que una ceremonia religiosa. La homilía pronunciada durante la misa estuvo marcada por fuertes referencias a la realidad de Nicaragua, la persecución contra la Iglesia y la pérdida de libertades bajo la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo.
El mensaje, cargado de simbolismo y denuncia, presentó al nuevo sacerdote como un signo de esperanza para una nación golpeada por el exilio, la represión y el silenciamiento de voces críticas.
Durante la ceremonia, se describió a Nicaragua como “un país huérfano por falta de libertad y justicia”, una frase que resonó entre los asistentes y que volvió a colocar en el centro del debate la situación que enfrenta la Iglesia católica dentro del país.
Una Iglesia marcada por el exilio
La homilía hizo constantes referencias al sufrimiento de los sacerdotes y religiosos nicaragüenses que han sido expulsados, vigilados o forzados al exilio en los últimos años.
Sin mencionar directamente a la dictadura, el discurso denunció la existencia de “poderes tiránicos” que intentan arrebatarles a los pueblos “la libertad, la voz y la memoria”, en una clara alusión al contexto político que atraviesa Nicaragua.
El nuevo sacerdote fue presentado como parte de una generación marcada por la persecución, pero también por la resistencia espiritual de una Iglesia que continúa activa fuera del país.
“La denuncia no se convierta en renuncia y que el peligro no los lleve a la fuga”, expresó el mensaje pastoral, en lo que muchos interpretaron como una exhortación directa a no guardar silencio frente a la injusticia.
“Un sacerdote o es profeta o no es nada”
Uno de los momentos más contundentes de la homilía llegó cuando se afirmó que “un sacerdote o es profeta o no es nada”, una frase que fue interpretada como una defensa del papel de la Iglesia frente a los abusos de poder.
En los últimos años, la dictadura Ortega-Murillo ha intensificado la persecución contra sacerdotes, obispos y comunidades religiosas. Decenas de religiosos han sido expulsados, encarcelados o despojados de su nacionalidad, mientras medios oficialistas mantienen campañas constantes de ataque contra la Iglesia católica.
En ese contexto, la ordenación sacerdotal celebrada en Miami adquirió un significado político y espiritual para el exilio nicaragüense.
Una ceremonia convertida en símbolo
Más allá del acto litúrgico, la ceremonia terminó convirtiéndose en un símbolo de resistencia para muchos nicaragüenses fuera del país.
La homilía insistió en que Nicaragua atraviesa uno de los momentos más dolorosos de su historia reciente, marcado por el miedo, el destierro y la fractura social, pero sostuvo que aún existen voces dispuestas a denunciar y mantener viva la esperanza.
El mensaje concluyó reivindicando la misión pastoral de la Iglesia nicaragüense en medio de la persecución, asegurando que, pese al asedio y el exilio, continúa siendo una comunidad “viva, fecunda y firme en la fe”.


