NICA Act vuelve con fuerza y pone en la mira el dinero del Ejército Sandinista
La iniciativa impulsada en Washington busca ampliar las sanciones contra las estructuras económicas que sostienen a la dictadura Ortega-Murillo.
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DaríoMedios Internacional
8/16/20265 min read


La presión de Estados Unidos sobre la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo podría entrar en una nueva etapa. Esta vez, Washington vuelve a colocar sobre la mesa una herramienta diseñada específicamente para aumentar el costo económico y político de las acciones del régimen: la Nicaraguan Investment Conditionality Act, conocida como NICA Act.
La nueva iniciativa legislativa plantea ampliar las herramientas disponibles para Estados Unidos frente a la dictadura sandinista y dirigirlas contra sectores estratégicos de la economía nicaragüense, funcionarios vinculados al aparato de poder y estructuras financieras relacionadas con el Ejército Sandinista.
Y precisamente ahí aparece uno de los puntos que podrían generar mayor preocupación dentro de la cúpula de poder: el dinero del Ejército.
La NICA Act vuelve a poner el foco sobre el aparato financiero militar
Entre las medidas contempladas aparece la posibilidad de aplicar sanciones contra funcionarios vinculados al Instituto de Previsión Social Militar (IPSM), una estructura relacionada con el Ejército de Nicaragua y que administra importantes recursos e inversiones.
El IPSM no es una institución menor dentro de la estructura de poder sandinista. Su dimensión económica convierte cualquier eventual acción estadounidense contra sus funcionarios o intereses en un asunto particularmente sensible para el aparato militar.
Una ampliación de las sanciones podría dificultar las operaciones financieras de personas o entidades alcanzadas por las medidas y aumentar el riesgo para activos vinculados con la estructura militar.
En otras palabras, la discusión comienza a trasladarse de los funcionarios sancionados al patrimonio y las estructuras económicas que sostienen al régimen.
El oro también queda en la mira de Washington
La nueva ofensiva contempla además ampliar la capacidad de Estados Unidos para sancionar sectores estratégicos de la economía nicaragüense.
Entre ellos destaca el sector del oro, una de las principales fuentes de ingresos externos de Nicaragua y una actividad que ha adquirido un peso creciente dentro de la economía controlada por la dictadura.
La posibilidad de extender las sanciones a este sector aumenta la presión sobre empresas, operadores y funcionarios que puedan ser identificados por Washington como beneficiarios o facilitadores del aparato económico del régimen.
Pero el alcance de la propuesta podría ir todavía más lejos.
La legislación plantea mecanismos que permitirían identificar otros sectores económicos considerados estratégicos y que puedan estar contribuyendo al sostenimiento de la dictadura.
Del círculo de Ortega al corazón económico del régimen
Durante los últimos años, Estados Unidos ha sancionado a funcionarios políticos, familiares y operadores vinculados con la dictadura.
La NICA Act busca ampliar esa estrategia.
El objetivo es crear herramientas para ejercer presión no solamente sobre individuos, sino también sobre sectores económicos y estructuras que permiten a Ortega y Murillo mantener su aparato de poder.
Ese cambio puede resultar especialmente incómodo para la dictadura.
Las sanciones individuales afectan a determinados funcionarios. Pero cuando la presión alcanza instituciones, inversiones y sectores completos de la economía, el impacto puede extenderse mucho más allá de una persona.
Por eso, el eventual alcance sobre el IPSM adquiere especial importancia.
El Ejército Sandinista aparece nuevamente en el radar
La posibilidad de sancionar estructuras relacionadas con el Ejército tampoco es nueva en Washington.
Desde hace varios años, legisladores estadounidenses han planteado la necesidad de aumentar la presión sobre los altos mandos militares nicaragüenses y sobre las estructuras económicas vinculadas a la institución castrense.
Ahora, la discusión vuelve a tomar fuerza dentro de una estrategia más amplia contra la dictadura.
Para Ortega y Murillo, esto representa un problema porque el Ejército constituye una de las estructuras fundamentales del sistema de poder sandinista.
Si la presión estadounidense llegara a afectar directamente sus intereses económicos, el impacto podría sentirse en uno de los espacios que históricamente ha permanecido protegido dentro de la estructura del régimen.
Rusia e Irán complican el escenario
La iniciativa también adquiere relevancia por las relaciones que la dictadura ha profundizado con gobiernos adversarios de Washington.
Nicaragua mantiene vínculos políticos, militares, económicos y de seguridad con Rusia, mientras ha estrechado relaciones con Irán.
Estas alianzas han permitido a Ortega y Murillo buscar respaldo internacional frente al aislamiento generado por sus políticas represivas.
Sin embargo, desde la perspectiva de Washington, esos mismos vínculos pueden aumentar el nivel de preocupación sobre Nicaragua.
La cooperación militar y de seguridad con Rusia, así como las relaciones con Irán, colocan a la dictadura dentro de un escenario geopolítico en el que Estados Unidos observa con especial atención la presencia de actores considerados adversarios estratégicos en el hemisferio occidental.
La presión apunta también a una transición
La NICA Act no se limita a plantear sanciones.
La iniciativa contempla mecanismos para que Estados Unidos evalúe las condiciones necesarias para utilizar su política de presión con el objetivo de favorecer una transición democrática en Nicaragua y recuperar la independencia de las instituciones del Estado.
Esto choca directamente con el proyecto político de Ortega y Murillo.
La dictadura ha concentrado el poder, eliminado los contrapesos institucionales y convertido las estructuras estatales en instrumentos de control político.
Por eso, una estrategia estadounidense que combine presión económica con exigencias de apertura democrática representa una amenaza directa para los planes de permanencia indefinida del régimen.
El verdadero temor: que Washington llegue al bolsillo
Para analistas, el elemento más delicado de esta nueva etapa es que Estados Unidos podría avanzar hacia un modelo de presión dirigido contra las fuentes económicas que permiten sostener a la dictadura.
Ortega y Murillo han demostrado capacidad para resistir sanciones individuales y mantener a sus principales operadores dentro de la estructura de poder.
Pero una presión que alcance inversiones, sectores estratégicos y estructuras financieras puede resultar mucho más difícil de esquivar.
Y si el IPSM termina dentro del alcance de las medidas, el Ejército Sandinista podría enfrentar una exposición financiera que hasta ahora no había alcanzado semejante dimensión.
Todavía no es ley, pero la advertencia ya está sobre la mesa
Es importante precisar que la iniciativa todavía debe avanzar por el proceso legislativo estadounidense. Su presentación no significa que las sanciones contempladas entren automáticamente en vigor.
Pero políticamente el mensaje es contundente.
Washington continúa buscando nuevas herramientas para aumentar el costo de las acciones de la dictadura Ortega-Murillo y, esta vez, la discusión pone bajo el foco sectores económicos y estructuras que forman parte del núcleo del poder sandinista.
La NICA Act vuelve así al centro de la presión estadounidense sobre Nicaragua.
Y el punto más sensible puede terminar siendo precisamente aquel que durante años la dictadura ha intentado mantener protegido: El dinero.
Porque mientras Ortega y Murillo buscan blindar su permanencia mediante alianzas con Rusia, Irán y China, en Washington crece la posibilidad de que la respuesta no se limite a sancionar nombres, sino que avance directamente contra las estructuras económicas que mantienen en pie a la dictadura sandinista.



