Murillo estalla tras el revés de 29 países en la OEA y arremete contra medios independientes
La codictadora Rosario Murillo reaccionó con furia después del contundente respaldo de 29 países a una resolución impulsada por Estados Unidos en la Organización de los Estados Americanos (OEA)
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DaríoMedios Internacional
8/20/20264 min read


La codictadora Rosario Murillo volvió a explotar tras el contundente revés político sufrido por el régimen Ortega-Murillo en la Organización de los Estados Americanos (OEA), donde 29 países respaldaron una resolución promovida por Estados Unidos. La reacción de la número dos del régimen se concentró contra medios de comunicación independientes y ciudadanos que informaron sobre el resultado y sobre la creciente presión internacional contra Managua.
Una vez más, Rosario Murillo perdió los estribos. Esta vez, la molestia de la codictadora estalló después de la cobertura realizada por medios independientes sobre el resultado de la votación en la OEA, un episodio que vuelve a colocar al régimen Ortega-Murillo frente a un escenario internacional cada vez más incómodo.
La resolución respaldada por 29 países y promovida por Estados Unidos representa un nuevo episodio de presión sobre Managua y evidencia que la situación de Nicaragua continúa generando preocupación dentro del sistema interamericano.
Pero en lugar de responder al resultado diplomático, Murillo volvió a atacar a quienes lo hicieron público.
Murillo ordena exponer a quienes informan sobre el régimen
En medio de su habitual discurso cargado de descalificaciones, la codictadora ordenó a su militancia arremeter contra quienes difunden información sobre la presión internacional que enfrenta el régimen.
Murillo llegó a referirse a quienes informan sobre estos acontecimientos como “espantapájaros ridículos”, en una nueva ofensiva verbal contra periodistas, opositores y medios independientes.
El blanco de su furia, sin embargo, no fueron los gobiernos que respaldaron la resolución.
Fueron los periodistas que contaron lo sucedido.
La reacción vuelve a mostrar una fórmula recurrente del aparato propagandístico del régimen: desacreditar a quienes transmiten una noticia incómoda en lugar de enfrentar públicamente el hecho que origina esa noticia.
La preocupación de Murillo también está en el control de la información
La amplia cobertura de los medios independientes permitió que los nicaragüenses conocieran el resultado de la OEA desde una perspectiva diferente a la que ofrece la propaganda oficial.
Para el régimen, esto representa un problema adicional.
Durante años, el aparato de comunicación oficialista ha intentado presentar las críticas internacionales como campañas políticas, minimizar las sanciones y convertir cada cuestionamiento externo en una supuesta prueba de fortaleza.
Pero los acontecimientos internacionales continúan chocando con esa narrativa.
Los medios independientes documentan las votaciones, las declaraciones de gobiernos extranjeros, las sanciones y las iniciativas legislativas que afectan directamente al régimen.
Y esa información llega a una población que cada vez tiene más formas de contrastar el discurso oficial.
“Legiones”: la palabra que terminó traicionando a Murillo
En medio de su iracunda intervención, la propia codictadora terminó reconociendo la existencia de “legiones” de nicaragüenses y medios de comunicación independientes que contradicen la narrativa oficialista.
La expresión resulta particularmente significativa.
El régimen ha intentado durante años presentar a sus críticos como pequeños grupos aislados y sin respaldo. Sin embargo, Murillo terminó utilizando una palabra que describe exactamente lo contrario: una cantidad amplia de personas que no acepta su relato oficial.
Son nicaragüenses dentro y fuera del país que buscan información en medios independientes, siguen acontecimientos internacionales y contrastan las declaraciones del régimen con lo que ocurre en la realidad.
La propia Murillo terminó reconociendo que esas voces existen y que son numerosas.
29 países frente al régimen Ortega-Murillo
El resultado de la OEA representa un nuevo desafío político para Managua.
29 países respaldaron la resolución impulsada por Estados Unidos, un resultado que vuelve a evidenciar la capacidad de Washington para construir apoyo regional alrededor de sus iniciativas relacionadas con Nicaragua.
El dato es difícil de ocultar mediante propaganda.
Los votos están registrados y el resultado permanece.
Para Ortega y Murillo, el problema no es únicamente haber enfrentado un revés diplomático. También lo es que ese revés haya sido ampliamente difundido y analizado por medios independientes.
La presión de Washington no se limita a la OEA
El escenario tampoco termina con la votación en el organismo hemisférico.
En Estados Unidos continúa el trabajo legislativo relacionado con la NICA Act, mientras se impulsan mecanismos destinados a incrementar la presión económica y política sobre el régimen Ortega-Murillo.
El senador estadounidense Ted Cruz ha planteado ampliar las sanciones económicas contra Ortega y Murillo, aumentar la presión para que Nicaragua avance hacia elecciones libres y transparentes y contribuir a una transición democrática.
De esta manera, la presión sobre Managua se desarrolla en diferentes escenarios mientras el régimen responde principalmente desde su aparato propagandístico.
Murillo ataca a los mensajeros mientras Washington mueve sus piezas
Mientras la codictadora dedica parte de su discurso a desacreditar a periodistas, medios independientes y opositores, en Washington continúa el trabajo político alrededor de nuevas herramientas de presión contra el régimen.
La contradicción resulta evidente.
Murillo intenta combatir la información sobre el cerco internacional con insultos y descalificaciones, mientras las acciones diplomáticas y legislativas continúan avanzando fuera de Nicaragua.
La propaganda puede modificar la manera en que el régimen presenta los acontecimientos, pero no puede modificar los hechos.
El dato que Murillo no puede borrar
La codictadora puede llamar “espantapájaros ridículos” a quienes informan. Puede ordenar a su militancia que los señale y puede intentar desacreditar cada noticia que contradiga su narrativa.
Pero hay un hecho que permanece por encima de cualquier discurso:
29 países respaldaron la resolución impulsada por Estados Unidos en la OEA.
Y mientras Murillo intenta atacar a quienes cuentan lo sucedido, Washington continúa moviendo sus piezas y la presión internacional contra el régimen Ortega-Murillo sigue aumentando.
La reacción de la codictadora, lejos de borrar el revés, terminó colocándolo nuevamente bajo los reflectores.
Porque el problema de Murillo ya no es solamente que existan medios independientes que informen. Es que existen “legiones” de nicaragüenses dispuestos a escuchar, leer y conocer aquello que el régimen intenta ocultar.



