Murillo desafía a la OEA: se niega a ceder mientras Ortega mantiene abiertas las puertas a Rusia y China

El régimen enfrenta una resolución que exige liberar presos políticos, restaurar derechos y desmontar la presencia de actores extrahemisféricos en Nicaragua.

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DaríoMedios Internacional

9/30/20265 min read

La dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo enfrenta una nueva presión internacional mientras se acerca la reunión de cancilleres de la Organización de Estados Americanos (OEA), convocada para este 2 de octubre para analizar la situación de Nicaragua y las acciones que correspondan dentro del sistema interamericano.

Sobre la mesa estará un borrador de resolución que plantea exigencias que golpean directamente algunos de los principales pilares del poder de Ortega y Murillo: la liberación de presos políticos, la restitución de derechos y nacionalidades, el retorno seguro de exiliados, la recuperación de libertades democráticas y el restablecimiento de condiciones para elecciones legítimas.

Pero existe un punto especialmente sensible para Managua: la exigencia relacionada con la presencia de actores extrahemisféricos en territorio nicaragüense.

El documento plantea el cese y desmantelamiento de determinadas capacidades, instalaciones y presencia de seguridad vinculadas con actores externos cuando estas sean consideradas una amenaza para la paz y la seguridad hemisféricas. El planteamiento coloca bajo la lupa las relaciones que el régimen mantiene con Rusia, China e Irán.

Murillo apuesta por resistir

Fuentes cercanas a la estructura de poder de Ortega y Murillo, citadas en versiones difundidas sobre el escenario previo a la reunión de cancilleres, sostienen que la dictadura no estaría dispuesta a aceptar las condiciones planteadas en el borrador.

Según esas versiones, Murillo considera que ceder ante las demandas implicaría abrir la puerta a cambios que afectarían directamente la permanencia del régimen.

La interpretación atribuida a sectores cercanos al oficialismo es que el proceso de discusión y seguimiento podría servir para ganar tiempo, mientras Managua intenta contener las consecuencias de una eventual resolución.

Hasta ahora, esa versión no ha sido confirmada públicamente por la dictadura.

Lo que sí está planteado es que la OEA celebrará el 2 de octubre una reunión de cancilleres para considerar la situación nicaragüense y determinar las acciones que correspondan dentro del sistema interamericano.

El punto que más incomoda a Managua

Uno de los elementos más sensibles para Ortega y Murillo es la exigencia relacionada con la presencia militar y de seguridad extranjera.

Desde hace años, Nicaragua permite el ingreso de personal militar, aeronaves y naves de diferentes países mediante autorizaciones oficiales. Los registros acumulados desde 2014 contabilizan miles de efectivos extranjeros que han ingresado al país en distintos períodos de cooperación, entrenamiento e intercambio.

Rusia ocupa un lugar destacado en esa relación. El régimen ha mantenido durante años un esquema de cooperación militar y de seguridad con Moscú, incluyendo el ingreso periódico de personal ruso, además de ejercicios y actividades de entrenamiento.

Esta relación ha convertido a Nicaragua en uno de los principales socios de Rusia en Centroamérica y es precisamente uno de los vínculos que Washington observa con mayor atención.

Rusia también entra por la televisión

Mientras la OEA discute la presencia de actores extrahemisféricos, Rosario Murillo anunció recientemente que RT en Español comenzaría a transmitirse mediante señal abierta en Nicaragua.

El anuncio representa una nueva expansión de la presencia rusa dentro del país, esta vez en el terreno de la comunicación.

La llegada de RT a la televisión abierta ocurre después de años de cierre, confiscación y exilio de medios independientes nicaragüenses, mientras la dictadura mantiene un fuerte control sobre el espacio informativo nacional.

El régimen abre así una nueva ventana para la difusión de contenido producido por un medio estatal ruso, al mismo tiempo que profundiza su alineamiento político con Moscú.

Una relación militar que viene de lejos

La cooperación entre Managua y Moscú tampoco es reciente.

Desde el regreso de Ortega al poder en 2007, Nicaragua ha profundizado progresivamente sus relaciones militares y de seguridad con Rusia. En 2014, el régimen comenzó a autorizar de manera periódica el ingreso de personal militar ruso para actividades de entrenamiento, intercambio y cooperación.

La posibilidad de ampliar la presencia militar rusa en Nicaragua generó desde entonces preocupación en Washington y en otros países de la región.

Ahora, más de una década después, el vínculo permanece vigente y coincide con la expansión de las relaciones de Managua con China.

China también ocupa un lugar estratégico

La relación con Beijing se ha convertido en otro de los pilares de la política exterior de Ortega y Murillo.

China participa actualmente en grandes proyectos de infraestructura en Nicaragua y ha incrementado su presencia económica desde el restablecimiento de relaciones diplomáticas entre ambos países.

Entre los proyectos que han generado especial atención internacional se encuentra la ampliación del aeropuerto Punta Huete, una infraestructura estratégica que el régimen presenta como una obra para el desarrollo comercial y turístico.

Para Washington, la combinación entre infraestructura crítica, inversión china y cooperación militar con Rusia forma parte de un escenario mucho más amplio: la creciente presencia de potencias extrahemisféricas en Centroamérica.

La OEA coloca un límite sobre la mesa

El borrador que será discutido el 2 de octubre llega precisamente cuando Managua continúa profundizando esas relaciones.

La propuesta plantea que Nicaragua debe avanzar hacia el restablecimiento de las libertades democráticas y, en materia de seguridad hemisférica, poner fin a determinadas capacidades, instalaciones y presencia de actores extrahemisféricos que puedan representar una amenaza para la región.

Para Ortega y Murillo, aceptar una disposición de ese alcance supondría revisar algunos de los acuerdos y vínculos internacionales que la dictadura ha convertido en instrumentos estratégicos de su política exterior.

Por eso, la disputa ya no se limita a la represión interna.

También está llegando al terreno geopolítico: mientras la OEA intenta colocar límites a la presencia de actores externos considerados una amenaza para el hemisferio, Managua mantiene abiertas las puertas a Rusia y profundiza sus vínculos con China.

Ortega y Murillo frente a una nueva prueba

La resolución todavía debe ser discutida y puede sufrir modificaciones antes de su eventual aprobación. Tampoco puede darse por sentado cuáles serán las medidas que finalmente adopten los cancilleres.

Pero el escenario ya está planteado.

Por un lado, el sistema interamericano prepara una reunión específicamente dedicada a Nicaragua y coloca sobre la mesa exigencias sobre democracia, derechos humanos y seguridad hemisférica. Por otro, Ortega y Murillo mantienen intacta su política de alianzas con potencias externas y amplían incluso la presencia mediática rusa dentro del país.

La dictadura enfrenta así una nueva prueba: aceptar las exigencias del sistema interamericano o mantener el pulso mientras conserva abiertas las puertas a sus aliados extrahemisféricos.

El 2 de octubre, los cancilleres tendrán que decidir hasta dónde llegará la respuesta del hemisferio frente a una dictadura que, lejos de reducir sus alianzas estratégicas con Rusia y China, continúa profundizándolas.

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