Murillo deja morir al arquitecto financiero sandinista

El histórico operador económico del sandinismo enfrenta un cuadro médico crítico en medio de su detención. Médicos y analistas advierten que su estado podría agravarse sin atención especializada adecuada.

ESCENARIO NACIONALNACIÓNPOLÍTICA

DaríoMedios Internacional

3/4/20263 min read

El exasesor económico del oficialismo Bayardo Arce Castaño, durante años considerado uno de los hombres más influyentes dentro del engranaje financiero del sandinismo, atraviesa un delicado estado de salud mientras permanece bajo custodia del régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo.

Diversas voces advierten que la situación médica de Arce podría seguir deteriorándose si no recibe atención especializada oportuna. El caso ha despertado comparaciones con el del fallecido exjefe militar Humberto Ortega, quien murió tras permanecer en aislamiento, lo que ha reavivado críticas sobre el trato que el régimen dispensa incluso a antiguos aliados políticos.

Un operador clave del sandinismo

Durante décadas, Bayardo Arce fue considerado uno de los principales arquitectos económicos del sandinismo. Su papel dentro del círculo de poder consistía en articular inversiones, facilitar relaciones con el sector empresarial y gestionar estructuras financieras que fortalecieron el modelo económico impulsado por el oficialismo.

Analistas políticos lo describieron durante años como un operador eficaz del poder, capaz de identificar oportunidades de negocio y expandir redes empresariales cercanas al régimen. Su influencia fue particularmente visible en momentos clave de la relación entre el sandinismo y el sector privado.

Sin embargo, el escenario cambió tras un quiebre interno dentro del propio régimen, que terminó colocando a Arce bajo sospecha y posteriormente bajo detención, en medio de acusaciones relacionadas con presuntos delitos financieros.

Un cuadro médico complejo

De acuerdo con un análisis médico divulgado por Richard Sáenz, quien en el pasado estuvo vinculado profesionalmente al entorno de la familia gobernante, el estado de salud de Arce presenta una “multimorbilidad devastadora”.

Según esa valoración, el exasesor padece hepatopatía crónica avanzada, diabetes mellitus e hipertensión arterial, condiciones que ya representaban un riesgo considerable para su salud. A este panorama se habría sumado recientemente una neumonía, complicación que agrava significativamente su pronóstico clínico.

“El margen clínico de maniobra es mínimo”, señala Sáenz en su evaluación médica, destacando que la combinación de enfermedades crónicas con una infección respiratoria coloca al paciente en un estado de alta vulnerabilidad.

El impacto del encierro

El análisis médico también plantea que el estrés físico y emocional asociado a la detención habría acelerado el deterioro del estado de salud de Arce.

Según Sáenz, la presión psicológica y las condiciones del encierro pudieron actuar como un “acelerador fisiopatológico”, precipitando una descompensación metabólica en un organismo ya debilitado por múltiples enfermedades crónicas.

Este tipo de deterioro, advierte el especialista, no es inusual cuando pacientes con condiciones preexistentes graves son sometidos a entornos de alto estrés sin monitoreo médico constante.

Señalamientos sobre atención médica

Otro punto de preocupación señalado en el análisis es la presunta ausencia de atención médica especializada acorde con la gravedad del cuadro clínico.

De acuerdo con la información difundida, Arce no estaría recibiendo el tratamiento integral que su estado requiere ni se encontraría bajo atención en el Hospital Militar, centro al que históricamente han sido trasladados altos funcionarios del régimen cuando enfrentan problemas de salud delicados.

Sáenz aclara que, desde su perspectiva, el deterioro actual no se debe exclusivamente a la detención en sí, sino al agravamiento de enfermedades crónicas avanzadas, que habrían sido descompensadas por las condiciones del encierro.

Mientras tanto, familiares y allegados del exasesor, muchos de ellos en el exilio, han expresado preocupación por su estado de salud y advierten que el desenlace podría ser fatal si no se adoptan medidas médicas urgentes.