Muere madre de Aminta Granera en León en medio del silencio del sandinismo
Doña Susana Sacasa de Granera, madre de la exjefa policial Aminta Granera, falleció a los 100 años de edad, mientras persiste el distanciamiento entre la antigua comisionada y la cúpula del régimen Ortega Murillo.
ESCENARIO NACIONALNACIÓNPOLÍTICA
DaríoMedios Internacional
5/23/20261 min read


Fuentes cercanas a la familia de la ex primera comisionada de la Policía sandinista, Aminta Granera, informaron sobre el fallecimiento de su madre, doña Susana Sacasa de Granera, quien murió a los 100 años de edad por causas naturales.
Doña Susana era originaria de la ciudad de León y, según personas allegadas a la familia, fue una mujer dedicada a su hogar y a su entorno familiar, muy apreciada en círculos cercanos de la capital metropolitana.
De manera preliminar, se conoce que las honras fúnebres se realizarán este sábado 23 de mayo en el barrio El Calvario, en la ciudad de León, donde familiares y conocidos se preparan para darle el último adiós.
El fallecimiento ocurre en medio del prolongado silencio público que rodea a Aminta Granera desde su salida de la jefatura policial en 2018, cuando fue sustituida por Francisco Díaz Madriz, consuegro de Rosario Murillo y actual jefe de la Policía controlada por el régimen sandinista.
Hasta el momento, Daniel Ortega y Rosario Murillo no han emitido ningún mensaje público de condolencias por la muerte de la madre de quien durante años fue uno de los rostros más visibles y poderosos de la estructura policial sandinista.
La ausencia de pronunciamientos vuelve a alimentar las versiones sobre un supuesto distanciamiento entre Granera y Rosario Murillo, rumores que crecieron tras la desaparición pública de la excomisionada luego de la represión iniciada en 2018.
Desde entonces, Aminta Granera prácticamente desapareció de actos oficiales y espacios públicos, mientras el aparato policial quedó completamente bajo control de la familia Ortega Murillo.
El silencio de la dictadura ante la muerte de la madre de Granera también refleja cómo el sandinismo ha apartado incluso a antiguos cuadros históricos que ya no forman parte del círculo de confianza de Rosario Murillo.



