Mons. Silvio Báez: “La Iglesia no puede callar ante quienes encarcelan y destierran”
El obispo auxiliar de Managua convirtió su homilía de la Ascensión del Señor en un mensaje de esperanza, denuncia y resistencia frente al miedo, el exilio y la persecución que atraviesan miles de nicaragüenses.
ESCENARIO NACIONALNACIÓN
DaríoMedios Internacional
5/17/20263 min read


Desde el exilio, monseñor Silvio José Báez volvió a elevar una de las voces más incómodas para la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo. Durante la homilía de la solemnidad de la Ascensión del Señor, celebrada este 17 de mayo en Miami, el obispo auxiliar de Managua habló sobre el dolor del desarraigo, la necesidad de volver a empezar y el deber de la Iglesia de denunciar la injusticia “sin temor a las consecuencias”.
En una reflexión profundamente marcada por la realidad nicaragüense, Báez utilizó el pasaje bíblico del regreso de los discípulos a Galilea para compararlo con la experiencia de quienes han sido expulsados, perseguidos o forzados al exilio.
“Volver a Galilea”: memoria, fe y exilio
El religioso explicó que regresar a Galilea significaba para los discípulos volver al lugar donde todo comenzó, reencontrarse con la memoria viva de Jesús y recuperar la esperanza después del miedo y la traición.
“Volver a Galilea era recuperar la memoria y encender de nuevo el amor”, expresó Báez, quien además aseguró que incluso cuando una persona no puede regresar físicamente a su tierra, esa memoria puede convertirse en una “patria interior que nadie puede arrebatar”.
La frase resonó entre decenas de nicaragüenses exiliados que siguieron la homilía, muchos de ellos obligados a abandonar el país tras la represión desatada por el régimen desde 2018.
Báez insistió en que el miedo, los errores y las heridas no pueden paralizar a las personas ni condenarlas a vivir atrapadas en la nostalgia.
“No es sano lamentarnos ni culparnos continuamente. Hay que caminar otra vez. Hay que volver al principio de todo y comenzar una y otra vez”, afirmó.
Una Iglesia que no debe guardar silencio
Uno de los momentos más contundentes de la homilía ocurrió cuando el obispo habló sobre la misión de la Iglesia frente a la injusticia y la represión.
“En esa misión, la Iglesia no puede callar la verdad de Dios ni dejarse condicionar por el miedo o por intereses mundanos”, manifestó.
Seguidamente lanzó una frase que muchos interpretaron como una referencia directa al régimen sandinista:
“Sin temor a las consecuencias, la Iglesia denuncia la injusticia y el irrespeto a la dignidad humana, desenmascarando a quienes desde el poder encarcelan, destierran y silencian a su propio pueblo”.
Las palabras de Báez llegan en medio de un contexto donde sacerdotes, religiosos y fieles católicos continúan siendo vigilados, hostigados o expulsados de Nicaragua, mientras el oficialismo mantiene una confrontación abierta contra la Iglesia católica.
Jesús confía incluso en quienes dudan
A lo largo de la homilía, Báez también habló de los discípulos como hombres débiles, asustados y llenos de dudas, pero aun así escogidos por Jesús para continuar la misión.
El obispo afirmó que ese mismo mensaje sigue vigente para quienes hoy sienten miedo, cansancio o incertidumbre.
“Jesús confía su Evangelio a los que dudan, invita a los asustadizos a caminar y convierte en maestros del mundo a los ignorantes”, expresó.
La reflexión fue interpretada como un llamado a no rendirse pese a la persecución, el exilio o el desgaste emocional provocado por años de crisis sociopolítica.
“Nunca estaremos solos”
En el cierre de su mensaje, Báez insistió en que la fe debe sostener a quienes atraviesan tiempos oscuros y recordó las últimas palabras de Jesús en el Evangelio de Mateo: “Yo estaré con ustedes todos los días hasta el fin del mundo”.
“Nunca estaremos solos. Jesús acompaña la vida y la misión de la Iglesia. En la debilidad y la persecución, la fortalece con su amor para que no desfallezca”, concluyó.
Las palabras del obispo vuelven a colocar a la Iglesia católica como una de las pocas instituciones que todavía mantiene un discurso crítico frente a la represión y el cierre total de espacios democráticos en Nicaragua.


