Mons. Báez llama a no perder la paz en medio de la incertidumbre

El obispo auxiliar de Managua se centra en la necesidad de sostener la calma en contextos marcados por la tensión, el desgaste y la falta de certezas.

ESCENARIO NACIONALNACIÓN

DaríoMedios Internacional

5/3/20262 min read

En un contexto donde la incertidumbre y el desgaste forman parte de la vida cotidiana, Silvio Báez pone el foco en una idea concreta: no perder la paz. No se trata de una consigna abstracta, sino de una postura frente a escenarios en los que las dificultades no desaparecen y las respuestas no siempre están disponibles. La calma, en ese sentido, no surge del entorno, sino de la forma en que se enfrenta.

La paz no depende de que todo esté resuelto

La realidad no se presenta como un espacio ordenado ni previsible. Está marcada por problemas que se acumulan, situaciones que no encuentran salida inmediata y momentos en los que la incertidumbre se vuelve constante.

En ese tipo de contextos, la paz no aparece como resultado de soluciones externas, sino como una decisión que se sostiene aun cuando las condiciones no cambian.

El punto de partida es claro: la vida no ofrece garantías. Las personas se enfrentan a situaciones que generan inquietud, dudas y ansiedad. No todo se puede controlar, y muchas veces los escenarios cambian sin previo aviso.

Frente a eso, el planteamiento no busca eliminar la incertidumbre, sino aprender a convivir con ella sin que termine desbordando.

Cuando la tensión se vuelve parte del entorno

Hay momentos en los que la presión deja de ser ocasional y se convierte en parte del día a día. La sensación de estabilidad se debilita, las decisiones se vuelven más complejas y el desgaste comienza a acumularse.

En esos escenarios, la paz no es automática. Requiere sostenerse en medio de condiciones que no la favorecen.

No dejarse arrastrar por el contexto

El énfasis no está en cambiar de inmediato lo que ocurre afuera, sino en evitar que ese entorno termine definiendo completamente lo que ocurre adentro.

No perder la calma no significa ignorar la realidad, sino no permitir que la tensión termine imponiéndose.

Sostenerse en medio del desgaste

Cuando las respuestas no llegan y los procesos se alargan, lo que queda es la capacidad de mantenerse firme. No romperse ante la presión, no ceder ante la incertidumbre y no abandonar el equilibrio incluso cuando todo alrededor se vuelve inestable.

Esa continuidad es lo que permite avanzar, aunque sea sin claridad total.

Hay contextos en los que la incertidumbre deja de ser pasajera y se vuelve parte del día a día, donde la tensión no estalla, pero tampoco desaparece.

Ahí es donde todo se pone a prueba: la calma, la resistencia, la capacidad de seguir adelante sin certezas.

Y en medio de ese escenario, lo que realmente pesa no es lo que cambia de inmediato,
sino lo que se logra sostener cuando nada parece firme.