Mario Díaz-Balart asegura que EE.UU. no olvida a los presos políticos de Nicaragua, Cuba y Venezuela
El congresista estadounidense Mario Díaz-Balart afirmó en una publicación en X que Estados Unidos continuará exigiendo la liberación “inmediata e incondicional” de los presos políticos encarcelados por las dictaduras de Nicaragua, Cuba y Venezuela.
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DaríoMedios Internacional
5/26/20261 min read


“Hoy hay miles de presos políticos injustamente encarcelados por las dictaduras de Cuba, Venezuela y Nicaragua. Son prisioneros de conciencia”, expresó el legislador republicano, uno de los congresistas estadounidenses que con mayor frecuencia se ha pronunciado sobre la situación de derechos humanos en América Latina.
El funcionario añadió que los encarcelados “son artistas, activistas, menores de edad y patriotas valientes cuyo único ‘delito’ ha sido pensar diferente y exigir libertad”.
“Desde Estados Unidos no nos olvidamos de ellos y seguiremos exigiendo su liberación inmediata e incondicional”, sostuvo Díaz-Balart en el mensaje difundido en la red social X.
En su publicación, el congresista mencionó a varios presos políticos cubanos, entre ellos Jonathan David Muir Burgos, Maykel “Osorbo” Castillo, Luis Manuel Otero Alcántara, Félix Navarro, Sayli Navarro y Orlando Laufer, además de “miles más” que permanecen encarcelados en la isla.
Nicaragua mantiene presos políticos en desaparición forzada
En el caso de Nicaragua, organismos de derechos humanos y familiares denuncian que al menos diez presos políticos permanecen en condición de desaparición forzada, sin acceso a visitas, comunicación con familiares ni pruebas de vida públicas.
Entre los casos denunciados por organizaciones defensoras de derechos humanos figuran opositores, exmilitares y dirigentes indígenas detenidos por el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo.
Diversos informes internacionales han señalado que las autoridades nicaragüenses continúan utilizando detenciones arbitrarias, aislamiento prolongado y restricciones de información como mecanismos de represión política.
Las declaraciones de Díaz-Balart ocurren en medio de la política estadounidense de presión diplomática contra dictaduras en la región.
Washington mantiene sanciones y medidas contra funcionarios y estructuras vinculadas a los regímes de Nicaragua y Cuba, argumentando violaciones a los derechos humanos, persecución política y debilitamiento de las instituciones democráticas.
Además, sectores políticos estadounidenses han advertido nocivas alianzas entre estos gobiernos latinoamericanos y países como China y Rusia, adversarios de Estados Unidos que representan amenazas a la seguridad nacional.


