María Elvira Salazar vuelve a poner contra las cuerdas a Ortega y Murillo desde el Congreso de EE. UU.
La congresista republicana encabezó una audiencia sobre el régimen Ortega-Murillo en la que el Departamento de Estado expuso la creciente alianza de la dictadura con China, Rusia, Cuba e Irán.
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DaríoMedios Internacional
9/16/20263 min read


La dictadura sandinista vuelve a quedar bajo el escrutinio de Washington. Esta vez, el Subcomité del Hemisferio Occidental de la Cámara de Representantes de Estados Unidos realizó una audiencia especial titulada “Confronting the Totalitarian Ortega-Murillo Regime”, en la que se abordaron las preocupaciones de Estados Unidos frente a las políticas del régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo y sus crecientes alianzas con China, Rusia, Cuba e Irán.
La audiencia fue encabezada por la congresista republicana María Elvira Salazar, una de las voces más activas en el Congreso estadounidense sobre la situación de Nicaragua, y contó con la comparecencia de Ana Quintana-Lovett, subsecretaria adjunta para Asuntos de Centroamérica y Migración de la Oficina de Asuntos del Hemisferio Occidental del Departamento de Estado.
Washington señala directamente a Nicaragua
Durante la audiencia quedaron expuestos varios de los elementos que Washington considera preocupantes en la relación entre la dictadura Ortega-Murillo y gobiernos que Estados Unidos identifica como adversarios estratégicos.
En su testimonio preparado, Quintana-Lovett afirmó que la Administración Trump mantiene una política de “cero tolerancia” frente a Estados considerados antiestadounidenses y señaló directamente a Nicaragua dentro de ese escenario.
Uno de los principales puntos abordados fue precisamente el fortalecimiento de las relaciones del régimen sandinista con China, Rusia, Cuba e Irán, vínculos que, según el planteamiento del Departamento de Estado, pueden incrementar la presencia e influencia de esos actores en Centroamérica.
Washington sostiene que esta expansión de relaciones representa una preocupación desde la perspectiva de sus intereses de seguridad y de la competencia estratégica que mantiene con esas potencias.
China avanza en sectores estratégicos
La presencia de China en Nicaragua ocupó también un espacio importante dentro de las preocupaciones expuestas.
Durante la discusión se hicieron señalamientos sobre proyectos de infraestructura considerados estratégicos, entre ellos aquellos vinculados al Puerto de Corinto y la millonaria reconstrucción y ampliación del Aeropuerto Internacional Punta Huete, desarrollada en cooperación con China.
El régimen Ortega-Murillo presenta oficialmente Punta Huete como una infraestructura destinada al transporte, la logística y el comercio internacional. Sin embargo, el creciente involucramiento de Beijing en proyectos de infraestructura nicaragüense ha generado análisis sobre el posible valor estratégico que algunas de estas instalaciones pueden adquirir dentro de la relación entre ambos países.
El asunto adquiere mayor relevancia para Washington en un contexto de creciente competencia con China por influencia económica, política y estratégica en América Latina.
Las concesiones mineras también generan preocupación
A este escenario se suman las concesiones mineras otorgadas por la dictadura a empresas chinas y las denuncias relacionadas con el tráfico y procesamiento de oro extraído ilegalmente en la zona fronteriza con Costa Rica.
Investigaciones periodísticas y autoridades costarricenses han advertido sobre redes vinculadas con minería ilegal y crimen organizado, incluyendo operaciones relacionadas con el traslado y comercialización de oro hacia territorio nicaragüense.
Estos señalamientos agregan otro componente a las preocupaciones sobre las actividades económicas y la presencia de actores extranjeros en sectores estratégicos de Nicaragua.
Rusia, Cuba e Irán completan el tablero
Pero el cuestionamiento de Washington no se limita a China.
El propio testimonio presentado por el Departamento de Estado señaló el fortalecimiento de los vínculos de Ortega y Murillo con Rusia, Cuba e Irán, además de Beijing.
Para Estados Unidos, la combinación de estas alianzas con la situación política interna de Nicaragua constituye un asunto de interés hemisférico. El Departamento de Estado también hizo referencia al desmantelamiento de instituciones democráticas y a la represión contra opositores dentro del país.
De esta manera, la preocupación estadounidense sobre Nicaragua se desarrolla en dos frentes estrechamente relacionados: la política represiva del régimen dentro del país y la creciente incorporación de Nicaragua a relaciones estratégicas con gobiernos que Washington considera adversarios.
María Elvira Salazar vuelve a lanzar su mensaje contra “El Carmen”
En medio de este nuevo escenario de presión, las palabras de María Elvira Salazar vuelven a resonar con fuerza contra “El Carmen”, centro del poder de Ortega y Murillo.
La congresista republicana ha reiterado públicamente su mensaje de que “después de Cuba, Nicaragua tiene que ser la próxima en ser libre”, manteniendo así su presión política contra la dictadura sandinista desde el Capitolio.
La audiencia coloca nuevamente a Ortega y Murillo bajo el foco del Congreso estadounidense y evidencia que Nicaragua continúa siendo objeto de atención en Washington no solo por la represión interna, sino también por las alianzas que el régimen ha decidido profundizar con China, Rusia, Cuba e Irán.
Para la dictadura, el problema ya no se limita a sus fronteras: sus vínculos internacionales y el papel que pretende jugar en el tablero geopolítico centroamericano están siendo examinados directamente desde Washington.



