Marco Rubio pone a temblar a “El Carmen”
El secretario de Estado de EE. UU. deja abierta la posibilidad de nuevas acciones para proteger la seguridad nacional, mientras Washington incrementa la presión contra las dictaduras de Nicaragua y Cuba.
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DaríoMedios Internacional
9/10/20263 min read


El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, elevó nuevamente el tono frente a las dictaduras de Nicaragua y Cuba al dejar claro que Washington se reserva el derecho de actuar para proteger la seguridad nacional estadounidense ante cualquier amenaza que considere necesario enfrentar.
Durante una entrevista concedida al medio colombiano RCN, Rubio fue consultado sobre la posibilidad de adoptar medidas más contundentes contra regímenes considerados adversarios de Estados Unidos. El funcionario evitó especular sobre cuáles podrían ser esas acciones, pero dejó una advertencia que vuelve a colocar a Nicaragua dentro del radar de seguridad de Washington: Estados Unidos tiene el derecho de operar y tomar medidas para proteger su seguridad nacional, incluso cuando surjan amenazas en países como Cuba, Venezuela o cualquier otro lugar del mundo.
La declaración no constituye un anuncio de una operación militar contra Nicaragua ni confirma una eventual extracción de Ortega y Murillo. Sin embargo, abre interrogantes sobre hasta dónde estaría dispuesto a llegar Washington si considera que las estructuras de poder instaladas en ambos países representan una amenaza para los intereses estadounidenses.
La advertencia adquiere especial relevancia para los dictadores de “El Carmen”, cuyo régimen mantiene vínculos políticos, militares y económicos con potencias como China y Rusia, mientras Irán también ha buscado fortalecer su presencia y relaciones en América Latina. Para Washington, la creciente presencia de actores extrarregionales adversos constituye un asunto de seguridad hemisférica.
La presión llega hasta “El Carmen”
Las palabras de Rubio no aparecen de manera aislada. El pasado 2 de septiembre, el secretario de Estado volvió a endurecer públicamente su posición contra la dictadura Ortega-Murillo y llamó a los países del hemisferio a abandonar la política de normalidad comercial frente al régimen nicaragüense, después de la imposición de la nueva estructura constitucional promovida por Ortega y Murillo.
Ese pronunciamiento elevó nuevamente la presión económica y diplomática sobre “El Carmen” y se sumó a una serie de acciones de Washington encaminadas a reducir los espacios de maniobra internacional de la dictadura. La estrategia estadounidense también ha encontrado eco dentro de la Organización de los Estados Americanos, donde Nicaragua continúa enfrentando cuestionamientos por el deterioro de las instituciones democráticas y la concentración absoluta del poder.
Mientras tanto, la propia dictadura de Rosario Murillo reaccionó nuevamente con un mensaje amenazante dirigido al Gobierno de Costa Rica, después de que sectores de exiliados nicaragüenses realizaran un llamado público a Estados Unidos y a la comunidad internacional para impulsar acciones contundentes que permitan sacar del poder a la pareja dictatorial.
La reacción de la dictadura demuestra que este tipo de llamados no pasan inadvertidos para “El Carmen”. Por el contrario, cada pronunciamiento que plantea medidas más severas contra Ortega y Murillo provoca respuestas inmediatas desde el aparato de propaganda y presión del régimen.
Washington estrecha el cerco
El escenario internacional se vuelve cada vez más incómodo para Ortega y Murillo. A las sanciones y restricciones ya existentes se suman nuevos llamados a limitar las relaciones comerciales habituales con la dictadura, mientras Estados Unidos intensifica la presión diplomática y busca que sus socios del hemisferio adopten una posición más firme frente al régimen.
Las presiones económicas, políticas y diplomáticas se acumulan alrededor de “El Carmen”, mientras dentro y fuera de Nicaragua aumentan las voces que consideran insuficientes las medidas tradicionales y reclaman acciones de mayor contundencia contra la cúpula dictatorial y sus principales operadores.
En ese contexto, las declaraciones de Rubio adquieren un peso particular. El secretario de Estado no anunció una intervención militar ni confirmó planes para extraer a Ortega y Murillo, pero tampoco cerró esa posibilidad de manera explícita. Su mensaje fue más amplio y, precisamente por eso, mantiene abierta la incertidumbre sobre cuáles podrían ser las próximas decisiones de Washington si la dictadura nicaragüense continúa siendo considerada una amenaza para la seguridad estadounidense.
Quizás sea precisamente ese escenario el que mantiene a Rosario Murillo elevando el tono de sus monólogos diarios, recurriendo cada vez más a los insultos y descalificaciones contra medios independientes, opositores y gobiernos extranjeros. Mientras la codictadora dispara su retórica desde “El Carmen”, Washington continúa acumulando presión sobre un régimen que observa cómo se reducen sus espacios de maniobra internacional.



