Marco Rubio asesta una estocada letal al régimen Murillo-Ortega
La aprobación de la Constitución “Chayista” desata una nueva ofensiva de Washington contra la dictadura Murillo-Ortega, mientras Estados Unidos prepara medidas para aumentar el aislamiento político y económico del régimen sandinista.
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DaríoMedios Internacional
9/2/20264 min read


El régimen sandinista atraviesa uno de sus momentos de mayor presión internacional. Apenas un día después de que los dictadores Daniel Ortega y Rosario Murillo impusieran la aprobación de las reformas a la Constitución “Chayista”, el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, anunció que Washington prepara nuevas medidas contra la dictadura y que llevará esa ofensiva a la próxima Reunión de Ministros de Relaciones Exteriores de la Organización de los Estados Americanos (OEA).
La advertencia de Rubio fue directa. El secretario de Estado señaló que la Asamblea Nacional controlada por los Murillo-Ortega destruyó lo que quedaba de la democracia nicaragüense con una nueva reescritura de la Constitución y adelantó que Estados Unidos implementará medidas durante la reunión de cancilleres de la OEA para conseguir que el hemisferio deje de mantener relaciones comerciales normales con la dictadura.
El mensaje coloca a Ortega y Murillo ante una situación especialmente delicada. La pareja dictatorial puede controlar la Asamblea Nacional y utilizar su mayoría para imponer nuevas reglas dentro de Nicaragua, pero ahora Washington anuncia que responderá fuera de las fronteras del país y buscará que otros gobiernos del hemisferio también endurezcan su posición frente al régimen.
Rubio eleva el tono contra los dictadores
La declaración del secretario Marco Rubio no ocurre en cualquier momento. Llega inmediatamente después de que el régimen sandinista celebrara en León la aprobación de la Constitución “Chayista”, presentada por Ortega y Murillo como una demostración de control político.
Sin embargo, mientras los dictadores de El Carmen exhibían su maquinaria política dentro de Nicaragua, Washington elevaba la presión desde el exterior.
El Departamento de Estado también reafirmó el compromiso de la administración del presidente Donald Trump de identificar e implementar acciones contra la dictadura Murillo-Ortega y llamó a los socios internacionales a abandonar las relaciones habituales con el régimen.
El mensaje de Washington es claro: la aprobación de la Constitución “Chayista” no será considerada un asunto exclusivamente interno por Estados Unidos.
El frente económico en la mira
La advertencia adquiere todavía mayor relevancia porque Estados Unidos ya tiene abierto un frente comercial contra Nicaragua.
En 2025, la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR) concluyó una investigación bajo la Sección 301 relacionada con las políticas y prácticas del régimen nicaragüense en materia de derechos laborales, derechos humanos y Estado de derecho. Washington determinó que esas prácticas eran irrazonables y constituían una carga o restricción para el comercio estadounidense.
Como consecuencia, Estados Unidos estableció medidas arancelarias escalonadas para determinados productos nicaragüenses que no reciben tratamiento preferencial bajo el CAFTA-DR. La medida contempla un arancel de 10 % para 2027 y de 15 % para 2028.
Pero el expediente de la Sección 301 también contempló opciones de mayor impacto, entre ellas la suspensión de beneficios comerciales bajo el CAFTA-DR y la imposición de aranceles mucho más elevados.
Eso no significa que Estados Unidos haya anunciado la expulsión de Nicaragua del CAFTA-DR. Pero sí demuestra que Washington dispone de mecanismos para aumentar considerablemente la presión económica si la administración Trump decide avanzar en esa dirección.
Y la declaración de Marco Rubio vuelve a colocar esas herramientas en el centro de la discusión.
¿Qué pasaría con el CAFTA?
Para los analistas económicos consultados por DaríoMedios, el endurecimiento de la posición estadounidense abre un escenario que podría afectar directamente la relación comercial entre Nicaragua y Estados Unidos.
Una eventual suspensión de beneficios comerciales tendría consecuencias importantes para sectores que dependen del acceso al mercado estadounidense. Sin embargo, cualquier decisión de ese tipo tendría que seguir los procedimientos establecidos por la legislación estadounidense y no puede darse por hecha mientras Washington no la anuncie formalmente.
Lo que sí está confirmado es que la administración Trump ya utilizó la Sección 301 y que el expediente incluye herramientas comerciales adicionales.
Por eso, la nueva advertencia de Rubio debe leerse como una señal de que la presión económica podría continuar escalando.
El régimen NO controla las reglas fuera de Nicaragua
La Constitución “Chayista” puede intentar establecer dentro de Nicaragua que las medidas o disposiciones internacionales no tengan efectos sobre las decisiones del régimen. Pero esas cláusulas no pueden impedir que otros países apliquen sus propias leyes.
Washington no necesita autorización de Ortega ni de Murillo para imponer sanciones, restricciones comerciales o medidas migratorias dentro de las facultades que le otorga su legislación.
Tampoco necesita aceptar la interpretación jurídica que los dictadores de El Carmen quieran imponer desde su nueva Constitución.
Ese es uno de los mayores problemas que enfrenta ahora el régimen sandinista: puede controlar el aparato estatal nicaragüense, pero no controla las decisiones de Estados Unidos.
La OEA será el próximo escenario
La advertencia de Marco Rubio adquiere todavía más peso porque coincide con la próxima reunión de cancilleres de la OEA sobre Nicaragua.
La reunión está prevista para el 17 de septiembre, después de que 29 países respaldaran la convocatoria para discutir la crisis nicaragüense.
Washington llegará a ese encuentro con una posición mucho más agresiva y con la intención anunciada de impulsar medidas contra la dictadura.
Eso significa que Ortega y Murillo no solamente enfrentarán nuevas denuncias diplomáticas. La discusión puede avanzar hacia medidas concretas destinadas a elevar el costo político y económico de mantener al régimen sandinista aislado de la comunidad internacional.
La aprobación de la Constitución “Chayista”, celebrada por los dictadores de El Carmen como una demostración de fuerza, puede terminar convirtiéndose precisamente en el detonante de una nueva etapa de presión internacional.
Porque mientras Ortega y Murillo reescriben las reglas dentro de Nicaragua, Estados Unidos está preparando sus propias respuestas fuera del país.
Y esta vez la advertencia llegó directamente del secretario de Estado.
Habrá fuertes medidas
Los dictadores de El Carmen podrán aprobar todas las reformas que quieran dentro de su Constitución “Chayista”, podrán blindarse jurídicamente y podrán intentar cerrar todavía más el sistema político nicaragüense.
Pero no pueden ordenar a Washington qué decisiones tomar.
La dictadura puede reescribir su Constitución. No puede reescribir las leyes de Estados Unidos, ni las decisiones de sus socios, ni las reglas del sistema internacional.
Y mientras la pareja Murillo-Ortega celebra su nuevo blindaje dentro de Nicaragua, la administración del presidente Donald Trump prepara el siguiente movimiento.


