LO MATARON: Brooklyn Rivera muere en manos de Murillo

La muerte de Brooklyn Rivera reaviva las denuncias contra el régimen, señalado por mantener al líder miskito en desaparición forzada y aislamiento absoluto desde 2023.

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DaríoMedios Internacional

5/31/20263 min read

Muere Brooklyn Rivera, otra “ejecución extrajudicial” de Rosario Murillo

El líder indígena miskito y diputado de YATAMA, Brooklyn Rivera, murió bajo custodia de la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo, luego de permanecer más de dos años y ocho meses en condición de desaparición forzada, aislamiento absoluto y sin acceso público a atención médica independiente.

Rivera fue detenido el viernes 29 de septiembre de 2023, después de desafiar al régimen sandinista. El dirigente indígena había salido de Nicaragua para participar en un evento internacional sobre derechos indígenas, pero la dictadura le impidió reingresar oficialmente al país. Posteriormente decidió retornar por un punto irregular desde Honduras.

Días después de su regreso, la policía sandinista allanó su vivienda y lo capturaron. En ese momento, según denunciaron organizaciones de derechos humanos, Brooklyn Rivera se encontraba saludable y fue trasladado en ambulancia hacia un destino desconocido. Desde entonces, permaneció desaparecido por más de dos años.

El régimen difundió imágenes del líder indígena intubado, conectado a ventilación mecánica y en condición crítica.

Para el abogado y defensor de derechos humanos Gonzalo Valdivia, del Colectivo de Derechos Humanos Nicaragua Nunca Más, la muerte del líder indígena constituye una grave responsabilidad internacional del Estado nicaragüense.

“El fallecimiento de Brooklyn Rivera es una ejecución extrajudicial porque el Brooklyn que vemos en esa imagen, no fue el Brooklyn Rivera que fue detenido. Basta comparar las dos imágenes”, indicó Valdivia, consultado por Darío Medios Internacional.

El experto recordó que, aunque Nicaragua no ha suscrito el Estatuto de Roma, los hechos podrían configurar múltiples violaciones graves a derechos humanos.

“Se habla de ejecución extrajudicial, desaparición forzada y una detención arbitraria”, sostuvo.

Valdivia insistió en que la comunidad internacional debe reaccionar con mayor contundencia ante el deterioro de la situación de los presos políticos en Nicaragua: “Los derechos humanos al ser universales todos los países deben de pronunciarse”.

Una muerte anunciada

El régimen reconoció públicamente que Rivera sufría neumonía bacteriana y fúngica, falla multiorgánica y dependencia de ventilación mecánica.

Diversos opositores y activistas sostienen que el deterioro físico del exdiputado fue consecuencia directa de las condiciones de encierro, incomunicación y abandono médico.

El Centro de Asistencia Legal Interamericano en Derechos Humanos señaló recientemente que el caso evidencia “un plan sistemático de deshumanización” contra los presos políticos adultos mayores.

“Todo deterioro mayor de su salud es totalmente atribuible al Estado de Nicaragua quien lo ha sometido a desaparición forzada, situación en la que la persona humana es totalmente anulada y no existen derechos”, advirtió la organización.

Otra muerte bajo custodia política

La muerte de Brooklyn Rivera revive los precedentes de otros opositores y figuras políticas fallecidas bajo custodia del régimen sandinista.

Entre ellos Humberto Ortega, hermano menor del dictador Daniel Ortega, quien murió el 30 de septiembre de 2024. Fue el primer jefe del Ejército y uno de los nueve comandantes de la Dirección Nacional del Frente Sandinista.

Este antecedente no impidió que Rosario Murillo lo sentenciara a prisión domiciliar el 19 de mayo de 2024, despojado de computadoras y celulares, hasta que murió en total aislamiento, la madrugada del 30 de septiembre de 2024.

También el general en retiro Hugo Torres, fallecido el 12 de febrero de 2022 luego de meses de encierro, torturas y desaparición de facto, según denunciaron familiares y organismos humanitarios.

“Salvemos al resto”

Tras la muerte del Brooklyn Rivera, defensores de derechos humanos insisten en que la prioridad ahora debe ser evitar nuevas muertes en las cárceles del régimen.

Entre los presos políticos desaparecidos y considerados en grave riesgo figuran el coronel en retiro Carlos Ramón Brenes Sánchez, de 71 años; su esposa Salvadora del Socorro Martínez Aburto, 68; Stedman Fagot Müller, 72; Eddy Moisés González Valdivia, 68; Ricardo Mendoza Irigoyen, 64; Víctor Boitano Coleman, 55.

Otros desaparecidos son Santos Ariel Rodríguez, 46, y Larry Javier Martínez, cuya edad no ha sido precisada.

Organismos internacionales advierten que permanecen incomunicados, sin atención médica adecuada y en condiciones que podrían constituir tortura y desaparición forzada continuada, y que también podría devenir en su muerte.

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