Liberaciones sin transparencia: la nueva señal del régimen

La dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo anunció la excarcelación de 1,200 personas recluidas en distintos centros penitenciarios del país, pero evitó precisar si entre los beneficiados se encuentran presos políticos.

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DaríoMedios Internacional

1/30/20262 min read

Un anuncio envuelto en ambigüedad

La vocera del régimen, Rosario Murillo, informó que por orientación de la Presidencia se concederán beneficios legales a 1,200 personas privadas de libertad, en el marco de la conmemoración del llamado Día Nacional de la Reconciliación y la Paz. Según el discurso oficial, las excarcelaciones se realizarán en diversos centros penitenciarios del país.

Sin embargo, el anuncio careció de detalles fundamentales: no se especificó quiénes serán excarcelados, bajo qué criterios fueron seleccionados ni si la medida incluye a personas detenidas por razones políticas.

El silencio sobre los presos políticos

La falta de claridad sobre la situación de los presos políticos ha generado inquietud entre familiares, defensores de derechos humanos y sectores críticos, que recuerdan que en excarcelaciones anteriores el régimen ha privilegiado la liberación de reos comunes mientras mantiene encarcelados o bajo medidas restrictivas a opositores, activistas y ciudadanos detenidos por ejercer derechos fundamentales.

Hasta ahora, el régimen no ha publicado listas oficiales, ni ha permitido verificación independiente de las excarcelaciones, lo que impide confirmar el impacto real del anuncio y alimenta el escepticismo sobre su carácter.

Un patrón que se repite

Este tipo de excarcelaciones masivas suele coincidir con momentos de presión internacional o fechas simbólicas, y ha sido utilizado por el régimen como herramienta discursiva para proyectar una imagen de apertura o reconciliación, sin modificar las estructuras de represión ni garantizar justicia a las víctimas.

En experiencias anteriores, organizaciones de derechos humanos han advertido que muchas personas excarceladas quedan sujetas a condiciones restrictivas, vigilancia policial o amenazas, lo que limita de facto su libertad.

Presión externa y cálculo político

El anuncio se produce en un contexto regional complejo y bajo creciente escrutinio internacional, especialmente por las exigencias de liberación incondicional de todos los presos políticos y el respeto a las garantías fundamentales.

Analistas coinciden en que estas decisiones no responden a una política de justicia, sino a cálculos políticos orientados a reducir costos internacionales sin desmontar el aparato represivo ni reconocer las detenciones arbitrarias.

Reconciliación sin verdad ni justicia

Para familiares de detenidos y sectores de la sociedad civil, la excarcelación de presos comunes no equivale a reconciliación cuando persisten encarcelamientos por motivos políticos, procesos judiciales cuestionados y un sistema sin independencia.

La reconciliación real, sostienen, pasa por la liberación plena de todos los presos políticos, el cese de la persecución y el respeto efectivo a los derechos humanos, no por anuncios sin transparencia ni rendición de cuentas.

La excarcelación de 1,200 presos anunciada por Rosario Murillo se presenta como un gesto político, pero la falta de información clara y verificable deja más preguntas que respuestas.

Mientras el régimen evite decir con claridad quiénes salen y quiénes siguen presos, la medida seguirá siendo vista como un movimiento táctico, no como un paso real hacia la justicia, la libertad ni la reconciliación que Nicaragua necesita.