La voz de Báez desde Miami: fe, libertad interior y crítica a estructuras opresivas

Desde el exilio en Miami, el obispo auxiliar de Managua lanzó una reflexión que, aunque enmarcada en la Cuaresma, resuena inevitablemente en la Nicaragua gobernada por la dictadura Ortega-Murillo, donde la Iglesia ha sido objeto de hostigamiento y persecución.

ESCENARIO NACIONALNACIÓN

DaríoMedios Internacional

3/8/20262 min read

En su homilía del III Domingo de Cuaresma, pronunciada este 8 de marzo en Miami, monseñor Silvio José Báez afirmó que “los regímenes opresores, las estructuras sociales injustas y las formas corruptas de ejercer el poder no pueden ser eliminados solo mediante el esfuerzo humano”.

La frase, pronunciada en el marco de una reflexión sobre el Evangelio de la Samaritana, no mencionó directamente a Nicaragua ni al régimen Ortega-Murillo. Sin embargo, el contexto desde el que habla el obispo exiliado desde 2019 tras amenazas y campañas de hostigamiento convierte sus palabras en un mensaje con fuerte resonancia política.

Una homilía con lectura social

El eje central del mensaje fue espiritual: Jesús como “agua viva”, la necesidad de renovación interior y la conversión del corazón. No obstante, Báez fue más allá de la dimensión personal y planteó que sin hombres y mujeres interiormente libres, los procesos de liberación histórica pueden terminar reproduciendo nuevas formas de opresión.

“No basta con luchar por transformar la sociedad; es necesario dejar que Dios renueve nuestro corazón”, expresó.

La afirmación adquiere especial significado en un país donde la Iglesia católica ha sufrido en los últimos años confiscaciones de bienes, expulsión de congregaciones religiosas, encarcelamiento de sacerdotes, restricciones a procesiones y vigilancia permanente sobre la actividad pastoral.

El contexto que no puede ignorarse

Desde 2018, la relación entre la dictadura sandinista y la Iglesia católica se ha deteriorado progresivamente. Templos han sido vigilados, líderes religiosos han sido desterrados y diversas expresiones públicas de fe han sido limitadas o prohibidas.

En ese escenario, cuando un obispo nicaragüense habla de “regímenes opresores” y “formas corruptas de ejercer el poder”, el eco trasciende la liturgia.

Báez no hizo un llamado partidista ni una arenga política. Su mensaje se mantuvo en el plano moral y espiritual. Sin embargo, al señalar que las estructuras injustas no se transforman solo con acción exterior sino con renovación interior, coloca el debate en una dimensión más profunda: la raíz ética del poder.

“Morir de pie”: advertencia y metáfora

En otro momento de la homilía, el obispo citó una expresión utilizada recientemente por el papa León XIV: el riesgo de “morir de pie”, es decir, mantener la apariencia de vida mientras interiormente se está seco.

La metáfora fue aplicada a la vida espiritual, pero en un país donde muchos sobreviven bajo presión política, miedo o autocensura, la imagen adquiere también un sentido colectivo.

Báez invitó a no conformarse con una existencia exteriormente activa pero interiormente vacía. A volver a la interioridad, a la oración y a la coherencia moral.

Un mensaje que trasciende lo religioso

La homilía no fue un pronunciamiento político explícito. Fue una reflexión teológica sobre el agua viva que transforma el corazón. Pero en el contexto nicaragüense, donde la Iglesia ha sido señalada por el régimen como adversaria política y donde sacerdotes han sido perseguidos, cualquier referencia a opresión y corrupción institucional adquiere inevitablemente un matiz social.

Desde el exilio, Silvio Báez continúa siendo una de las voces morales más influyentes del país. Su mensaje no se dirige solo a creyentes, sino a una sociedad que vive tensiones profundas entre poder, justicia y dignidad.

En tiempos donde la represión se mezcla con discursos oficiales de estabilidad, la homilía plantea una pregunta incómoda pero central: ¿puede haber verdadera liberación sin transformación ética?