La falsa libertad de monseñor Juan Abelardo Mata
Aunque el obispo emérito de Estelí recuperó su libertad horas después de las denuncias sobre su secuestro, fuentes consultadas por DaríoMedios aseguran que continúa bajo vigilancia y asedio.
ESCENARIO NACIONALMUNDONACIÓNPOLÍTICA
DaríoMedios Internacional
6/30/20263 min read


La liberación de monseñor Juan Abelardo Mata Guevara no puso fin a la preocupación que se generó este lunes entre fieles, sacerdotes y organizaciones de derechos humanos. Lejos de representar el cierre del episodio, fuentes consultadas por DaríoMedios sostienen que el obispo emérito de la Diócesis de Estelí permanece bajo vigilancia y constante asedio por parte de los aparatos de seguridad del régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo.
La actualización se conoció horas después de que trascendieran denuncias sobre la presunta retención del religioso tras celebrar una eucaristía en la iglesia La Cruz del Calvario, en Estelí.
Durante la homilía, monseñor Mata pidió oraciones por la Iglesia católica en Nicaragua y por los sacerdotes y obispos que han sido desterrados del país, un mensaje que volvió a reflejar la preocupación de la jerarquía eclesiástica por la situación que atraviesa la Iglesia bajo el régimen sandinista.
Hasta el cierre de esta publicación, ni el gobierno de Daniel Ortega y Rosario Murillo ni las autoridades de la Iglesia católica habían emitido una explicación oficial sobre lo ocurrido.
Mons. Silvio Báez condena la agresión
Uno de los primeros en reaccionar fue monseñor Silvio José Báez, obispo auxiliar de Managua en el exilio, quien condenó enérgicamente lo ocurrido y responsabilizó al régimen sandinista por la agresión contra el religioso.
A través de su cuenta en la red social X, expresó:
"Me indigna profundamente y repruebo en modo absoluto la agresión cometida por la policía del régimen contra mi hermano Mons. Juan Abelardo Mata, obispo emérito de Estelí. Estas cobardes acciones solo demuestran la debilidad e irracionalidad de una dictadura criminal".
Las declaraciones de Mons. Báez, uno de los principales críticos del régimen desde el exilio, se suman a la creciente preocupación por la seguridad de monseñor Mata y por el recrudecimiento de las acciones contra miembros de la Iglesia católica.
Uno de los últimos obispos críticos que permanecía en Nicaragua
Monseñor Juan Abelardo Mata, de 80 años, fue obispo de la Diócesis de Estelí hasta julio de 2021, cuando el papa Francisco aceptó su renuncia al gobierno pastoral tras alcanzar la edad establecida por el derecho canónico.
Sin embargo, su retiro administrativo nunca significó silencio.
Durante años mantuvo una posición firme frente al régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo, denunciando la represión contra la población, las violaciones a los derechos humanos y los ataques dirigidos contra la Iglesia católica.
Esa postura lo convirtió en una de las pocas voces episcopales críticas que permanecían dentro del país, incluso después del encarcelamiento, expulsión y destierro de numerosos sacerdotes y obispos.
Protegido por la CIDH
La situación de riesgo que enfrentaba monseñor Mata ya había sido reconocida por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos.
El 5 de noviembre de 2021, la CIDH le otorgó medidas cautelares mediante la Resolución 87/2021, al concluir que existía una situación de gravedad y urgencia derivada de amenazas, actos de hostigamiento e intimidación relacionados con sus críticas al régimen.
El organismo solicitó al Estado nicaragüense adoptar medidas para proteger su vida e integridad personal, así como garantizar que pudiera ejercer libremente su labor pastoral.
La persecución contra la Iglesia no cesa
El caso de monseñor Mata ocurre en medio de una prolongada ofensiva del régimen contra la Iglesia católica.
Desde 2018, sacerdotes, obispos, seminaristas y congregaciones religiosas han sido objeto de vigilancia, interrogatorios, encarcelamientos, expulsiones y destierros. A ello se suman la prohibición de procesiones, el cierre de medios de comunicación católicos y la cancelación de organizaciones vinculadas a la Iglesia.
La detención denunciada y la posterior liberación bajo vigilancia de monseñor Mata vuelven a alimentar las denuncias sobre una estrategia de intimidación dirigida contra quienes mantienen una voz crítica frente al poder.
Una libertad que no pone fin al asedio
Aunque monseñor Juan Abelardo Mata ya no permanece retenido, las fuentes consultadas por DaríoMedios sostienen que el cerco en su contra continúa.
La vigilancia permanente, el seguimiento y la presión ejercida sobre uno de los obispos más críticos del país reflejan que, en la Nicaragua de hoy, recuperar la libertad física no necesariamente significa dejar de vivir bajo el control del aparato represivo.
Para numerosos fieles y defensores de derechos humanos, el episodio representa un nuevo recordatorio de que la persecución contra la Iglesia católica sigue vigente y que las voces que denuncian los abusos del poder continúan siendo objeto de intimidación.


