La dictadura indeseable: Ortega-Murillo bajo cerco de Estados Unidos

Washington eleva el tono, exige liberaciones reales y mantiene abierta la amenaza de nuevas sanciones contra el régimen nicaragüense.

ESCENARIO NACIONALNACIÓNPOLÍTICA

DaríoMedios Internacional

1/19/20262 min read

La dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo se ha convertido en un estorbo abierto para Estados Unidos. En un escenario internacional cada vez más tenso, Washington ha elevado el tono y ha dejado claro que Nicaragua figura entre los regímenes “indeseables”, sin margen para el diálogo político y bajo un abanico de medidas punitivas aún por desplegarse.

El analista y experto en migración y relaciones hemisféricas Manuel Orozco advierte que el régimen nicaragüense se encuentra completamente aislado de cualquier canal diplomático con Estados Unidos y sin intención de recomponer la relación. Según el especialista, la administración estadounidense dispone de “un menú amplio de opciones” para incrementar la presión política, económica y diplomática contra la dictadura Ortega-Murillo.

Washington eleva el tono

Las advertencias se intensificaron durante el fin de semana, cuando Estados Unidos habló sin rodeos sobre la paranoia del régimen, señalando directamente a Rosario Murillo no solo como vocera, sino como jefa real del aparato represivo. Al mismo tiempo, la administración del presidente Donald Trump exigió la liberación incondicional de todos los presos políticos, dejando claro que no habrá concesiones, gestos simbólicos ni simulaciones que alivien la presión internacional.

Para Washington, los traslados de presos a arresto domiciliario no constituyen libertad y forman parte de una estrategia de maquillaje político que ya no engaña fuera de Nicaragua.

Refugio de actores hostiles

Orozco sostiene que tanto Trump como el secretario de Estado Marco Rubio observan a Nicaragua como un territorio que sirve de refugio para criminales, terroristas y otros actores considerados una amenaza directa para Estados Unidos. A esta percepción se suma la acusación de que el régimen ha promovido de forma deliberada la migración forzada y ha tejido alianzas con lo que Washington identifica como fuerzas malignas a nivel global.

Esta combinación represión interna, proyección externa y alianzas estratégicas cuestionadas ha colocado a Nicaragua en una categoría de alta preocupación dentro de la política exterior estadounidense.

La paradoja económica

El aislamiento político contrasta con una dependencia económica profunda de Nicaragua respecto a Estados Unidos. Más del 50 % del comercio exterior nicaragüense se realiza con ese país; cerca del 80 % de las remesas provienen de territorio estadounidense y el turismo norteamericano sigue siendo un motor clave para la economía nacional.

La paradoja es evidente: mientras el régimen enfrenta un creciente rechazo político y diplomático desde Washington, su estabilidad económica depende en gran medida del mismo país que ahora lidera la presión internacional.

Un año decisivo

Para Manuel Orozco, 2026 será un año clave, en la antesala de unas elecciones controladas previstas para 2027 y en un contexto internacional marcado por el endurecimiento de la postura estadounidense frente a las dictaduras, el aumento de la presión sobre Venezuela y Cuba, y los esfuerzos por frenar la expansión de la influencia china en la región.

En ese tablero geopolítico, Nicaragua aparece cada vez más aislada, con un régimen señalado como indeseable y con un margen de maniobra cada vez más estrecho frente a Estados Unidos y la comunidad internacional.