La crisis energética asfixia a Cuba y deja sin transporte a la población

La escasez de combustible en Cuba vuelve a agudizarse y expone, una vez más, la fragilidad estructural de un modelo económico dependiente y sin capacidad de respuesta interna.

MUNDOPOLÍTICA ECONOMÍA

DaríoMedios Internacional

1/16/20262 min read

La presión política de Estados Unidos, sumada a la suspensión de los envíos petroleros desde Venezuela principal sostén energético del régimen, está empujando a la isla a un nuevo colapso en servicios básicos.

Las consecuencias ya se sienten en la vida cotidiana. El servicio de “gacelas”, microbuses económicos y esenciales para la movilidad urbana, comenzó a ser suspendido en La Habana, según reportó el portal opositor 14ymedio, dirigido por la periodista Yoani Sánchez.

Para miles de trabajadores y estudiantes, estas unidades representan el único medio viable para desplazarse.

De acuerdo con información oficial, “solo un grupo pequeño” de estos vehículos continuará operando “hasta que el combustible lo permita”. Aun así, las autoridades del régimen castrista admitieron que “las pocas que están operativas no podrán realizar la totalidad de los viajes planificados”, confirmando la magnitud de la crisis.

La situación es tan delicada que incluso el medio oficialista Cubadebate se vio obligado a desmentir versiones sobre una paralización total de actividades no esenciales, difundidas desde una cuenta falsa atribuida a la Presidencia en redes sociales.

“No es cierta la información que circula en redes sociales y que se atribuye a la Presidencia de la República de Cuba, sobre un supuesto cese de actividades en el país”, afirmó el régimen cubano.

“Convocamos a nuestro pueblo a seguir informándose por los canales oficiales”, agregó el sitio, en un intento por contener la incertidumbre social.

Sin embargo, la escasez de combustible no es un fenómeno nuevo ni coyuntural. Cuba arrastra desde hace décadas una crisis energética crónica que se traduce en apagones prolongados, parálisis industrial y un deterioro constante de la economía nacional. La diferencia ahora es la ausencia de márgenes de maniobra y la creciente desesperación ciudadana.

La odisea de cargar combustible en Cuba

Para el cubano común, abastecerse de combustible se ha convertido en una experiencia marcada por la escasez, la espera y la desigualdad. “En La Habana la mayoría de las gasolineras ya no despachan”, denunció 14ymedio.

El medio detalló que “en Habana del Este solo 11 gasolineras ofrecían servicio y otras 10 estaban completamente desabastecidas. En el oeste de la capital, el viernes habían cerrado siete servicentros. Nadie se atreve a pronosticar una mejora a corto plazo.

Actualmente, existen solo tres vías para llenar el tanque, todas atravesadas por la precariedad o la exclusión económica:

Estaciones en divisas, donde el litro cuesta 1,30 dólares, inaccesible para la mayoría de la población que cobra en pesos.

Mercado negro, con precios que alcanzan los 500 pesos por litro, frente a los 156 pesos oficiales.

Mercado en pesos, el más barato y, paradójicamente, el más inaccesible: requiere descargar una aplicación, registrarse y esperar un turno para recibir apenas 40 litros para autos o 20 para plantas eléctricas, tras esperas que pueden prolongarse durante meses.

La profundización de esta crisis vuelve a dejar en evidencia el agotamiento de un sistema que depende de aliados externos, carece de producción propia y traslada el peso del colapso a una población cada vez más empobrecida y sin alternativas reales de movilidad ni subsistencia.