Harry Valle: el arrepentido que ahora cuestiona al régimen que tanto defendió
El abogado que durante años defendió al sandinismo y utilizó el discurso jurídico del régimen contra sus críticos ahora habla desde el exilio sobre libertad y límites al poder, después de terminar enfrentado con el mismo aparato que antes respaldaba.
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DaríoMedios Internacional
7/27/20262 min read


El caso de Harry Valle Palacios vuelve a poner sobre la mesa una pregunta incómoda sobre quienes descubren los abusos del régimen Ortega-Murillo después de haberlo defendido durante años. El abogado nicaragüense, conocido por su respaldo al sandinismo y por sus enfrentamientos con medios independientes, ahora habla desde el exilio sobre libertad, límites al poder y los peligros de la concentración estatal.
El cambio de discurso sería perfectamente legítimo si no existiera un elemento imposible de ignorar: Valle no fue un crítico del régimen que terminó perseguido por denunciarlo. Durante años estuvo entre quienes lo defendían y cuestionaban a quienes señalaban sus abusos.
En 2022, por ejemplo, llegó a amenazar a medios independientes utilizando como argumento la Ley Especial de Ciberdelitos, una legislación aprobada durante el régimen de Ortega y posteriormente utilizada para criminalizar expresiones consideradas incómodas.
La situación cambió cuando el aparato judicial que Valle había defendido terminó dirigiéndose contra él. En noviembre de 2025, mientras ejercía como abogado defensor en un proceso penal en Matagalpa, cuestionó actuaciones del juez que llevaba el caso. Posteriormente fue acusado por supuestos ciberdelitos y se emitió una orden de captura en su contra, según reportes periodísticos.
El arrepentiminto desde el exilio
Es precisamente aquí donde aparece la contradicción que resulta difícil ignorar: la Ley de Ciberdelitos que anteriormente utilizó para confrontar a medios independientes terminó formando parte del proceso que lo llevó a enfrentar al sistema judicial de la dictadura.
Mientras otros periodistas, opositores y ciudadanos denunciaban desde hacía años el uso político de las instituciones y de las leyes represivas, Valle defendía al sistema. La persecución, el encarcelamiento, el destierro y el cierre de espacios para la crítica no eran fenómenos desconocidos cuando él mantenía sus posiciones favorables al sandinismo.
Ahora, sin embargo, el discurso es diferente.
En julio de 2026, Valle difundió un manifiesto en el que cuestiona el estatismo, advierte sobre los riesgos de la concentración del poder y plantea la defensa de las libertades individuales.
Nadie puede cuestionar el derecho de una persona a cambiar de opinión. Lo que sí puede cuestionarse es el momento en que ese cambio ocurre y, sobre todo, pretender que el pasado no existió.
Porque la dictadura Ortega-Murillo no comenzó a ser una dictadura cuando Harry Valle terminó enfrentado con ella. Ya era denunciada como tal cuando perseguía periodistas, encarcelaba opositores, confiscaba medios, expulsaba nicaragüenses y utilizaba leyes como la de Ciberdelitos contra sus críticos.
Muchos nicaragüenses denunciaron esas prácticas cuando hacerlo tenía consecuencias. Valle, en cambio, defendía al sistema que las ejecutaba.
Por eso, su actual discurso desde el exilio deja una pregunta inevitable: ¿se trata de un verdadero arrepentimiento político o de una nueva posición adoptada después de que la maquinaria que durante años defendió terminó alcanzándolo personalmente?
La respuesta solo puede darla Harry Valle. Pero hay una diferencia que no debería perderse de vista: una cosa es cambiar de convicciones y otra muy distinta es cambiar de posición cuando cambian las circunstancias personales.
El exilio puede cambiar el discurso, pero no puede borrar la trayectoria.
Y en el caso de Harry Valle, esa trayectoria obliga a recordar que los abusos que hoy cuestiona no comenzaron cuando él se convirtió en uno de los afectados; ya existían cuando otros nicaragüenses los denunciaban y él estaba del lado de quienes defendían al régimen.



