Gil Guerra expone los puntos débiles de Ortega y Murillo frente a EE. UU.
El investigador identifica cuatro factores estratégicos que podrían facilitar una transición política en Nicaragua y explica por qué Washington tendría herramientas para presionar a la dictadura.
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DaríoMedios Internacional
10/9/20265 min read


La imagen de invencibilidad que Daniel Ortega y Rosario Murillo intentan proyectar comienza a desmoronarse cuando se examinan las vulnerabilidades estratégicas de la dictadura. Así lo sostiene el investigador y especialista en política exterior estadounidense Gil Guerra, quien explicó a DaríoMedios Internacional por qué Nicaragua podría ofrecer condiciones más favorables para una transición política que Cuba.
Mientras los codictadores se exhiben rodeados de cuerpos militares y policiales, convencidos de que nadie podrá desplazarlos del poder, el análisis de Guerra pone sobre la mesa los factores económicos, geográficos, militares y políticos que podrían jugar en su contra frente a Estados Unidos.
El especialista sostiene que la estrategia estadounidense para el hemisferio occidental también apunta al régimen sandinista y plantea distintos escenarios para poner fin a su permanencia en el poder, incluida la posibilidad de una operación militar quirúrgica para extraer a las principales cabezas de la dictadura.
Las debilidades que Ortega y Murillo no pueden ocultar
La dictadura ha convertido las demostraciones de fuerza, la propaganda y el despliegue de sus aparatos de seguridad en parte de su estrategia para proyectar control absoluto. Sin embargo, para Guerra, esa imagen no elimina las vulnerabilidades que enfrenta el régimen en el escenario internacional.
El investigador identifica cuatro factores que podrían facilitar un cambio político en Nicaragua: la dependencia económica del país respecto a Estados Unidos, las dimensiones de sus fuerzas armadas, su posición geográfica en Centroamérica y la capacidad de la comunidad nicaragüense en el exilio para asumir responsabilidades durante una transición.
Estos elementos, analizados en conjunto, permiten comprender por qué la dictadura sandinista podría enfrentar mayores dificultades para sostenerse ante una presión estratégica estadounidense que las que presenta el régimen cubano.
La fortaleza que Ortega y Murillo exhiben en sus actos públicos contrasta con las condiciones que, según Guerra, podrían limitar su margen de maniobra y abrir oportunidades para un cambio político en Nicaragua.
Una operación militar quirúrgica contra la dictadura
Guerra plantea que Estados Unidos, bajo la Administración republicana de Donald Trump, podría considerar una operación militar quirúrgica para extraer a las principales figuras de las dictaduras de Nicaragua y Cuba, en un escenario comparable con la actuación estadounidense en Venezuela.
El investigador sostiene que, por las condiciones particulares de Nicaragua, sacar del poder a Ortega y Murillo podría resultar más viable que desmantelar el régimen cubano en las circunstancias actuales.
La posibilidad de una operación militar forma parte de los escenarios que el especialista contempla al analizar la estrategia estadounidense para el hemisferio occidental. También advierte que una provocación, incluso limitada, o acciones que atenten contra la seguridad de Estados Unidos podrían desencadenar una respuesta militar.
El planteamiento coloca a la dictadura sandinista ante un escenario que va más allá de la presión diplomática: la posibilidad de que las decisiones de Washington cambien de alcance si las circunstancias provocan una escalada.
Nicaragua tiene ventajas estratégicas frente a Cuba
Uno de los argumentos centrales de Guerra es que Nicaragua reúne condiciones económicas y geográficas que podrían facilitar una transición política.
El investigador destaca que el país mantiene una importante dependencia económica de Estados Unidos, un factor que ofrece a Washington herramientas de presión sobre el régimen. También señala que el Ejército nicaragüense es más pequeño que el cubano, una diferencia relevante en su comparación estratégica entre ambos países.
A esto se suma la ubicación de Nicaragua. A diferencia de Cuba, el país centroamericano comparte fronteras terrestres con Costa Rica y Honduras y se encuentra en una región donde Estados Unidos mantiene relaciones con gobiernos aliados, como los de Panamá y El Salvador.
Para Guerra, estas condiciones constituyen ventajas que podrían facilitar una transición y diferencian la situación nicaragüense de la cubana.
La narrativa de invencibilidad de Rosario Murillo esconde debilidad
Rosario Murillo intenta proyectar una imagen de liderazgo indestructible, reforzada por un discurso en el que mezcla la política con referencias religiosas y una narrativa de legitimidad divina. Sin embargo, Guerra interpreta esa construcción como una señal de la necesidad constante de legitimación y aceptación del régimen.
Detrás de la propaganda, la concentración del poder y las demostraciones públicas de lealtad, la dictadura enfrenta vulnerabilidades que no desaparecen por el hecho de controlar las instituciones y los aparatos de seguridad.
El proyecto familiar de continuidad en el poder también está bajo la lupa. El protagonismo de Laureano Ortega Murillo alimenta las interrogantes sobre los planes de la familia para perpetuarse en el control del Estado y garantizar que el régimen sobreviva mediante una sucesión interna.
La estrategia dinástica de Murillo busca mantener el poder dentro de su círculo familiar, pero el análisis de Guerra sitúa ese proyecto frente a las presiones que podrían condicionar su futuro.
Rusia, China e Irán no salvarían a Ortega y Murillo
Otro de los puntos planteados por Guerra se refiere a los vínculos de la dictadura con Rusia, China e Irán, países con los que Ortega y Murillo han estrechado relaciones para ampliar sus alianzas internacionales y contrarrestar la presión occidental.
El investigador sostiene que esas potencias no acudirían en defensa de los codictadores para impedir su salida del poder. Su análisis cuestiona la expectativa de que las alianzas con gobiernos enfrentados estratégicamente con Estados Unidos puedan garantizar la supervivencia de la dictadura ante un escenario decisivo.
Para Ortega y Murillo, esos vínculos han sido parte de su estrategia internacional. Sin embargo, Guerra considera que no constituyen una garantía para evitar las consecuencias de una eventual escalada con Washington.
Washington endurece su postura frente a la dictadura sandinista
Gil Guerra sostiene que la permanencia de Ortega y Murillo en el poder se ha convertido en un asunto estratégico para Estados Unidos, en el marco de su política hacia América Latina y el Caribe.
El investigador considera que la dictadura sandinista enfrenta condiciones que podrían facilitar una respuesta más firme de Washington, mientras la Administración republicana examina sus intereses y prioridades en el hemisferio occidental.
El especialista sostiene que el proceso ya comenzó en Estados Unidos y que no lo van a frenar.
“Ya es tiempo de cambiar"
Sus palabras resumen su posición frente a Ortega y Murillo y su análisis sobre las condiciones que podrían facilitar un cambio en Nicaragua.
La dependencia económica, la ubicación geográfica, las características de las fuerzas armadas, el papel del exilio y las condiciones estratégicas de Washington conforman los principales elementos que el investigador identifica en su evaluación del escenario nicaragüense.
Mientras los codictadores intentan transmitir una imagen de poder absoluto y continuidad indefinida, Guerra pone el foco en las debilidades que podrían condicionar el futuro de la dictadura y en las opciones estratégicas que Estados Unidos tendría ante el régimen sandinista.
La pregunta que queda abierta es qué escenario terminará imponiéndose frente a Ortega y Murillo y hasta dónde llegará la estrategia estadounidense para poner fin a una dictadura que ha convertido la permanencia familiar en el poder en uno de sus principales objetivos.


