Franceschi promete más presión contra Ortega y Murillo

La nominada de Trump para la embajada de EE. UU. en Managua aseguró ante el Senado que mantendrá la presión diplomática sobre la dictadura.

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DaríoMedios Internacional

9/24/20264 min read

La nominada de Donald Trump para convertirse en la próxima embajadora de Estados Unidos en Nicaragua, Natasha Franceschi, llevó este jueves ante el Senado estadounidense un mensaje de presión contra la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo, en una comparecencia en la que dejó claro que, de ser confirmada, mantendrá la línea de Washington frente al régimen sandinista.

Durante su audiencia ante el Comité de Relaciones Exteriores del Senado, Franceschi afirmó que mantendrá la presión diplomática para buscar una solución a la crisis nicaragüense que, según explicó, debe promover tanto la prosperidad como la seguridad de Estados Unidos.

“Si soy confirmada, mantendré la presión diplomática para lograr una solución en Nicaragua que promueva la prosperidad y la seguridad estadounidenses”, declaró Franceschi ante los senadores.

La nominación de Franceschi fue enviada formalmente al Senado el pasado 7 de agosto. Es una diplomática de carrera del Servicio Exterior estadounidense, con rango de ministra consejera, y su designación permanece pendiente del proceso de confirmación.

“Toda la gama de herramientas diplomáticas”

Franceschi aseguró que, si obtiene la confirmación del Senado, utilizará “toda la gama de herramientas diplomáticas” disponibles para defender los intereses estadounidenses y aumentar la presión sobre el régimen.

La nominada señaló específicamente que no tolerará amenazas ni abusos, entre ellos la confiscación de propiedades y activos pertenecientes a ciudadanos estadounidenses, y mencionó también la situación de los cristianos y, particularmente, de la Iglesia católica y sus feligreses.

También se comprometió a respaldar la posición de Estados Unidos dentro de la Organización de Estados Americanos (OEA) y a trabajar para conseguir un respaldo regional significativo a la política de Washington hacia Nicaragua.

La postura coincide con el endurecimiento de la presión estadounidense sobre Ortega y Murillo en los últimos meses. La misión de EE. UU. ante la OEA ya había reclamado avanzar de las declaraciones a “acciones reales y colectivas” contra la dictadura y había impulsado una reunión de cancilleres sobre la situación nicaragüense.

Franceschi: el statu quo es “intolerable”

Uno de los mensajes más contundentes de la comparecencia llegó cuando Franceschi hizo suyo el diagnóstico expresado previamente por el exsubsecretario de Estado para Asuntos del Hemisferio Occidental, Michael Kozak.

“El statu quo en Nicaragua es intolerable para su pueblo, sus vecinos y Estados Unidos”, sostuvo la diplomática durante su intervención.

Franceschi añadió que su experiencia de 25 años en el Servicio Exterior estadounidense incluye haber trabajado en algunos de los escenarios políticos más complejos del mundo y con gobiernos señalados por violaciones de derechos humanos y restricciones a la libertad religiosa.

Ese historial adquiere especial relevancia ante una eventual llegada a Managua, después de más de tres años sin un embajador estadounidense titular en Nicaragua. El último embajador fue Kevin Sullivan, cuya misión terminó en mayo de 2023.

Nicaragua “libre del totalitarismo”

Franceschi también dirigió parte de su mensaje hacia los nicaragüenses dentro del país y en el exilio.

La diplomática afirmó que no perderá de vista al pueblo nicaragüense y sostuvo que merece algo mejor que sus “captores y opresores”. Al finalizar su declaración, manifestó que Nicaragua debe regresar al grupo de las naciones prósperas de América y estar “libre del totalitarismo”.

El mensaje coloca la eventual misión de Franceschi en Managua dentro de un escenario de abierta confrontación diplomática entre Washington y la dictadura Ortega-Murillo.

Estados Unidos ha cuestionado tanto la situación de derechos humanos y el cierre de los espacios democráticos en Nicaragua como los vínculos de Managua con China, Rusia e Irán.

Una embajada con una línea de presión más definida

La eventual llegada de Franceschi se produciría después de un prolongado período en el que la Embajada de Estados Unidos en Managua ha estado encabezada por un encargado de negocios y no por un embajador confirmado por el Senado.

Su nominación, además, se conoce en medio de una estrategia de mayor presión de Washington sobre Ortega y Murillo. El Departamento de Estado ha llamado a sus socios internacionales a dejar de mantener relaciones normales con la dictadura y ha promovido acciones regionales a través de la OEA.

Por eso, el perfil de Franceschi adquiere especial importancia. Se trata de una funcionaria de carrera con experiencia en escenarios de conflicto y negociaciones diplomáticas sensibles, incluyendo destinos y responsabilidades vinculadas con Siria, Irak, Pakistán, Rusia y otros escenarios internacionales complejos.

No obstante, su llegada a Managua todavía depende de que el Senado estadounidense complete el proceso de confirmación. La nominación continúa oficialmente pendiente.

Presión sobre Ortega y Murillo

La comparecencia de Franceschi ocurre además cuando Washington mantiene abierta la presión multilateral sobre Nicaragua.

La OEA tiene prevista para el 2 de octubre una reunión de cancilleres sobre la situación nicaragüense, después de que Estados Unidos impulsara la convocatoria y reclamara medidas colectivas frente a la dictadura.

En ese contexto, la eventual designación de Franceschi significaría el regreso de un embajador estadounidense titular a Managua con un mandato que ella misma describió ante los senadores: mantener la presión diplomática, defender los intereses de Estados Unidos, respaldar las acciones regionales y trabajar por una solución para Nicaragua.

La dictadura Ortega-Murillo todavía tendría que pronunciarse sobre el eventual beneplácito para la diplomática, pero la señal enviada desde Washington ya quedó expuesta ante el Senado: la futura relación con Managua no apunta a una normalización sin condiciones, sino a mantener la presión diplomática sobre el régimen.

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