Fallece Mayra Luz Pérez Díaz, referente de la educación superior

Académica, investigadora y pionera en el liderazgo universitario, Mayra Luz Pérez Díaz marcó una etapa clave en la historia de la Universidad Centroamericana y en la presencia de mujeres en la conducción de la educación superior nicaragüense.

ESCENARIO NACIONALNACIÓN

DaríoMedios Internacional

3/24/20263 min read

La educación nicaragüense pierde a una de sus figuras más influyentes. Este 23 de marzo se confirmó el fallecimiento de la doctora Mayra Luz Pérez Díaz, filósofa, investigadora y primera mujer rectora en la historia de la Universidad Centroamericana (UCA), una de las instituciones académicas más emblemáticas del país.

Su partida marca el cierre de una trayectoria que transformó el liderazgo universitario en Nicaragua y abrió camino a nuevas generaciones de académicas en espacios históricamente dominados por hombres.

Una pionera en la rectoría universitaria

Mayra Luz Pérez Díaz asumió la rectoría de la UCA en 2005, convirtiéndose en la primera mujer y la primera persona laica en ocupar ese cargo en la historia de la institución fundada por la Compañía de Jesús en 1960.

Durante nueve años, hasta 2014, dirigió la universidad en un periodo de modernización académica y fortalecimiento institucional. Su gestión estuvo marcada por una visión estratégica centrada en la investigación científica, la calidad educativa y la vinculación social.

En un contexto donde el liderazgo universitario femenino era excepcional, su nombramiento representó un hito no solo para la UCA, sino para el sistema de educación superior en Nicaragua.

Formación académica y compromiso intelectual

Graduada en Filosofía y Letras por la propia UCA, Pérez Díaz amplió su formación con estudios de posgrado en el extranjero, culminando con un doctorado en Filología Románica. Su perfil combinaba rigurosidad académica y sensibilidad humanista.

Más allá de los títulos, fue reconocida por su capacidad de gestión, su liderazgo dialogante y su compromiso con una universidad crítica, abierta al debate y atenta a la realidad social del país.

Colegas y exestudiantes coinciden en que su rectorado consolidó una cultura académica enfocada en el pensamiento crítico y en la producción de conocimiento con impacto social.

Investigación, equidad y proyección social

Uno de los ejes centrales de su gestión fue el fortalecimiento de la investigación como columna vertebral de la vida universitaria. Impulsó programas orientados al estudio de la pobreza, la desigualdad, el desarrollo humano y la participación ciudadana.

También promovió la participación activa de mujeres en la ciencia y en espacios de toma de decisiones académicas. En un país donde las brechas de género han sido persistentes, su figura se convirtió en referente para profesionales y estudiantes que aspiraban a ocupar posiciones de liderazgo.

Su administración apostó por una universidad comprometida con la transformación social, manteniendo el equilibrio entre excelencia académica y responsabilidad pública.

Un legado que trasciende la rectoría

Tras concluir su periodo al frente de la UCA, continuó vinculada al ámbito académico e intelectual. Su influencia se mantuvo vigente en debates sobre educación superior, calidad universitaria y formación ética.

Mayra Luz Pérez Díaz representó una generación de académicos que entendían la universidad no solo como espacio de formación profesional, sino como núcleo de pensamiento crítico y construcción democrática.

Su fallecimiento ocurre en un momento particularmente sensible para la educación superior en Nicaragua, lo que vuelve aún más significativa su trayectoria y el legado que deja.

Reacciones y despedida

La comunidad universitaria ha expresado pesar por su partida, destacando su carácter firme, su capacidad de escucha y su visión de futuro. Quienes compartieron espacios académicos con ella subrayan su coherencia intelectual y su defensa de la autonomía universitaria.

Más allá de cargos y reconocimientos, Mayra Luz Pérez Díaz deja la huella de una mujer que rompió barreras y que demostró que el liderazgo femenino en la academia no solo es posible, sino necesario.

Su nombre queda inscrito en la historia de la educación superior nicaragüense como símbolo de apertura, modernización y compromiso intelectual.

La UCA y el país despiden a una pionera. Su legado seguirá presente en cada aula, en cada investigación y en cada mujer que aspire a dirigir con visión, ética y excelencia.