Estados Unidos se prepara para endurecer medidas contra la dictadura sandinista
Washington descarta cualquier diálogo con el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo y avanza en el diseño de nuevas medidas de presión.
ESCENARIO NACIONALNACIÓNPOLÍTICA
DaríoMedios Internacional
1/28/20262 min read


Sin diálogo y con presión en camino
Estados Unidos no contempla abrir un proceso de diálogo con la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo. Por el contrario, Washington se prepara para endurecer su estrategia de presión contra un régimen que considera carente de legitimidad política y sin valor estratégico en el escenario regional.
Esta es la tesis del politólogo nicaragüense Manuel Orozco, quien sostiene que la Casa Blanca conoce a fondo la personalidad anti negociadora y unilateral de Rosario Murillo, por lo que no ve sentido en apostar por conversaciones que no conduzcan a reformas reales.
Washington observa y calcula
Según Orozco, el Gobierno de Estados Unidos mantiene un seguimiento discreto pero constante de la situación en Nicaragua, mientras evalúa acciones destinadas a debilitar al régimen sandinista sin necesidad de sentarse a negociar.
A juicio del analista, Estados Unidos no necesita a Murillo como interlocutora. El discurso oficial del régimen que apela a la cooperación en temas como migración o narcotráfico no responde, afirma, a una voluntad genuina de cambio, sino a una estrategia de supervivencia política frente al creciente aislamiento internacional.
Una Murillo sin voluntad de negociación
Esta lectura coincide con la valoración del exmagistrado de la Corte Suprema de Justicia Rafael Solís, quien ha señalado que Rosario Murillo carece de voluntad real para negociar y actúa bajo una lógica de control absoluto.
Solís advierte que la vicepresidenta toma decisiones de forma unilateral y está dispuesta a asumir altos costos políticos con tal de mantener el poder, incluso si ello profundiza el aislamiento del régimen y deteriora aún más sus relaciones internacionales.
Prioridades de Estados Unidos en la región
Orozco identifica tres prioridades estratégicas claras para Washington en el actual contexto regional:
La primera es garantizar la continuidad de las deportaciones, incluso mediante terceros países, una política que ya se encuentra en marcha y que no depende de acuerdos políticos con Managua.
La segunda prioridad es acompañar el proceso de normalización política en Venezuela, mientras se observa con cautela la evolución del régimen cubano y su deterioro económico y social.
En este escenario, el analista señala que, aunque la economía de Cuba se encuentra en un estado crítico, el régimen podría prolongar su supervivencia durante un período considerable antes de enfrentar un quiebre político comparable al de Nicaragua.
Un régimen aislado y vulnerable
Aunque Rosario Murillo mantiene un férreo control interno y la economía nicaragüense no muestra, por ahora, una crisis abierta, Orozco advierte que el liderazgo del régimen es frágil y cada vez más vulnerable a un entorno internacional hostil.
La falta de aliados estratégicos sólidos, el desgaste político acumulado y el aumento de los costos internos colocan al sandinismo en una posición de debilidad estructural, pese a la apariencia de estabilidad que intenta proyectar.
Presión sin negociación
Estados Unidos, concluye Orozco, no busca negociar con la dictadura sandinista, pero sí cuenta con un amplio margen para presionar a un régimen cada vez más aislado, sin respaldo externo significativo y con una legitimidad seriamente erosionada.
La estrategia no pasa por el diálogo, sino por incrementar los costos políticos y diplomáticos, en un contexto donde Managua tiene cada vez menos espacio de maniobra.


