Escudo de las Américas en alerta por Irán: Nicaragua queda bajo la lupa
EE. UU., Canadá y ocho países de América Latina y el Caribe advierten sobre “planes letales” y operaciones de influencia iraní en el hemisferio, mientras Nicaragua aparece señalada por sus estrechos vínculos con Teherán.
MUNDOESCENARIO NACIONALNACIÓNPOLÍTICA
DaríoMedios Internacional
10/8/20265 min read


Una nueva alerta de seguridad hemisférica encendió las alarmas en América por las operaciones que Irán desarrolla o intenta desarrollar en la región. Estados Unidos, Canadá y otros ocho países de América Latina y el Caribe anunciaron una posición conjunta frente a lo que califican como “planes letales” y “operaciones de influencia maligna” vinculadas al régimen iraní.
Los diez países que integran el denominado Escudo de las Américas advirtieron que trabajan de manera coordinada para responder a estas amenazas y proteger a sus ciudadanos y territorios.
Entre los firmantes se encuentran Estados Unidos, Canadá, Argentina, Colombia, Costa Rica, República Dominicana, Guyana, Paraguay, Perú y Trinidad y Tobago.
El movimiento coloca nuevamente bajo el foco la creciente presencia de actores extrarregionales en América y, particularmente, los vínculos que algunos gobiernos mantienen con Irán.
En ese escenario, Nicaragua vuelve a aparecer bajo escrutinio por su estrecha relación política y diplomática con Teherán y por las acusaciones que han formulado gobiernos de la región sobre el uso de su territorio como punto de entrada para amenazas provenientes de fuera del hemisferio.
Diez países cierran filas frente a Irán
Los gobiernos que suscribieron la declaración dejaron claro que no consideran las actividades iraníes en el hemisferio como un asunto exclusivamente diplomático.
El comunicado expresa una posición de coordinación frente a amenazas que los países consideran capaces de afectar directamente la seguridad regional.
“Estamos unidos en nuestra determinación de proteger a nuestros países y a nuestros pueblos contra tales amenazas”, señalaron los integrantes del Escudo de las Américas.
La advertencia adquiere especial relevancia en un momento en que Estados Unidos y sus aliados han incrementado su atención sobre las actividades de Irán fuera de Medio Oriente y sobre las redes que Teherán mantiene o intenta desarrollar en otras regiones.
Nicaragua y los vínculos con Teherán
Dentro de este nuevo escenario, Nicaragua adquiere especial relevancia por la relación que la dictadura Ortega-Murillo mantiene con Irán.
Desde el regreso de Daniel Ortega al poder en 2007, Managua y Teherán han profundizado sus relaciones políticas, económicas y diplomáticas.
De acuerdo con análisis citados por DaríoMedios, ambos países han suscrito más de 40 acuerdos y memorandos de entendimiento desde entonces, ampliando una relación que abarca distintos sectores.
La cercanía entre Ortega y las autoridades iraníes también se ha expresado en el respaldo político de la dictadura nicaragüense a Teherán en distintos escenarios internacionales.
Para analistas, esta relación constituye un factor de preocupación para los países que consideran a Irán una amenaza para la seguridad del hemisferio.
Costa Rica ya había advertido sobre amenazas extrarregionales
La preocupación no es completamente nueva para los gobiernos centroamericanos.
Durante la Asamblea General de la Organización de los Estados Americanos (OEA) celebrada en Panamá, el entonces canciller de Costa Rica, Manuel Tovar, advirtió sobre el riesgo que representa la presencia de actores extrarregionales en la región.
Tovar señaló que el régimen nicaragüense permitía, según sus señalamientos, el ingreso al continente de amenazas provenientes de fuera del hemisferio a través del territorio de Nicaragua.
Entre los grupos mencionados estuvo Hezbolá, organización considerada terrorista por Estados Unidos y otros países.
Las declaraciones del excanciller reflejaron una preocupación que trasciende las relaciones bilaterales entre Costa Rica y Nicaragua: la posibilidad de que el territorio centroamericano pueda ser utilizado como plataforma por actores vinculados a conflictos y redes de seguridad provenientes de otras regiones del mundo.
La OEA también puso el foco en las alianzas extrarregionales
La preocupación por la presencia de actores externos en Nicaragua también ha quedado reflejada en las discusiones recientes dentro de la OEA.
En la última resolución aprobada por los cancilleres del organismo se incluyeron exigencias relacionadas con el cese de operaciones y actividades de personal extrarregional en Nicaragua.
El señalamiento abarca la presencia e influencia de potencias como China, Rusia e Irán.
Para los países que impulsan una mayor presión sobre la dictadura Ortega-Murillo, estas alianzas no representan únicamente acuerdos diplomáticos o económicos, sino un posible componente estratégico que puede modificar el equilibrio de seguridad en Centroamérica.
Washington y sus aliados elevan la presión
La nueva declaración del Escudo de las Américas añade otro elemento a un escenario regional cada vez más complejo.
Estados Unidos y sus aliados buscan coordinar mecanismos para responder ante posibles operaciones iraníes que puedan afectar la seguridad de cualquiera de los países firmantes.
La advertencia resulta particularmente relevante para Centroamérica, una región ubicada entre América del Norte y América del Sur y atravesada por importantes rutas migratorias y comerciales.
Para analistas consultados por DaríoMedios, el mensaje de los diez países demuestra que la preocupación por las actividades de Irán ya no está siendo tratada de manera aislada por cada gobierno, sino como un asunto de seguridad hemisférica.
Ortega queda nuevamente bajo la lupa
La alianza entre Managua y Teherán coloca a la dictadura Ortega-Murillo en una posición especialmente delicada frente a los gobiernos que integran este nuevo frente de seguridad.
Analistas consideran que Nicaragua ha utilizado sus relaciones con países como Irán, Rusia y China para ampliar su margen de maniobra internacional y reducir su dependencia de los gobiernos occidentales.
Sin embargo, esa estrategia también puede aumentar la percepción de riesgo entre Estados Unidos y sus aliados.
La preocupación no se limita a la relación política entre Ortega y Teherán. También abarca la posibilidad de que Nicaragua pueda convertirse en un punto de conexión para actividades de actores externos que Washington y sus socios consideran una amenaza.
Una advertencia que alcanza a toda la región
El mensaje del Escudo de las Américas deja claro que sus integrantes pretenden actuar de manera coordinada ante cualquier amenaza que pueda afectar la seguridad de sus países.
La declaración no acusa públicamente a Nicaragua de haber ejecutado una operación iraní específica. Sin embargo, el contexto vuelve a colocar a la dictadura Ortega-Murillo bajo escrutinio debido a sus estrechos vínculos con Teherán y a los señalamientos previos sobre la presencia de actores extrarregionales en territorio nicaragüense.
Para los analistas, cualquier operación atribuida a Irán que llegue a involucrar territorio nicaragüense podría incrementar todavía más la presión sobre Managua.
El escenario también podría complicarse si las autoridades estadounidenses y sus aliados concluyen que las relaciones de Ortega con Teherán están facilitando actividades que representen un riesgo directo para la seguridad regional.
Nicaragua, en el centro de una nueva disputa geopolítica
La nueva alianza de seguridad demuestra que la disputa alrededor de Nicaragua ya no se limita a la crisis política interna ni a las violaciones de derechos humanos denunciadas contra la dictadura.
La creciente cercanía de Ortega con potencias y gobiernos enfrentados con Washington ha convertido a Nicaragua en un punto de interés dentro de la competencia geopolítica que atraviesa el continente.
Irán es uno de los principales actores de esa ecuación.
Por ahora, los diez países del Escudo de las Américas han advertido que están preparados para responder frente a las amenazas que identifican en el hemisferio.
Y Nicaragua, por sus vínculos con Teherán y por los señalamientos que pesan sobre la utilización de su territorio por actores extrarregionales, vuelve a quedar en el centro de la preocupación regional.
La advertencia ya está sobre la mesa: Estados Unidos y sus aliados dicen estar dispuestos a coordinarse para impedir que amenazas provenientes de fuera del continente encuentren espacio para operar en América.



