El régimen Ortega-Murillo entra en un nuevo escenario de presión desde Washington

La nueva determinación de Donald Trump vuelve a colocar a Nicaragua en la mira de la política antidrogas de Estados Unidos.

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DaríoMedios Internacional

9/18/20263 min read

La presión de Estados Unidos sobre la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo suma un nuevo capítulo. La Administración de Donald Trump incluyó nuevamente a Nicaragua en la lista de principales países de tránsito o producción de drogas ilícitas correspondiente al año fiscal 2027, en una determinación presentada por la Casa Blanca ante el Congreso.

La decisión vuelve a colocar al régimen sandinista bajo la lupa de Washington en un momento en que la Administración Trump mantiene una política de endurecimiento contra el narcotráfico, las organizaciones criminales transnacionales y las estructuras que faciliten el ingreso de drogas a territorio estadounidense.

Aunque Nicaragua ya había aparecido en esta clasificación durante años anteriores, el nuevo señalamiento adquiere una dimensión particular por el contexto de creciente confrontación entre Washington y la dictadura Ortega-Murillo.

Un nuevo frente contra Ortega y Murillo

Para el analista político Juan Sebastián Chamorro, la determinación presidencial abre nuevos frentes que podrían traducirse en mayor presión contra la estructura del régimen.

Chamorro considera que el señalamiento estadounidense puede fortalecer las investigaciones relacionadas con posibles vínculos entre estructuras del poder nicaragüense y actividades de narcotráfico.

El analista también sostiene que este nuevo escenario contribuye a consolidar una base para futuras acciones contra operadores del régimen que pudieran aparecer relacionados con actividades ilícitas.

La atención ahora está puesta en las medidas que Washington podría adoptar a partir de esta determinación y en si nuevas investigaciones derivan en sanciones u otras acciones contra funcionarios y operadores vinculados al régimen.

¿Qué puede venir después?

La pregunta que comienza a instalarse entre sectores de la oposición nicaragüense es qué podría seguir después del nuevo señalamiento presidencial.

La Administración Trump ha colocado la lucha contra las drogas y el crimen organizado entre sus prioridades de seguridad nacional y ha ampliado las herramientas utilizadas contra organizaciones consideradas amenazas para Estados Unidos.

Ese endurecimiento genera expectativas entre opositores nicaragüenses que consideran que la lucha contra el narcotráfico podría convertirse en otro mecanismo para investigar las estructuras económicas y financieras relacionadas con la dictadura.

La inclusión de Nicaragua en la lista, sin embargo, no constituye por sí misma una orden de captura contra Ortega o Murillo ni una declaración de que ambos sean responsables penalmente del narcotráfico. La clasificación estadounidense contempla factores geográficos, comerciales y económicos que facilitan el tránsito o la producción de drogas.

Pero para los analistas, el contexto político en el que ocurre la nueva determinación no puede desligarse de la creciente presión que Washington ejerce sobre Managua.

Ortega y Murillo frente a una presión cada vez mayor

La dictadura Ortega-Murillo enfrenta desde hace años sanciones y medidas estadounidenses dirigidas contra funcionarios, instituciones y estructuras vinculadas al régimen.

A ese escenario se suma ahora el componente antidrogas, en momentos en que Washington ha endurecido su estrategia contra organizaciones criminales y redes transnacionales.

Para sectores opositores, cualquier evidencia concreta que vincule a funcionarios o estructuras del régimen con actividades de narcotráfico podría desencadenar nuevas medidas estadounidenses.

La nueva determinación también ha provocado comparaciones con el caso de Nicolás Maduro, quien actualmente se encuentra bajo custodia federal estadounidense después de ser trasladado a Estados Unidos.

El antecedente venezolano es utilizado por opositores nicaragüenses para advertir que Washington está dispuesto a emplear herramientas más contundentes contra personas que considere vinculadas a estructuras criminales.

No obstante, hasta ahora la Casa Blanca no ha anunciado una operación similar contra Ortega o Murillo, por lo que cualquier escenario de captura o intervención en Nicaragua corresponde a una interpretación política y no a una decisión anunciada por Washington.

El régimen ante un nuevo escenario

Mientras Ortega y Murillo continúan aferrados al poder desde “El Carmen”, la nueva determinación presidencial estadounidense añade otro elemento a la creciente presión internacional sobre la dictadura.

Para los analistas, el punto central ahora será determinar si el señalamiento queda únicamente como una clasificación dentro de la política antidrogas estadounidense o si posteriormente se traduce en investigaciones, sanciones u otras acciones dirigidas contra personas y estructuras específicas.

El régimen sandinista enfrenta así un nuevo escenario en el que la presión diplomática y económica se cruza con la estrategia estadounidense contra el narcotráfico y el crimen organizado.

Y mientras Washington mantiene abierta esa ofensiva, la pregunta que queda sobre la mesa es hasta dónde llegará la Administración Trump frente a una dictadura que durante años ha desafiado las advertencias internacionales y continúa estrechando sus vínculos con Rusia, China e Irán.

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